
Gaira vuelve a quedar atrapada entre las balas: dos grupos se disputan el control criminal y los muertos siguen aumentando
En las últimas semanas, cerca de media docena de personas han sido asesinadas en este amplio sector de Santa Marta. Un investigador de la Policía consultado por Entérate en Línea advierte que detrás del recrudecimiento de la violencia habría una reconfiguración criminal por el control de la extorsión, el microtráfico y hasta los préstamos ‘gota a gota’.
En Gaira volvieron a matar de día, de noche, en las calles y dentro de los negocios. Los sicarios persiguen a sus objetivos en motocicletas, disparan en zonas concurridas y, mientras ajustan cuentas, los habitantes quedan en medio de una disputa que amenaza con seguir cobrando vidas.
Cerca de media docena de homicidios registrados durante las últimas semanas encendieron nuevamente las alarmas en este amplio sector del sur de Santa Marta, donde confluyen numerosos barrios y una intensa actividad comercial. La preocupación ahora va más allá de cada asesinato por separado: investigadores advierten que detrás de varios de estos hechos podría existir una pelea por el dominio criminal del territorio.
Entérate en Línea habló con un investigador de la Policía que conoce la situación de seguridad de Gaira. De acuerdo con su análisis, en esta zona estarían confluyendo integrantes del Clan del Golfo y de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, organizaciones que habrían fortalecido su presencia y estarían disputándose diferentes economías ilegales.
La pelea por las rentas criminales
Según explicó el investigador, detrás de esta nueva escalada violenta aparece un interés que históricamente ha alimentado las guerras entre organizaciones delincuenciales: controlar el dinero que produce el territorio.
“Ambos grupos se han fortalecido en Gaira y buscan apropiarse de las rentas criminales como la extorsión y el microtráfico. Incluso el negocio del ‘gota a gota’. En esa disputa territorial las consecuencias son la muerte y el aumento de la violencia que estamos viviendo”, aseguró la fuente consultada.
La hipótesis que manejan los investigadores apunta a que hombres con diferentes responsabilidades dentro de esas estructuras se estarían convirtiendo en objetivos de sus adversarios. El problema es la manera en que están intentando eliminarlos: ataques ejecutados en calles, establecimientos comerciales y otros espacios donde cualquier persona puede terminar alcanzada por una bala.
Gaira tiene además unas características que hacen especialmente delicada esta confrontación. Es una zona extensa, densamente poblada, con comercio, establecimientos nocturnos y un constante movimiento de residentes y visitantes. Allí, una persecución armada puede convertirse rápidamente en una tragedia para alguien completamente ajeno a la disputa.
Persecuciones y disparos en plena calle
Algunos habitantes ya han presenciado escenas que reflejan hasta dónde ha llegado el enfrentamiento. Gatilleros han perseguido a sus objetivos mientras se movilizan en motocicletas.
Esas persecuciones ya dejaron una persona muerta y otra herida. El episodio aumentó el temor porque demostró que los responsables están dispuestos a abrir fuego mientras avanzan por sectores transitados, elevando el riesgo para conductores, peatones y familias que se encuentran cerca.
Los ataques tampoco tienen horario. En medio de esta reciente ola criminal, hombres armados han salido desde las primeras horas del día a buscar a sus víctimas. Uno de los casos que causó mayor conmoción fue el asesinato de un instructor de gimnasio que ni siquiera residía en Gaira y se encontraba de paso por el sector. Fue atacado cuando se disponía a subir a un vehículo.
Cada crimen tiene circunstancias que deberán ser esclarecidas individualmente por las autoridades. Sin embargo, la sucesión de homicidios en un periodo relativamente corto llevó a investigadores y habitantes a mirar el panorama completo y preguntarse qué está ocurriendo nuevamente en este territorio.
Una guerra que podría dejar más muertos
La advertencia es preocupante. La violencia podría mantenerse durante los próximos días si efectivamente existe una confrontación por el control territorial y ninguno de los grupos consigue imponerse sobre el otro.
En este tipo de disputas, explicó una fuente consultada, los homicidios suelen convertirse en el mecanismo utilizado para golpear al adversario, desplazar a sus integrantes y reducir su capacidad de controlar las rentas ilegales. Bajo ese escenario, la cifra actual podría terminar siendo apenas el comienzo de una escalada mayor.
Mientras los grupos criminales se disputan extorsiones, microtráfico y otras economías ilegales, quienes cargan con el miedo son los habitantes. Salir a trabajar, abrir un negocio o simplemente encontrarse en una calle donde aparece un sicario representa un riesgo que la comunidad se niega a normalizar.
Gaira pide una intervención
Líderes del sector han solicitado una estrategia contundente de las autoridades que permita contener los homicidios antes de que la situación siga escalando. La petición apunta a reforzar las labores de inteligencia, investigación y presencia institucional para identificar a quienes estarían ejecutando y ordenando los ataques.
La preocupación tiene fundamento: cerca de media docena de personas han muerto en las últimas semanas y los episodios violentos continúan apareciendo en distintos puntos de Gaira.
Por ahora, cada homicidio abre una investigación. Pero detrás de todos comienza a dibujarse una preocupación mucho más grande: que Gaira esté entrando nuevamente en un ciclo de sangre provocado por organizaciones que pretenden quedarse con el control criminal de sus barrios.
Y mientras esa disputa se resuelve a tiros, la comunidad sigue haciendo lo único que puede frente a las balas: tratar de no quedar en medio.
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