
El pasado que perseguía a Kelvis, el mototaxista engañado con una carrera y asesinado en Santa Marta
La víctima había sido capturada en 2025 por un presunto hurto y, según información conocida tras su muerte, habría enfrentado otros problemas en el pasado. Personas cercanas aseguran que se había apartado de esos caminos, trabajaba como mototaxista y había comenzado a congregarse en una iglesia cristiana. Autoridades investigan si antiguos conflictos pueden tener relación con el crimen.
La muerte de Kelvis Jar Pinzón Mestre comienza a revelar una historia que va más allá de la carrera que terminó convirtiéndose en una trampa mortal. Horas después de que el mototaxista fuera asesinado a tiros este jueves en el barrio María Eugenia, en el sur de Santa Marta, salieron a relucir antecedentes y problemas que habría tenido en el pasado y que ahora hacen parte del contexto que rodea su homicidio.
Uno de esos episodios está documentado desde enero de 2025, cuando Pinzón Mestre fue capturado por la Policía Metropolitana de Santa Marta, señalado de participar en el robo de un teléfono celular.
Personas cercanas a Kelvis aseguran, sin embargo, que aquella etapa había quedado atrás. Sostienen que durante los últimos meses había intentado cambiar el rumbo de su vida, se dedicaba al mototaxismo e incluso había comenzado a congregarse en una iglesia cristiana.
Ahora los investigadores tendrán que determinar si algún problema de ese pasado volvió a alcanzarlo o si detrás del asesinato existe una razón diferente.
Una captura que ocurrió en enero de 2025
El antecedente conocido se remonta al 6 de enero de 2025. Ese día, integrantes del Grupo de Operaciones Especiales, GOES, adelantaban labores en el barrio San Jorge cuando Pinzón Mestre fue señalado del presunto robo de un celular.
Según el reporte conocido entonces, una mujer había sido despojada de su teléfono mediante la modalidad de raponazo en inmediaciones de la calle 7 con carrera 10.
La reacción policial permitió interceptar al señalado cuando presuntamente intentaba alejarse del lugar. Durante la requisa, los uniformados encontraron entre sus pertenencias un teléfono que, tras ser verificado, correspondía al equipo reportado como robado.
Kelvis quedó a disposición de las autoridades competentes para responder por el señalamiento relacionado con el hurto.
Además de ese episodio, tras su asesinato han surgido versiones sobre otros problemas que habría enfrentado en años anteriores. Sin embargo, hasta el momento no se conocen elementos oficiales que permitan establecer que alguno de ellos esté directamente relacionado con su muerte.
Allegados aseguran que había cambiado su vida
Quienes conocieron recientemente a Pinzón Mestre describen una realidad diferente a la reflejada en aquel procedimiento policial.
Según personas de su entorno, Kelvis se había alejado de los problemas y buscaba ganarse la vida trabajando como mototaxista. También había comenzado a acercarse a una iglesia cristiana y a congregarse, un proceso que sus allegados interpretaron como parte de su intención de dejar atrás comportamientos y conflictos del pasado.
Ese contraste se convirtió ahora en uno de los elementos alrededor de su historia: mientras intentaba comenzar una etapa diferente, alguien decidió buscarlo y matarlo.
Lo que todavía resulta imposible establecer es si quienes ordenaron o ejecutaron el homicidio tenían cuentas pendientes con él por situaciones anteriores. Esa hipótesis tendrá que ser sustentada o descartada por los investigadores.
Una carrera terminó siendo la trampa
El crimen ocurrió durante la mañana de este jueves en la calle 35 con carrera 12 del barrio María Eugenia.
De acuerdo con la información conocida sobre el caso, Kelvis habría llegado hasta el sector luego de aceptar una carrera como mototaxista. Lo que parecía un servicio más terminó siendo el mecanismo utilizado para llevarlo hasta el lugar donde fue atacado.
Allí fue sorprendido y recibió varios disparos. La gravedad de las heridas terminó provocándole la muerte.
La forma en que fue llevado hasta el sitio es uno de los aspectos que deberán analizar las autoridades, pues podría indicar que sus agresores conocían su actividad como mototaxista y habrían utilizado precisamente su trabajo para acercarlo al lugar del ataque.
¿Lo alcanzaron problemas del pasado?
Esa es una de las preguntas que queda abierta después de conocerse los antecedentes de la víctima.
Investigadores judiciales recopilan información sobre los últimos movimientos de Kelvis, sus relaciones, posibles amenazas y conflictos que hubiera tenido recientemente. También deberán reconstruir quién solicitó la carrera y cómo se produjo el contacto que terminó llevándolo hasta María Eugenia.
Su captura de enero de 2025 constituye un antecedente conocido, pero hasta ahora las autoridades no han establecido públicamente que aquel episodio tenga relación con el homicidio.
Tampoco existe confirmación de que los problemas que habría enfrentado anteriormente sean el móvil del crimen.
Por eso, mientras sus allegados aseguran que Kelvis había decidido cambiar de vida y acercarse a una iglesia, los investigadores intentan determinar si alguien relacionado con su pasado tenía todavía una cuenta pendiente con él.
Kelvis buscaba dejar atrás aquella etapa. Este jueves, una carrera que parecía rutinaria terminó llevándolo directamente hacia sus asesinos. Ahora será la investigación judicial la que deberá establecer si su muerte estuvo vinculada con aquello de lo que, según sus cercanos, había intentado alejarse.
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