Retroexcavadoras devoraban la Sierra Nevada: así cayó una mina ilegal que avanzó diez hectáreas en menos de dos meses


Un operativo conjunto entre CORPAMAG, Fiscalía y Ejército permitió desmantelar un complejo de minería ilegal de oro en zona rural de Ciénaga. Las autoridades hallaron maquinaria pesada, piscinas de sedimentación y graves alteraciones ambientales en una zona estratégica de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La montaña estaba siendo abierta a la fuerza. Entre árboles removidos, excavaciones profundas y aguas convertidas en barro espeso, la minería ilegal avanzaba silenciosamente sobre la Sierra Nevada de Santa Marta mientras las máquinas trabajaban ocultas entre la vegetación.

Cuando las autoridades llegaron hasta la vereda Cerro Lucano, en jurisdicción de Ciénaga, encontraron un paisaje intervenido por retroexcavadoras, motobombas y sistemas artesanales de explotación aurífera que habían transformado el terreno en cuestión de semanas.

El daño era evidente desde el aire.

Sobrevolando la zona con drones y apoyados en análisis satelitales, técnicos de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, CORPAMAG, detectaron que el área afectada había crecido de manera alarmante: pasó de cuatro hectáreas intervenidas en marzo a cerca de catorce hectáreas en mayo de 2026. Diez hectáreas arrasadas en menos de dos meses.

La escena terminó desencadenando la Operación Militar No. 18 Mariscal”, un despliegue conjunto entre CORPAMAG, la Fiscalía General de la Nación, el CTI y múltiples unidades del Ejército Nacional para desmontar uno de los complejos de minería ilegal detectados recientemente en la Sierra Nevada.

El oro que estaba destruyendo la montaña

Las autoridades sostienen que en el lugar se venían desarrollando actividades de extracción ilegal de oro tipo aluvial mediante maquinaria pesada y captación irregular de agua superficial.

Durante las inspecciones técnicas fueron identificadas enormes excavaciones, remoción masiva de sedimentos, destrucción de cobertura vegetal y acumulación de material removido cerca de cuerpos hídricos.

La minería avanzaba sobre el cauce natural de la microcuenca.

“Se evidenció un crecimiento acelerado del área intervenida por actividades extractivas mecanizadas”, indicó CORPAMAG en el informe técnico elaborado tras la diligencia judicial.

En campo, los investigadores encontraron piscinas de sedimentación improvisadas, zonas convertidas en lodazales y alteraciones visibles sobre el bosque ripario, considerado clave para proteger los ecosistemas hídricos de la Sierra Nevada.

El agua bajaba turbia incluso desde sectores superiores.

Ese detalle encendió nuevas alarmas entre las autoridades ambientales, que ahora sospechan de posibles frentes adicionales de minería ilegal operando aguas arriba.

La operación en plena montañaLa intervención movilizó tropas especializadas del Ejército Nacional, entre ellas unidades BAMRU6, BASEC1, BAIMI1, BRCMI y el Grupo Marte 1, además de capacidades aéreas y equipos de inteligencia judicial.

El operativo obligó a ingresar por zonas complejas de la montaña para ubicar el complejo extractivo.

Una vez en el sitio, las autoridades procedieron con la inutilización y destrucción de maquinaria presuntamente usada para las labores ilegales de explotación minera.

Entre los equipos intervenidos apareció una excavadora marca KING MAX, línea XE215C, modelo 2012, además de motores industriales, clasificadoras y motobombas utilizadas para el lavado de material aurífero.

Las imágenes obtenidas durante la operación muestran maquinaria incrustada entre tierra removida y amplias áreas convertidas en cráteres artificiales.

Para las autoridades, el objetivo era desmantelar por completo la capacidad operativa de la estructura ilegal instalada en la zona.

El temor por el futuro de la Sierra

El avance de la minería ilegal sobre la Sierra Nevada se ha convertido en una de las mayores preocupaciones ambientales en el Caribe colombiano.

La zona intervenida hace parte de un ecosistema estratégico que abastece fuentes hídricas fundamentales para municipios del Magdalena y mantiene una enorme riqueza biológica y forestal.

Ambientalistas advierten que este tipo de explotación genera erosión acelerada, sedimentación de quebradas, contaminación por combustibles y alteraciones irreversibles en los ciclos naturales del agua.

En Cerro Lucano, los técnicos encontraron indicios de posibles vertimientos de lubricantes y combustibles cerca de la ronda hídrica, mientras la constante remoción de tierra aumentaba la turbiedad del agua.

“El deterioro ambiental podría alcanzar niveles de alta gravedad si estas actividades continúan expandiéndose”, alertó CORPAMAG tras finalizar la operación.

La preocupación aumenta porque muchas de estas explotaciones aparecen en zonas de difícil acceso, donde los controles estatales suelen demorarse mientras las estructuras ilegales avanzan rápidamente.

Aunque la operación permitió destruir maquinaria y frenar temporalmente las actividades extractivas, las autoridades reconocen que la minería ilegal sigue siendo una amenaza latente sobre la Sierra Nevada de Santa Marta.

Las ganancias alrededor del oro ilegal continúan atrayendo estructuras clandestinas capaces de instalar complejos mecanizados en cuestión de días.

Por eso, las entidades ambientales y judiciales anunciaron que mantendrán sobrevuelos, monitoreos satelitales y operativos coordinados para identificar nuevos frentes de explotación. Mientras tanto, en la montaña quedan las cicatrices.

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Tierra removida, agua convertida en sedimento y enormes huecos abiertos sobre una de las reservas ambientales más importantes del país.


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