
Santa Marta podría perder su escultura de El Pibe Valderrama: la enorme estructura está al borde de colapso por el deterioro de los años
Guías turísticos y el propio escultor enviaron una solicitud urgente a la Alcaldía de Santa Marta advirtiendo el riesgo que representa para miles de visitantes.
La melena dorada del Pibe sigue atrayendo turistas todos los días en Santa Marta. Familias enteras se bajan de buses, chivas y taxis para tomarse la foto obligada frente al monumento más famoso de la ciudad. Lo que pocos imaginan es que esa gigantesca escultura de bronce, convertida desde hace más de dos décadas en postal obligatoria del Caribe colombiano, hoy está dando señales de agotamiento.
Fisuras visibles en las piernas, desgaste provocado por el salitre, movimientos internos y una leve inclinación de la estructura mantienen en alerta a operadores turísticos, guías y al propio escultor Amílkar Ariza, quien diseñó la obra en 2002. La preocupación ya escaló hasta la Alcaldía de Santa Marta mediante una carta formal en la que solicitan una intervención “urgente e inmediata” antes de que ocurra una tragedia.
La advertencia es seria. Quienes recorren diariamente el sector aseguran que el monumento estaría presentando movimientos anormales producto del deterioro interno de la estructura metálica que lo sostiene.
Si no la intervienen va a colapsar en cualquier momento
Darío Mosquera, presidente de la Federación de Guías Turísticos del Magdalena, lleva años observando el monumento de cerca. Dice que el cambio físico ya es evidente.
“Se ha modificado un poco la estructura interna de acero de alta resistencia que viene amarrado desde la cabeza y recorre toda la obra internamente hasta los guayos. Los vientos fuertes han soplado durante estos 24 años y parece que el monumento se inclinó hacia la pierna izquierda”, aseguró.
La inquietud aumentó después de que varios operadores turísticos comenzaran a notar fisuras y movimientos en el pedestal. Según Mosquera, el problema no está únicamente en la estatua de bronce sino también en la base que la sostiene.

“El pedestal tampoco es macizo. Parece que el ferroconcreto se está moviendo y eso podría terminar colapsando la estructura”, explicó.
La preocupación tiene una razón poderosa: diariamente entre 25 y 30 chivas turísticas hacen parada obligatoria en el monumento. Según cálculos del gremio turístico, más de 25 mil visitantes pasan mensualmente por el lugar para fotografiarse junto al ídolo del fútbol colombiano.
“Estamos muy preocupados porque este es uno de los símbolos más importantes del turismo de Santa Marta. Aquí vienen turistas nacionales e internacionales todos los días”, insistió Darío Mosquera.
Una obra monumental
La escultura del Pibe Valderrama fue inaugurada en 2002 frente al antiguo estadio Eduardo Santos. Desde entonces se convirtió en uno de los puntos más fotografiados de la ciudad y en un emblema de identidad para los samarios.
La obra, creada por el maestro Amílkar Ariza, mide aproximadamente 6,5 metros de altura y alcanza cerca de 9 metros contando el pedestal. Fue elaborada completamente en bronce y pesa más de ocho toneladas. Su construcción tardó diez meses y tuvo un costo cercano a los 250 millones de pesos de la época.
Ariza recuerda que el monumento fue modelado totalmente en plastilina, una técnica poco común en esculturas de semejante tamaño. Debido a sus dimensiones, la estatua tuvo que ser trasladada desde Bogotá hacia Santa Marta en dos enormes tractomulas.
“El monumento fue diseñado para soportar los vientos fuertes y el ambiente salitroso de Santa Marta, pero el paso del tiempo y la falta de mantenimiento han debilitado parte de la estructura”, explicó el escultor.
La obra estuvo incluso a punto de perderse durante el traslado por carretera en plena época del conflicto armado, cuando el transporte atravesó zonas donde operaban las Farc.
La carta que encendió las alarmas
La preocupación terminó convertida en un llamado formal dirigido a la Alcaldía Distrital, las secretarías de Cultura, Turismo e Infraestructura y demás entidades competentes. En el documento, firmado por sectores relacionados con la obra, se advierte que el pedestal presenta “un avanzado estado de deterioro” y que la estabilidad del monumento ya estaría comprometida.
La carta solicita tres acciones inmediatas: una inspección técnica especializada, obras urgentes de reparación y reforzamiento, y medidas preventivas de seguridad mientras se realizan las intervenciones correspondientes.
“El daño visible en la placa y su base compromete la seguridad de las personas, pudiendo ocasionar accidentes lamentables si no se realiza una reparación oportuna”, señala el documento enviado a la administración distrital.
Para Amílkar Ariza, la situación ya superó el terreno artístico y entró en el campo de la responsabilidad pública.
“Le corresponde a la Alcaldía poner ingenieros, expertos en soldadura y el personal que se requiera para estudiar cuáles son los problemas que tiene el monumento y cómo se puede restaurar”, afirmó.
El escultor asegura que la obra ya hace parte del patrimonio sentimental de la ciudad y del país.

“Esto no le pertenece a una sola persona. Esto es de todos los colombianos y de todos los samarios”, dijo.
El símbolo que envejeció sin mantenimiento
Mientras turistas siguen llegando para abrazar la gigantesca figura del eterno capitán de la Selección Colombia, el monumento enfrenta hoy el deterioro acumulado de 24 años sin intervención profunda.
El salitre del Caribe, los fuertes vientos, el paso constante del tiempo y el abandono institucional tienen hoy contra las cuerdas a una de las esculturas más emblemáticas del país.
Paradójicamente, el Pibe Valderrama, el hombre que tantas veces salvó a Colombia en la cancha, ahora necesita que alguien salga a salvarlo a él antes que caiga al piso y se destroce por completo o peor aún cause una afectación a uno de sus fans.
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