
Lo mataron con una ráfaga de tiros y dejaron un cartel señalándolo de “sapo”: su familia tuvo que sacar el cuerpo en un tractor
Fue asesinado a tiros en una zona rural de Chibolo, Magdalena. Junto a su cuerpo, los homicidas abandonaron un mensaje firmado presuntamente por el EGC. La tensión armada en el sector fue tan fuerte que la familia tuvo que sacar el cadáver en un tractor porque las autoridades no pudieron ingresar.
El cuerpo quedó tirado sobre la tierra caliente de la finca. Encima había un cartel escrito a mano que resumía el mensaje de los asesinos: “Por Sapo EGC”.
Así terminó la vida de Luis Escorcia la tarde de este lunes festivo en una zona rural del municipio de Chibolo, Magdalena, en medio de un crimen que volvió a sembrar miedo en los caminos golpeados por la violencia y las extorsiones.
Los disparos sonaron dentro de un predio ubicado en la vía que conduce hacia el sector de Las Panelas. Según las primeras versiones conocidas por las autoridades, el hombre se encontraba realizando labores en una propiedad perteneciente a su padre cuando llegaron varios sujetos armados en motocicleta.
Minutos después estaba muerto.
La cita que terminó en ejecución
Las investigaciones preliminares apuntan a que Escorcia habría sido citado hasta ese lugar por presuntos extorsionistas. La hipótesis que manejan los investigadores indica que detrás del asesinato estaría el incumplimiento en el pago de exigencias económicas ilegales. El hombre había denunciado las amenazas ante las autoridades.
Todo habría comenzado con un breve intercambio de palabras. Después vino el ataque.
Uno de los hombres armados desenfundó el arma de fuego y le disparó varias veces a corta distancia. La víctima cayó en el sitio sin oportunidad de recibir ayuda. Los homicidas escaparon dejando junto al cadáver el mensaje “por sapo” firmado presuntamente por el EGC, siglas con las que se identifica el Clan del Golfo.
La escena quedó marcada por el silencio de la zona rural y por el miedo de quienes conocieron lo ocurrido.
El cuerpo salió en un tractor
La violencia en ese corredor rural entre Chibolo y el corregimiento de Santa Inés llegó a un punto tan crítico que ni siquiera las autoridades judiciales pudieron entrar para realizar el levantamiento del cadáver.
Las restricciones de orden público frenaron el ingreso de las comisiones encargadas de la inspección técnica.
El cuerpo permaneció durante horas en la finca.
Al final fueron los propios familiares quienes tuvieron que entrar por él.
Sin presencia oficial y en medio del temor por nuevos ataques, los parientes de Luis Escorcia improvisaron el traslado del cadáver utilizando un tractor para poder sacarlo de la zona y llevarlo hasta una vivienda ubicada en el barrio 23 de Abril.
La escena fue tan dura como lamentable: una familia recogiendo sola a su muerto porque el miedo también terminó sacando al Estado del territorio.
El cartel abandonado junto al cuerpo se convirtió en la principal evidencia dentro de las investigaciones que ahora adelantan las autoridades.
La frase escrita sobre el papel apunta a una retaliación violenta bajo acusaciones de “sapo”, término usado criminalmente para señalar a quienes supuestamente entregan información o colaboran con autoridades.
En varias regiones del Magdalena, ese tipo de mensajes se ha convertido en una forma de sembrar terror colectivo y enviar advertencias a las comunidades rurales.
En Chibolo, el crimen volvió a encender las alarmas sobre el control armado que ejercen estructuras ilegales en zonas apartadas donde las extorsiones siguen golpeando a campesinos, comerciantes y propietarios de fincas.
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