
A sus 85 años murió Totó La Momposina; se apaga una de las voces más grandes del folclor colombiano
La cantautora falleció a los 85 años en México, donde permanecía alejada de la vida pública desde hace varios meses. Sus honras fúnebres se realizarían en el Capitolio Nacional, donde seguidores, artistas y familiares podrán despedir a la mujer que convirtió los ritmos colombianos en patrimonio del mundo.
Colombia despertó este martes 19 de mayo con una noticia que golpeó el corazón de su memoria cultural. Sonia María Bazanta Vides, conocida universalmente como Totó La Momposina, murió a los 85 años en México, país donde residía desde hacía algún tiempo mientras afrontaba quebrantos de salud que la habían mantenido lejos de los escenarios y de la exposición pública.
La confirmación del fallecimiento fue entregada por personas cercanas a su entorno artístico y posteriormente ratificada por su equipo de trabajo. Aunque la noticia se conoció oficialmente en la mañana del martes, versiones cercanas a la familia indican que la artista habría fallecido tres días antes en territorio mexicano.
Con su partida no solo se va una cantante. Se despide una de las guardianas más importantes de la identidad sonora colombiana. Durante décadas, Totó llevó la cumbia, el bullerengue, el mapalé y los tambores de la costa Caribe a teatros, festivales y escenarios internacionales donde convirtió las tradiciones populares en un lenguaje universal.
Su hijo, Marco Vinicio Oyaga, reveló que la reconocida cantautora sufrió un infarto al miocardio derivado de sus complicaciones médicas. Desde 2022, la artista había decidido retirarse de las presentaciones públicas luego de una extensa trayectoria marcada por reconocimientos dentro y fuera del país.
Mientras el país asimila la noticia, su equipo ya adelanta los trámites para que las exequias se realicen en el Salón Elíptico del Congreso de la República. Allí se espera que cientos de admiradores puedan darle el último adiós a una mujer cuya voz terminó convertida en símbolo nacional.
Nacida en 1940 en Mompox, a orillas del río Magdalena, Totó creció rodeada de cantos ancestrales, tambores y bailes tradicionales que más tarde transformaría en bandera cultural de Colombia ante el mundo. Desde muy joven entendió que su misión iba más allá de cantar: quería preservar las raíces musicales de los pueblos afroindígenas y campesinos del Caribe.
Canciones como El Pescador se convirtieron en himnos inevitables de su carrera. Su interpretación llevó la historia del hombre humilde que navega en su canoa por el Magdalena a públicos de distintas generaciones y continentes. En cada escenario, Totó hacía sonar la fuerza del río, la cadencia de los tambores y el espíritu de las comunidades que inspiraron su arte.
Su legado también quedó marcado por colaboraciones internacionales, giras históricas y presentaciones que pusieron el nombre de Colombia en los circuitos culturales más importantes del planeta. Sin necesidad de artificios, conquistó al público con una voz poderosa y una puesta en escena cargada de tradición, danza y resistencia cultural.

Hoy, mientras sus canciones vuelven a escucharse en emisoras, hogares y redes sociales, millones de colombianos despiden a una artista irrepetible.
La mujer que hizo del folclor una declaración de orgullo nacional deja un vacío enorme, pero también una herencia musical destinada a permanecer viva en cada tambor, en cada cumbia y en cada rincón donde siga sonando el Caribe colombiano.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
