
Les duró poco el bloqueo: ESMAD desmontó cambuches de la Minga y reabrió la vía a Buenaventura
Integrantes de la Minga Indígena habían cerrado la carretera entre Cali y Buenaventura y algunos se preparaban para permanecer durante la noche en el lugar. El Gobierno ordenó recuperar la movilidad y unidades del ESMAD llegaron al punto, retiraron cambuches, palos y otros obstáculos. El presidente Abelardo de la Espriella respaldó la intervención con un mensaje: “Los problemas no se resuelven cerrando las vías”.
El bloqueo estaba instalado y algunos integrantes de la Minga Indígena se preparaban para pasar la noche junto a la carretera. El plan duró poco. Unidades del ESMAD llegaron hasta la vía Cali-Buenaventura con una instrucción concreta: retirar los obstáculos y devolverle el paso a uno de los corredores más importantes para el movimiento de carga en Colombia.
Los uniformados pidieron inicialmente que fueran desmontadas las estructuras levantadas sobre la carretera. Después comenzó el retiro de cambuches, palos y otros elementos utilizados para cerrar el tránsito, hasta conseguir que los vehículos volvieran a circular.
La intervención ocurrió este martes y estuvo respaldada por una orden del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, que ha endurecido su posición frente a los bloqueos de carreteras. Su mensaje después de lo ocurrido volvió a marcar esa línea: “Los problemas no se resuelven cerrando las vías”.
Preparaban la noche junto a la carretera
Integrantes de la Minga Indígena habían llegado hasta el corredor que comunica a Cali con Buenaventura como parte de sus jornadas de protesta. El cierre comenzó a afectar el tránsito y algunos manifestantes instalaron estructuras improvisadas para permanecer en el lugar.
La posibilidad de que el bloqueo se prolongara durante la noche encendió las alertas debido a la importancia económica de esta carretera. Buenaventura concentra buena parte de la operación portuaria del país y cualquier interrupción prolongada termina repercutiendo en el transporte de mercancías que entran y salen del Pacífico.
Mientras los vehículos comenzaban a acumularse y la protesta continuaba, las autoridades recibieron la instrucción de intervenir para garantizar nuevamente la circulación.
Fue entonces cuando unidades antidisturbios se desplazaron hasta el sector.
Llegó el ESMAD y comenzó el desmonte
La primera instrucción de los uniformados estuvo dirigida a los manifestantes: despejar la carretera y retirar los elementos que obstaculizaban el tránsito.
Posteriormente comenzó el desmonte de las estructuras. Los cambuches fueron levantados y los palos y demás objetos que permanecían sobre el corredor fueron retirados para permitir nuevamente el movimiento de vehículos.
De esta manera, la intención de mantener el punto ocupado durante la noche terminó frustrada y la carretera comenzó a recuperar gradualmente su operación.
Los uniformados permanecieron en el sector después del procedimiento para impedir que los obstáculos fueran instalados nuevamente y garantizar que el corredor siguiera habilitado.
Abelardo dio la orden de recuperar la vía
Detrás de la intervención estuvo una instrucción del presidente Abelardo de la Espriella, quien ha planteado una política de respuesta rápida frente a los bloqueos que comprometan carreteras estratégicas del país.
El mandatario sostiene que las manifestaciones pueden desarrollarse, pero ha marcado como límite el cierre de corredores que afecten durante periodos prolongados el transporte de pasajeros, alimentos, combustibles y mercancías.
Tras lo ocurrido en la vía a Buenaventura, De la Espriella reiteró la posición de su administración con una frase directa: “Los problemas no se resuelven cerrando las vías”.
La decisión envía además un mensaje frente a futuras protestas. El Gobierno pretende evitar que los cierres de carreteras se prolonguen durante horas o días cuando comprometan el abastecimiento o la movilidad en corredores considerados fundamentales.
Una carretera que el país difícilmente puede darse el lujo de cerrar
La vía entre Cali y Buenaventura tiene una importancia que supera la movilidad regional. Por este corredor circulan diariamente vehículos de carga vinculados a las operaciones del principal puerto colombiano sobre el Pacífico.
Un bloqueo prolongado puede generar represamientos de tractocamiones, retrasos logísticos y dificultades en el traslado de productos hacia diferentes regiones del país.
Ese peso estratégico hizo que las autoridades priorizaran el despeje y evitaran que la protesta permaneciera instalada durante toda la noche.
Con los obstáculos fuera de la carretera, el tránsito comenzó a normalizarse progresivamente, mientras unidades policiales permanecieron desplegadas en el punto.
La vía quedó bajo vigilancia
Después del desmonte de los cambuches, las autoridades mantuvieron presencia en la zona para garantizar la movilidad y responder ante cualquier intento de volver a cerrar el corredor.
La situación también se convierte en una de las primeras pruebas visibles de la política del Gobierno frente a los bloqueos: diálogo y garantías para la protesta, según ha sostenido el Ejecutivo, pero intervención cuando las manifestaciones terminen cerrando carreteras estratégicas.
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