La montaña se desplomó y el agua arrasó con todo: tragedia en el Himalaya deja muertos y cientos de desaparecidos


Una enorme masa de hielo, tierra y rocas habría bloqueado temporalmente un río en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Cuando la barrera natural cedió, una violenta corriente de agua y lodo destruyó viviendas, hoteles, carreteras, puentes y vehículos. Los primeros reportes hablan de al menos 22 muertos y existe temor por cientos de personas desaparecidas, entre ellas turistas y peregrinos.

La montaña cedió y, minutos después, todo lo que estaba aguas abajo comenzó a desaparecer. Casas, hoteles, carreteras, puentes y vehículos fueron golpeados por una gigantesca corriente de agua, lodo y rocas que este miércoles 26 de agosto convirtió una zona turística del Himalaya en escenario de una emergencia de enormes proporciones.

Los primeros reportes conocidos hablan de al menos 22 personas fallecidas, mientras crece la preocupación por cientos de personas que podrían encontrarse desaparecidas. La cifra todavía es provisional porque las autoridades intentan establecer cuántos turistas, peregrinos y habitantes permanecían en el área cuando ocurrió el desastre.

La emergencia se produjo en una zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet frecuentada por viajeros que se dirigen hacia el santuario del monte Kailash. La magnitud de la destrucción obligó a las autoridades a iniciar contactos con agencias de turismo para reconstruir las listas de viajeros y determinar quiénes consiguieron salir y quiénes siguen sin aparecer.

La montaña cayó sobre el río

La principal hipótesis apunta al desprendimiento de una enorme masa de hielo, tierra y rocas en las montañas. El material terminó sobre el cauce del río Lhende Khola y habría formado durante un tiempo una especie de represa natural.

El agua quedó contenida detrás de esa barrera improvisada hasta que la presión terminó venciendo el obstáculo. Cuando el material cedió, el enorme volumen acumulado bajó violentamente hacia las zonas ubicadas aguas abajo.

La corriente llegó cargada de piedras, sedimentos y lodo y avanzó con suficiente fuerza para destruir infraestructura a su paso. El fenómeno terminó afectando también el sistema del río Bhotekoshi y golpeó diferentes puntos de esta región del Himalaya.

Entre los sectores más afectados estaría el distrito de Rasuwa, en Nepal, además del paso fronterizo de Jilong, en territorio tibetano.

Casas, hoteles y vehículos quedaron en el camino

La dimensión de la emergencia comenzó a conocerse con los reportes sobre infraestructura destruida. Carreteras quedaron cortadas, puentes sufrieron graves afectaciones y varias viviendas y hoteles fueron alcanzados por la corriente.

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Vehículos que permanecían estacionados o transitaban por la zona también fueron arrastrados. En algunos puntos, el agua y los escombros modificaron completamente el terreno y dejaron sectores prácticamente incomunicados.

El desastre tiene un agravante: ocurrió en una región montañosa donde las condiciones geográficas dificultan el desplazamiento de los organismos de emergencia. Los daños en las vías complicaron todavía más el ingreso de equipos de búsqueda y rescate.

Las autoridades trabajan ahora contra el tiempo para llegar a los lugares afectados y establecer la dimensión real de la tragedia.

El temor por cientos de desaparecidos

La mayor preocupación está concentrada en las personas que se encontraban recorriendo la región al momento de la avalancha.

Además de las comunidades locales, esta parte del Himalaya recibe turistas y peregrinos extranjeros que utilizan las rutas fronterizas para dirigirse hacia el monte Kailash, considerado un lugar sagrado para varias religiones.

Los reportes iniciales señalan al menos 22 fallecidos, aunque informaciones locales manejan balances provisionales diferentes. Las autoridades todavía intentan consolidar una cifra debido a las dificultades para acceder a algunas zonas.

Existe además temor de que cientos de personas permanezcan desaparecidas o incomunicadas. Establecer la cifra exacta resulta especialmente complicado por la presencia de visitantes extranjeros que se desplazaban mediante diferentes operadores turísticos.

Por esta razón, autoridades de Nepal, China y Corea del Sur intentan contactar a las agencias encargadas de movilizar peregrinos y turistas para establecer cuántas personas estaban recorriendo la zona y conocer su situación.

Investigan si un sismo influyó en el desastre

Mientras avanzan las operaciones de búsqueda, también comenzó la investigación para determinar exactamente qué provocó el gigantesco desprendimiento.

La hipótesis inicial señala que una gran masa de hielo y material rocoso se desprendió de la montaña y cayó sobre el Lhende Khola. El bloqueo del río habría provocado la acumulación de una enorme cantidad de agua que finalmente rompió la barrera y descendió de manera violenta.

Las autoridades también analizan otro elemento: un sismo de magnitud 4,4 registrado poco antes en la región del Tíbet. Se busca determinar si el movimiento telúrico tuvo alguna relación con la inestabilidad de la montaña y contribuyó al desprendimiento.

Por ahora, esa posible conexión permanece bajo investigación y la prioridad continúa siendo localizar a quienes estaban en las zonas afectadas.

Una carrera para encontrar sobrevivientes

El desastre dejó una extensa zona golpeada y un número de víctimas que todavía puede cambiar a medida que los rescatistas logren ingresar a los sectores incomunicados.

Equipos de emergencia buscan sobrevivientes entre viviendas destruidas, carreteras desaparecidas y enormes acumulaciones de piedras y lodo. Paralelamente, las autoridades intentan reconstruir quiénes se encontraban allí cuando la montaña cedió.

El balance definitivo todavía está lejos de conocerse. Por ahora hay al menos 22 muertes reportadas y una preocupación mucho mayor: determinar qué ocurrió con las personas que permanecían en el recorrido de una corriente que bajó desde la montaña arrasando prácticamente todo a su paso.


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