
3.016 desaparecidos y miles de preguntas: la búsqueda entra por primera vez a territorio ancestral de la Sierra
En una zona ancestral de difícil acceso en Ciénaga, Magdalena, la Unidad de Búsqueda realizó por primera vez una intervención con fines de recuperación dentro de territorio indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta. Una madre, una hija y un hermano acompañaron la misión para intentar encontrar a su familiar desaparecido, mientras el Plan Regional de Búsqueda Norte del Magdalena y Dibulla registra 3.016 personas cuyo paradero sigue sin esclarecerse.
Más de cinco kilómetros a pie, herramientas bajadas por una pendiente de unos 60 grados y una familia cargando durante años con la misma pregunta. Hasta una zona del resguardo Kogui Malayo Arhuaco, en las montañas de Ciénaga, llegó un equipo forense para buscar lo que la violencia dejó enterrado: el posible cuerpo de un indígena Kogui desaparecido.
La misión se desarrolló durante dos días en la vereda El Uranio, corregimiento de Palmor de la Sierra, a unos 980 metros sobre el nivel del mar. Allí, en un punto señalado por la propia comunidad, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, UBPD, concentró sus labores en establecer si permanecen los restos de uno de los miembros del pueblo Kogui que todavía hace falta.

La intervención marca un precedente. Es la primera acción de este tipo con fines de recuperación que se realiza en territorio ancestral de la Sierra Nevada de Santa Marta, bajo acuerdos con sus autoridades y respetando los usos, costumbres y decisiones espirituales de la comunidad.
Una familia subió a buscar una respuesta
La búsqueda tuvo tres acompañantes para quienes el resultado de la misión va mucho más allá de un procedimiento forense: la madre, la hija y el hermano de la persona desaparecida estuvieron presentes durante las actividades.
Antes de iniciar la intervención, las autoridades indígenas realizaron la armonización del lugar. Solo después de cumplir con ese procedimiento propio de la comunidad, el equipo pudo comenzar los trabajos.

Llegar tampoco fue sencillo. Los funcionarios tuvieron que caminar más de cinco kilómetros por la Sierra y transportar los elementos necesarios hasta una zona de complicada topografía. En el último tramo fue necesario descender las herramientas por una colina con aproximadamente 60 grados de inclinación hasta alcanzar el sitio referido.
La búsqueda se realizó bajo un principio que había sido acordado previamente: ingresar al territorio sin desconocer la autoridad del pueblo Kogui ni convertir la misión humanitaria en una intervención ajena a sus tradiciones.
Durante la jornada también fueron tomadas muestras genéticas a los familiares, fundamentales para futuros procesos de identificación. Posteriormente se realizó un diálogo con la comunidad para explicar los hallazgos de la misión. La socialización contó con traducción al Kaggaba, lengua propia del pueblo Kogui.
La primera intervención en territorio ancestral
La llegada de la UBPD a esta zona fue posible después de varios acercamientos con las autoridades indígenas. Antes de subir a la montaña hubo espacios de pedagogía para explicar el carácter humanitario y extrajudicial de la entidad y establecer las condiciones bajo las cuales se desarrollarían las búsquedas.
Ese proceso terminó abriendo una puerta que hasta ahora permanecía pendiente en la Sierra Nevada: comenzar a buscar dentro de los territorios ancestrales a indígenas desaparecidos en el contexto del conflicto armado.

“Esto es un primer acercamiento que tenemos con las autoridades y la institución. Se ha hecho un ejercicio en esta vereda que es muy importante en este relacionamiento con la entidad para seguir haciendo la búsqueda en las comunidades indígenas”, explicó Andrés David Dingula Gil, secretario de la asociación Muñkuawinmaku.
Dingula aseguró además que las autoridades indígenas decidieron entregar su confianza a la entidad para avanzar en estos procesos. “Las autoridades le damos la confianza a la Unidad de Búsqueda para hacer un trabajo efectivo para los seres queridos, que también ayuda a la comunidad indígena”, señaló.
La expectativa ahora es que esta primera misión permita avanzar hacia otros territorios y familias que continúan esperando respuestas.
3.016 desaparecidos en el norte del Magdalena y Dibulla
La dimensión del problema está reflejada en las cifras. El Plan Regional de Búsqueda Norte del Magdalena y Dibulla registra actualmente 3.016 personas dadas por desaparecidas, una cifra que dimensiona las heridas que el conflicto dejó en esta parte del Caribe colombiano.
Dentro de ese universo también aparecen miembros de pueblos indígenas, donde una desaparición puede tener consecuencias que trascienden el núcleo familiar. Para estas comunidades, la ausencia de uno de sus integrantes también puede significar una ruptura en la transmisión de conocimientos, prácticas y saberes entre generaciones.
Toño Jandingua Dingula, mamo de la comunidad, resumió la importancia de que las búsquedas lleguen hasta estos territorios.
“Tenemos derecho a recuperar nuestros sitios, nuestros pueblos, nuestros miembros de la comunidad”, manifestó.
Para las autoridades Kogui, recuperar a quienes desaparecieron también hace parte de un proceso colectivo. Por esa razón, la búsqueda física estuvo acompañada por sus prácticas espirituales y por el reconocimiento de la autonomía de la comunidad durante toda la intervención.
Andrés David Dingula explicó que ese trabajo también tiene una dimensión espiritual para su pueblo: “Gracias a los hermanos menores, el padre espiritual les dejó el legado, un trabajo especial a ustedes y hoy es el momento en que han hecho ese trabajo”.
Buscar hasta donde la violencia dejó sus rastros
La misión en El Uranio representa apenas un primer paso frente a una deuda mucho mayor. Detrás de cada registro de desaparición existe una familia que, en muchos casos, lleva años o décadas tratando de establecer qué ocurrió y dónde quedó su ser querido.

Para la UBPD en el Magdalena, el ingreso al territorio Kogui constituye un avance en la búsqueda con pertinencia étnica porque permite que las labores forenses se desarrollen de manera concertada con las autoridades tradicionales y bajo las reglas culturales de los pueblos originarios.
La intervención también deja abierta la posibilidad de realizar nuevas misiones en otros puntos de la Sierra Nevada donde existan referencias sobre indígenas desaparecidos.
Esta vez una madre, una hija y un hermano caminaron hasta una montaña de Ciénaga buscando una respuesta. Su caso forma parte de una cifra mucho más dura: 3.016 personas siguen siendo buscadas en el norte del Magdalena y Dibulla. Para sus familias, mientras falte saber dónde están, la desaparición continúa.
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