“Sobreviví porque cambié mi rutina”: Naylea Barros habló del ataque a tiros y reveló que lleva tres meses recibiendo amenazas


Visiblemente afectada y con la voz quebrada, la periodista y excandidata a la Cámara por el Pacto Histórico habló por primera vez después del ataque armado contra el vehículo en el que se movilizaba. Reveló que desde hace más de tres meses recibe amenazas y aseguró que una decisión tomada a última hora evitó la tragedia.

Naylea Barros pudo haber recorrido aquella noche la misma ruta, a la misma hora y acompañada por sus padres. Pero se demoró, cambió sus planes y terminó conduciendo ella misma. Horas después de sobrevivir a un ataque a tiros en Santa Marta, la periodista y dirigente política reveló que esa modificación de último momento pudo haber marcado la diferencia entre salir ilesa y enfrentar una tragedia.

Con la voz entrecortada y visiblemente afectada por lo ocurrido, la excandidata a la Cámara de Representantes por el Pacto Histórico apareció en un video para contar su versión del atentado que ha provocado reacciones políticas dentro y fuera del Magdalena. Barros aseguró que lo ocurrido no comenzó con los disparos contra su vehículo: desde hace más de tres meses, según denunció, viene recibiendo amenazas, hostigamientos y mensajes intimidatorios.

“De no haber sido así, la historia hubiera sido otra”

El ataque ocurrió la noche del lunes, cuando Barros se movilizaba en un vehículo junto a una familiar por Santa Marta. De acuerdo con la información conocida, hombres que se desplazaban en motocicleta dispararon contra el automotor.

La periodista salió ilesa. Al reconstruir las horas previas al atentado, explicó que sus planes cambiaron por una demora y porque decidió dejar primero a sus padres en casa.

“Sobreviví porque, por gracia de Dios, nos demoramos en el lugar donde estábamos inicialmente. Porque se hizo tarde y decidí dejar a mis padres en casa y conducir yo misma. De no haber sido así, la historia hubiera sido otra”, relató.

Su relato refleja una de las situaciones que más la golpeó después del ataque: pensar qué habría ocurrido si aquella noche hubiese mantenido exactamente la rutina que tenía prevista.

Tres meses de amenazas antes de los disparos

Barros aseguró que el atentado estuvo precedido por una cadena de intimidaciones que comenzó meses atrás. Según su relato, ha recibido mensajes agresivos a través de redes sociales, algunos enviados desde cuentas que posteriormente desaparecen, además de advertencias que habrían llegado a personas de su equipo.

Llevo más de tres meses recibiendo mensajes horribles en mis redes sociales, enviados desde cuentas que después desaparecen, mensajes que pretenden intimidarme cuando jamás he empuñado un arma ni siquiera en un club de tiro, manifestó.

La situación, explicó, terminó alterando aspectos básicos de su vida. Las amenazas la llevaron a cambiar rutinas, evitar determinados lugares y mantenerse alerta frente a personas y situaciones que antes hacían parte de su cotidianidad.

No sé con seguridad quién lo hizo ni de dónde provienen estas amenazas. Sé, en cambio, que me han obligado a evitar lugares, a desconfiar de mi entorno y a modificar mi vida cotidiana, afirmó.

Hasta ahora, Barros asegura desconocer quién estaría detrás de las intimidaciones y del ataque armado. Será la investigación de las autoridades la que deberá establecer si existe relación entre los mensajes denunciados durante los últimos tres meses y los disparos contra el vehículo.

El atentado escaló al escenario político

Lo ocurrido rápidamente dejó de ser un episodio de alcance exclusivamente regional. El ataque contra la periodista y dirigente política generó pronunciamientos de diferentes sectores y alcanzó la discusión nacional, con reacciones alrededor de la seguridad de quienes participan activamente en política.

Naylea Barros, quien fue aspirante a la Cámara de Representantes por el Magdalena, vinculó lo sucedido con un ambiente de intimidación que, según ella, enfrentan liderazgos progresistas y particularmente mujeres que participan en escenarios públicos.

En su mensaje rechazó los discursos de odio y pidió garantías para ejercer la actividad política sin que las diferencias ideológicas terminen trasladándose al terreno de las amenazas o la violencia.

“No vamos a retroceder”

Pese al temor que admite haber sentido y a los cambios que las amenazas ya provocaron en su vida, Barros aseguró que continuará con su actividad política y social en el Magdalena.

“La violencia no puede convertirse en el método de selección de quienes pueden participar en la democracia. Y no vamos a retroceder. Seguiremos haciendo lo que estamos haciendo. Seguiremos haciendo lo que amamos. Por nuestra gente”, afirmó.

Ahora las autoridades tienen el reto de establecer quién disparó contra el vehículo, determinar el móvil del ataque y esclarecer si detrás de las amenazas denunciadas durante los últimos meses existe una estructura o personas interesadas en intimidarla.

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Naylea Barros, mientras tanto, sobrevivió. Pero su aparición pública dejó claro que los disparos tuvieron consecuencias incluso sin haberla alcanzado: desde hace meses había cambiado parte de su vida por miedo y, después del ataque, sabe que las amenazas que llegaban a través de una pantalla terminaron acompañadas por balas.


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