
Le dispararon en la cabeza, intentó buscar ayuda y terminó desplomado en la mitad de la calle
El hombre, oriundo de Varela, fue asesinado en plena vía pública del barrio Francisco de Paula Santander, en Fundación. Sicarios lo interceptaron cuando se movilizaba en motocicleta y le dispararon a quemarropa. El crimen volvió a dejar una escena de miedo y sangre en un municipio golpeado por la violencia.
Ricardo Martínez alcanzó a recorrer pocos metros antes de desplomarse muerto sobre el pavimento. La tarde seguía su rutina en el barrio Francisco de Paula Santander, en Fundación, cuando los disparos rompieron el silencio y obligaron a decenas de personas a correr o esconderse detrás de las puertas. Un proyectil en la cabeza acabó con su vida en cuestión de segundos.
El ataque ocurrió este viernes en plena luz del día, en una zona conocida como las “Casitas de los desplazados”, un sector donde los habitantes ya conviven con la tensión de saber que la violencia puede aparecer en cualquier esquina y a cualquier hora.
Según las primeras versiones entregadas por las autoridades y testigos, Martínez se movilizaba en motocicleta cuando fue interceptado por hombres armados. Los sicarios se le acercaron y abrieron fuego sin darle oportunidad de reaccionar. Varias balas impactaron contra su cuerpo, pero una en la cabeza resultó definitiva.
La víctima cayó sobre la vía pública mientras alrededor comenzaban los gritos, el desespero y la confusión. Nadie alcanzó a auxiliarlo. La muerte llegó demasiado rápido.
El terror volvió a tomarse las calles
Los tiros alteraron la tranquilidad del sector comprendido entre las carreras 18 y 20. Vecinos salieron alarmados de sus casas y se encontraron con la escena que otra vez se repite en Fundación: un hombre tirado sobre el suelo, sangre alrededor y una comunidad paralizada por el miedo.
Algunos curiosos observaban desde lejos mientras otros intentaban entender qué había ocurrido. El crimen se registró frente a residentes y transeúntes que quedaron atrapados entre el pánico y la incertidumbre de saber que los asesinos escaparon sin obstáculos.
La imagen del cuerpo de Ricardo Martínez tendido en mitad de la calle volvió a dejar una sensación de vulnerabilidad entre quienes viven en el sector. Muchos prefirieron guardar silencio. Otros apenas repetían que la violencia en Fundación ya perdió cualquier límite.
Una escena acordonada y ningún capturado
Minutos después del ataque llegaron uniformados de la Policía Nacional para acordonar la zona e iniciar las primeras investigaciones. Funcionarios del CTI realizaron la inspección judicial y el levantamiento del cadáver mientras familiares y conocidos intentaban acercarse en medio del dolor.
Hasta el momento, las autoridades confirmaron que no hay personas capturadas por este homicidio y avanzan en la recolección de testimonios y elementos que permitan establecer quiénes estuvieron detrás del crimen y cuáles fueron los móviles del ataque.
Fundación sigue contando muertos
La muerte de Ricardo Martínez dejó otra familia destruida y volvió a encender las alarmas por la violencia que golpea al municipio. Esta vez ocurrió bajo el sol de la tarde, en medio de la cotidianidad de un barrio que terminó convertido nuevamente en escenario de sangre.
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En Fundación, los disparos ya dejaron de sorprender. Lo que permanece después de cada crimen es el miedo. Un miedo que se mete en las casas, en las calles y en la rutina de una comunidad cansada de ver cómo las balas siguen imponiendo el control.
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