
“Aquí vuelve el orden de Dios”: la Iglesia reabrió el cementerio San Miguel y promete devolverle la paz al camposanto
Después de más de dos años de disputa por su administración, el cementerio San Miguel volvió a abrir oficialmente sus puertas bajo el control de la Diócesis de Santa Marta. Durante la primera misa encabezada por el obispo José Mario Bacci y el nuevo párroco Armando Echenoa, la Iglesia aseguró que comienza una nueva etapa marcada por el orden, la fe y la recuperación espiritual del lugar.
El cementerio San Miguel volvió a abrir sus puertas este sábado bajo la administración de la Iglesia católica y en su primer mensaje indicaron que el camposanto volverá a ser un lugar de paz, orden y respeto por Dios.
La frase más fuerte la pronunció el nuevo párroco Armando Echenoa, quien asumió oficialmente la administración del cementerio en medio de una ceremonia cargada de simbolismo religioso y luego de más de dos años de conflicto por el control del lugar.
“Este nuevamente será un lugar de paz, reflexión y fe”, expresó el sacerdote frente a decenas de feligreses que asistieron a la primera misa oficial celebrada tras el regreso de la Diócesis al camposanto.
La eucaristía fue presidida por el obispo José Mario Bacci Trespalacios y marcó el inicio de una nueva etapa para uno de los cementerios más tradicionales de la ciudad, escenario de una larga disputa administrativa con el padre Hernando Fajid Álvarez Yacub.
“Las puertas están abiertas para todos”
Desde temprano llegaron familias, creyentes y personas vinculadas al cementerio para acompañar la reapertura oficial del lugar. Muchos celebraban que la Iglesia recuperara el control del camposanto luego de años de controversias y enfrentamientos judiciales.
Durante su intervención, Armando Echenoa insistió en que la prioridad será devolverle tranquilidad a la comunidad y recuperar el verdadero sentido espiritual del cementerio.
“Las puertas están abiertas para todos y será un placer entregarles la palabra de Dios”, afirmó el nuevo párroco.
El mensaje fue interpretado por muchos asistentes como el inicio de un proceso de reconciliación dentro de un lugar que durante meses estuvo rodeado de tensiones, incertidumbre y reclamos administrativos.
Una administración marcada por el desorden
Aunque el ambiente de la ceremonia estuvo lleno de mensajes religiosos y llamados a la unión, las nuevas autoridades también reconocieron que recibieron un cementerio con serios problemas administrativos.

El abogado Diego Duque Zuluaga explicó que gran parte de los archivos y registros relacionados con bóvedas, osarios, pagos y otros trámites desaparecieron, situación que complicará el proceso de transición.
“Estamos reconstruyendo un archivo que durante muchos años debió mantenerse y hoy no existe”, afirmó.
La Diócesis aseguró que respetará todos los derechos adquiridos por las familias y pidió paciencia mientras se reorganiza la información administrativa del cementerio.
El litigio todavía continúa
La recuperación del cementerio hace parte de una medida de restablecimiento del derecho dentro de un proceso penal que sigue vigente, además de un litigio civil que todavía avanza ante la justicia.

Mientras tanto, la administración quedó en manos de la Fundación San Juan Pablo II, entidad que acompañará esta nueva etapa del camposanto.
La reapertura del cementerio San Miguel dejó una imagen que durante meses parecía imposible: la Iglesia nuevamente celebrando misa dentro del lugar y prometiendo devolverle el orden espiritual a un espacio marcado por la confrontación. Ahora el reto será convertir esas palabras en confianza para cientos de familias que esperan respuestas y tranquilidad alrededor del descanso de sus seres queridos.
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