
La ‘moto maldita’: su hijo murió tras accidentarse con él; 10 meses después el padre perdió la vida en el mismo vehículo
La familia Parejo todavía intentaba asimilar la muerte de Aciel, un adolescente de 13 años que perdió la vida cuando viajaba como parrillero de su padre, Jassir Parejo Zárate. Diez meses después ocurrió lo que para sus seres queridos resulta difícil de creer: el docente murió en otro accidente de tránsito mientras conducía la misma motocicleta en la que había sufrido el siniestro que le arrebató a su hijo.
Hay historias que parecen demasiado crueles para repetirse. La de la familia Parejo ocurrió dos veces y tuvo un elemento en común que hoy causa escalofríos entre sus seres queridos: la misma motocicleta.
Es el vehículo que algunos familiares ya llaman, en medio del dolor, “la moto maldita”. Primero estuvo involucrada en el accidente en el que murió Aciel Parejo, de apenas 13 años. Diez meses después, Jassir Parejo Zárate, su padre, perdió la vida cuando se movilizaba en esa misma moto.
La coincidencia ha resultado difícil de procesar para una familia que apenas comenzaba a convivir con una ausencia y ahora enfrenta otra. Primero enterraron al hijo. Ahora tienen que despedir al padre.
La primera tragedia fue en La Piragua
Todo comenzó el 25 de octubre. Jassir había salido junto a su hijo Aciel para compartir una tarde de integración y diversión. Padre e hijo estuvieron en el centro comercial Buenavista, en Santa Marta, y posteriormente emprendieron el regreso hacia Ciénaga.
Jassir conducía la motocicleta y el adolescente viajaba como parrillero. Era un recorrido que debía terminar en casa, pero al llegar a la glorieta de La Piragua ocurrió el accidente que cambiaría para siempre la historia de la familia.
La motocicleta se vio involucrada en un siniestro con un camión recolector de basura. Aciel sufrió las consecuencias más graves y perdió la vida.
Jassir sobrevivió.
Desde entonces, quienes estuvieron cerca de él conocieron el peso que cargaba. Había perdido a su hijo en un accidente mientras ambos regresaban juntos a casa. La motocicleta quedó como uno de los recuerdos materiales de aquel día que nadie en la familia quería volver a vivir.
Sobrevivió al primer accidente, pero perdió a su hijo
Para Jassir comenzó entonces otra etapa. Tuvo que continuar con su vida como docente, padre y hombre de familia mientras enfrentaba la ausencia de Aciel.
Diez meses parecen mucho tiempo para quien observa una tragedia desde afuera. Para una familia que ha perdido a un niño de 13 años, pueden ser apenas el comienzo de un duelo.
Por eso la nueva llamada fue devastadora.
Esta vez el nombre de Jassir ya no aparecía como el padre sobreviviente de un accidente. Ahora era él la víctima fatal.
El docente perdió la vida en un nuevo siniestro vial ocurrido en la Troncal de Oriente. Pero cuando sus familiares comenzaron a conocer los detalles apareció una coincidencia que terminó de golpearlos: Jassir se había accidentado en la misma motocicleta en la que viajaba cuando murió Aciel.
Era otra vez esa moto.
“La moto maldita”
La expresión comenzó a aparecer entre algunos miembros de la familia: “la moto maldita”.
No porque exista una explicación diferente a la accidentalidad vial detrás de las dos muertes, sino porque emocionalmente resulta difícil separar ese vehículo de las dos tragedias que golpearon a los Parejo en menos de un año.
En octubre, Jassir conducía y Aciel iba detrás de él. El hijo murió y el padre sobrevivió.
Diez meses después, Jassir volvió a sufrir un accidente con esa motocicleta. Esta vez él tampoco regresó.
La familia quedó entonces frente a una coincidencia tan dolorosa como real: padre e hijo perdieron la vida con diez meses de diferencia y el mismo vehículo terminó involucrado en ambos episodios.
Para quienes los conocieron, cuesta encontrar palabras que expliquen semejante repetición de la desgracia.
Una familia golpeada dos veces
La muerte de Jassir también despertó recuerdos que nunca habían desaparecido. Regresaron las imágenes de Aciel, aquel muchacho de 13 años que salió con su padre a disfrutar una tarde y terminó perdiendo la vida camino a casa.
Volvió también el recuerdo de Jassir enfrentando la muerte de su hijo y tratando de continuar después de aquel 25 de octubre.
Ahora son sus familiares quienes deben aprender a vivir con dos ausencias.
Algunos encuentran consuelo pensando que padre e hijo finalmente volvieron a encontrarse. Es la manera que tienen de soportar una historia que, contada de principio a fin, todavía parece imposible.
Otros simplemente se preguntan cómo pudo suceder dos veces.
La primera tragedia dejó a Jassir sin Aciel. La segunda dejó a la familia sin Jassir.
Y en medio de las dos historias quedó una motocicleta que para ellos difícilmente volverá a ser solamente un vehículo. Es la moto en la que padre e hijo emprendieron aquel regreso desde Santa Marta que terminó en tragedia y la misma en la que, diez meses después, Jassir sufrió el accidente que acabó con su vida.
Primero se fue Aciel. Diez meses después murió su padre. Para una familia que todavía lloraba al hijo, la desgracia volvió demasiado pronto y por el mismo camino.
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