Fueron a ‘chismosear’ una masacre y terminaron señalados como sicarios: Milton y Yener piden que limpien sus nombres


Los dos jóvenes fueron detenidos después de la masacre del barrio Las Nieves, pero recuperaron su libertad tras descartarse su responsabilidad. Sus fotografías circularon en redes sociales señalándolos como los presuntos sicarios y ahora exigen que sean eliminadas y que se aclare públicamente que nada tuvieron que ver con el crimen.

La curiosidad les salió demasiado cara. Milton Junior Serpa y Yener Kaleth Callante Carreño dejaron lo que estaban haciendo para acercarse a mirar qué había ocurrido después de la masacre registrada en el parque del barrio Las Nieves, en Barranquilla. Minutos después estaban dentro de una patrulla, sus rostros eran grabados y, sin que entendieran qué estaba pasando, comenzaron a ser presentados en redes sociales como los supuestos sicarios de un triple homicidio.

La historia cambió pocas horas después. Las verificaciones adelantadas por las autoridades permitieron descartar su responsabilidad y ambos recuperaron la libertad. Sin embargo, para entonces sus fotografías ya se habían multiplicado en páginas y perfiles, acompañadas de señalamientos que los vinculaban con el asesinato de tres jóvenes.

Ahora quieren recuperar algo que, aseguran, quedó golpeado pese a haber quedado libres: sus nombres.

“La curiosidad mató al gato”

Yener vive en el sector y asegura que cuando ocurrió el ataque estaba jugando fútbol con varios amigos. La tranquilidad del partido terminó cuando comenzaron a escucharse versiones sobre la masacre y posteriormente alguien comentó que habían capturado a una persona.

Fue entonces cuando decidió salir a mirar.

“La curiosidad, viejo, la curiosidad mató al gato. Dejé de jugar fútbol para irme a chismosear. Al momento de llegar al lugar donde se había caído una moto, por esa pendejada de ir a ver, se nos acercó un tombo y nos pidió una requisa. Como todo, normal, nosotros nos dejamos requisar”, relató durante una entrevista concedida al periodista Alexander Ojito.

Según su versión, aquella motocicleta estaría relacionada con la huida de quienes realmente cometieron el ataque. Yener asegura que simplemente llegó hasta el sitio atraído por lo que estaba sucediendo y terminó encontrándose con el procedimiento policial.

Después de la requisa vino el momento que todavía recuerda con preocupación. Los uniformados les ordenaron subir a una patrulla y los trasladaron hasta el CAI del sector.

“Una vez nos requisan, sin ninguna explicación, los policías nos dicen que nos montemos en la patrulla, y es en ese momento en el que nos graban, sin saber por dónde venía el agua”, contó.

Sus fotografías terminaron en redes sociales

Milton ofrece una versión similar. Asegura que también se acercó por curiosidad y terminó sometido al procedimiento de las autoridades.

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“A mí me dieron raqueta y me llevaron pa’l CAI, y ahí fue donde nos tomaron las fotos que luego se regaron en redes sociales como si nosotros fuéramos los culpables, cuando no tenemos nada que ver ahí. Todo por ir a chismosear también”, manifestó.

De acuerdo con los jóvenes, permanecieron aproximadamente 20 minutos en el CAI mientras los policías realizaban las verificaciones correspondientes. Finalmente fueron dejados en libertad al descartarse que tuvieran responsabilidad en el ataque.

El problema era que afuera ya comenzaba otro juicio, mucho más rápido y sin mayores verificaciones: el de las redes sociales. Las imágenes tomadas durante el procedimiento empezaron a circular acompañadas de publicaciones que los señalaban como los supuestos responsables de la masacre.

Tres muertos y un herido

El hecho por el cual inicialmente fueron detenidos ocurrió en inmediaciones de la carrera 19 con calle 24, donde hombres armados atacaron a varias personas que se encontraban en el parque del barrio Las Nieves.

Las víctimas mortales fueron identificadas como Erik Eduardo Cervantes Buitrago, de 16 años; Daniel Sebastián Borrero García, de 17; y Daddys David Barrios Ospino, de 20 años. Durante la balacera también resultó herido Eduardo Barreto Soto, de 63 años, quien habría sido alcanzado por uno de los proyectiles mientras se encontraba en el sector.

La gravedad del ataque provocó un fuerte despliegue policial en la zona y una búsqueda inmediata de los responsables. Fue en medio de esos procedimientos cuando Milton y Yener terminaron detenidos.

Sin embargo, las autoridades posteriormente descartaron que fueran los autores del triple homicidio y permitieron que regresaran a sus casas.

“Borren nuestras fotos, nosotros no fuimos”

Con la libertad recuperada, los dos jóvenes decidieron hablar públicamente porque consideran que todavía falta limpiar el señalamiento que quedó circulando en internet.

Milton y Yener pidieron a páginas informativas, usuarios de redes sociales y demás personas que publicaron sus fotografías presentándolos como sicarios que eliminen esas imágenes o, al menos, aclaren que fueron dejados en libertad después de que se descartara su participación en los hechos.

Insisten en que jamás tuvieron relación con la masacre y aseguran que tampoco tienen problemas pendientes con la justicia. Para ellos, haber estado cerca del lugar y acercarse a observar lo sucedido terminó convirtiéndolos, durante algunas horas, en sospechosos de uno de los hechos criminales más graves registrados recientemente en ese sector de Barranquilla.

Milton incluso convirtió lo sucedido en una advertencia para quienes acostumbran acercarse a los lugares donde acaba de ocurrir una tragedia. “Yo no le hice caso a mi papá y mire usted”, expresó al recordar cómo terminó dentro del procedimiento policial.

Yener también encontró espacio para reírse después del susto. Durante la entrevista mostró los golpes que tenía en una pierna producto del partido de fútbol que estaba jugando antes de abandonar la cancha para enterarse de lo ocurrido.

Dos “botinazos” que, según él, sirven para demostrar dónde estaba cuando ocurrió el crimen.

Al final, ambos regresaron libres a sus casas, pero con sus fotografías todavía recorriendo las redes sociales bajo un señalamiento que rechazan. Fueron a mirar qué había pasado después de una masacre y terminaron teniendo que salir públicamente a explicar que ellos no eran los sicarios.


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