
Ofensiva militar contra disidencias de ‘Calarcá’ deja ocho muertos y poderoso arsenal incautado
La operación fue ejecutada contra campamentos del Bloque Jorge Suárez Briceño en zona rural del Guaviare. El Gobierno reportó ocho integrantes muertos y la incautación de 11 fusiles y cinco ametralladoras. El presidente Abelardo De La Espriella aseguró que el país entra en una nueva etapa de ofensiva contra las estructuras armadas ilegales.
Mientras buena parte del país dormía, en una zona rural del Guaviare comenzó un fuerte operativo militar. Tropas llegaron hasta campamentos atribuidos al Bloque Jorge Suárez Briceño, estructura vinculada a la facción de alias ‘Calarcá’, y lanzaron una ofensiva que terminó con ocho de sus presuntos integrantes muertos.
El despliegue se desarrolló durante la noche y combinó acciones aéreas y terrestres para intervenir el área donde permanecían miembros de la organización. Al terminar los primeros combates, los militares comenzaron a verificar el terreno y encontraron un arsenal que permite dimensionar la capacidad de fuego que tendría la estructura: 11 fusiles y cinco ametralladoras.
El balance todavía es preliminar, pero el Gobierno presentó la operación como uno de los golpes de su nueva estrategia contra los grupos armados que mantienen presencia y control en diferentes regiones del país.
Ocho muertos y un arsenal de guerra
Las tropas avanzaron sobre los campamentos durante una operación planeada para golpear directamente a la estructura armada. Según la información oficial conocida hasta el momento, ocho presuntos integrantes del Bloque Jorge Suárez Briceño murieron durante el procedimiento.
A medida que los uniformados aseguraron el área apareció otro resultado importante: las armas. Fueron encontrados 11 fusiles y cinco ametralladoras que estaban en poder de la organización.
En total son 16 armas largas que quedaron fuera de circulación y que, para las autoridades, representan una afectación a la capacidad militar del grupo.
Las tropas permanecen en el terreno adelantando labores de verificación y consolidación, por lo que el resultado final de la operación podría variar una vez concluya la inspección de toda la zona intervenida.
El Gobierno advierte: “pasamos a la ofensiva”
El presidente Abelardo De La Espriella destacó públicamente el resultado y utilizó la operación para enviar un mensaje sobre el rumbo que tendrá la política de seguridad durante su administración.
“Pasamos a la ofensiva”, aseguró el mandatario al referirse a la estrategia con la que pretende aumentar la presión militar sobre las organizaciones armadas ilegales.
De La Espriella también advirtió que los principales cabecillas y las estructuras bajo su mando serán perseguidos y que la intención del Gobierno es impedir que encuentren territorios donde puedan refugiarse o consolidar su presencia.
La declaración coincide con una etapa de endurecimiento de las operaciones contra organizaciones que durante los últimos años ampliaron su influencia en distintas regiones y aprovecharon zonas rurales de difícil acceso para instalar campamentos, movilizar hombres y mantener sus corredores.
La ofensiva pone nuevamente al Guaviare en el mapa de la confrontación armada. Las condiciones geográficas de este departamento han permitido históricamente la presencia de estructuras ilegales en sectores rurales donde la capacidad de control permanente del Estado enfrenta enormes dificultades.
Precisamente allí operan estructuras vinculadas a la facción de alias ‘Calarcá’, entre ellas el Bloque Jorge Suárez Briceño, señalado como objetivo del operativo desarrollado durante la madrugada.
Las autoridades buscan establecer ahora qué impacto tendrá la muerte de los ocho presuntos integrantes sobre la estructura y cuál era el papel que desempeñaban dentro de la organización.
También deberá determinarse si en los campamentos intervenidos permanecían mandos de mayor importancia y si durante el despliegue fueron encontrados otros elementos que permitan obtener información sobre las operaciones del grupo.
Una ofensiva que apenas comienza
El Gobierno presenta lo ocurrido en Guaviare como parte de una estrategia más agresiva contra las estructuras armadas ilegales. El mensaje presidencial apunta a aumentar la persecución sobre los grupos y, especialmente, sobre sus cabecillas.
Por ahora, las tropas continúan en el área mientras se consolida el balance definitivo y se verifican los resultados obtenidos durante la intervención.
La madrugada dejó, hasta el momento, ocho presuntos integrantes de la estructura muertos y un arsenal compuesto por 11 fusiles y cinco ametralladoras incautado. Un golpe con el que el Gobierno busca dejar claro el mensaje que lanzó después de la operación: la nueva instrucción es pasar a la ofensiva.
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