¿Se acabaron los bloqueos en la vía Ciénaga–Barranquilla? Dos semanas sin cierres de la Troncal tras orden de Abelardo de la Espriella y Margarita Guerra


La vía Ciénaga–Barranquilla completa cerca de dos semanas sin cierres totales por protestas. La directriz del presidente Abelardo de la Espriella de impedir bloqueos en las carreteras nacionales, sumada a la articulación entre la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, y la Fuerza Pública, ha permitido mantener abierto uno de los corredores más importantes del Caribe y facilitar el avance de las obras de la doble calzada.

Los últimos años, viajar por la Troncal del Caribe entre Ciénaga y Barranquilla fue una apuesta contra el reloj. Un conductor podía salir calculando una hora de llegada y terminar atrapado durante varias horas en una fila interminable de vehículos por una protesta relacionada con energía, agua, servicios públicos o cualquier otra inconformidad comunitaria.

Ahora ocurre algo que, por sencillo que parezca, resulta extraordinario para quienes utilizan diariamente esta carretera: la vía completa cerca de dos semanas sin un bloqueo total y el tráfico está fluyendo con una normalidad que hacía mucho tiempo no se veía.

El cambio coincide con una directriz clara del presidente Abelardo de la Espriella, quien ordenó a la Fuerza Pública evitar que las carreteras nacionales sean cerradas como mecanismo de protesta. En el Magdalena, esa instrucción ha sido acompañada por una articulación directa con la gobernadora Margarita Guerra, quien dispuso apoyo institucional y presencia de la Fuerza Pública en los puntos más sensibles del corredor.

El resultado, por ahora, se siente directamente sobre la carretera nacional.

Una vía acostumbrada a quedar paralizada

Los bloqueos llegaron a convertirse en parte de la rutina de la carretera Ciénaga–Barranquilla. Había semanas en las que se registraban cierres cada dos o tres días. Las comunidades encontraban en la Troncal del Caribe una forma inmediata de presionar respuestas frente a problemas que muchas veces llevaban días sin solución.

Pero cada cierre dejaba miles de afectados que nada tenían que ver con el reclamo.

Por esta carretera circulan turistas, trabajadores, transportadores, pasajeros y toneladas de mercancías. También conecta buena parte del tránsito entre Magdalena y Atlántico, además de servir como corredor estratégico para otras zonas de la región Caribe.

Cuando la calzada quedaba bloqueada, el impacto era inmediato: kilómetros de vehículos detenidos, vuelos perdidos, citas médicas aplazadas, mercancías retrasadas y trabajadores sin poder llegar a sus destinos.

La orden de Abelardo y la articulación con Margarita Guerra

El panorama comenzó a cambiar con la directriz impartida por el presidente Abelardo de la Espriella a la Fuerza Pública: las carreteras nacionales deben mantenerse abiertas y cualquier intento de bloqueo debe ser atendido de manera inmediata.

En el Magdalena, la gobernadora Margarita Guerra se sumó a esta estrategia mediante una coordinación permanente con Policía y Ejército para garantizar la movilidad sobre la Troncal del Caribe.

La presencia de uniformados en sectores históricamente afectados por protestas ha permitido intervenir antes de que una manifestación termine cerrando completamente la vía. La intención es que las comunidades puedan expresar sus reclamos y exigir soluciones, pero sin convertir la carretera en una herramienta de presión que termine perjudicando a miles de viajeros.

La instrucción ha sido contundente: permitir la protesta, pero garantizar que el tránsito continúe.

Viajar dejó de ser una incertidumbre

Mantener abierta la Troncal ha permitido recuperar algo que durante meses parecía perdido: la posibilidad de calcular cuánto puede durar realmente un viaje.

Los conductores ya no están enfrentando, por lo menos durante estas últimas semanas, la incertidumbre permanente de encontrar una fila de kilómetros por un bloqueo inesperado.

También desaparece temporalmente otro riesgo que había sido denunciado por transportadores.

Algunos camioneros aseguraban que durante los extensos trancones provocados por los cierres aparecían personas encapuchadas que aprovechaban la inmovilidad para abordar vehículos y robar mercancía o pertenencias.

Mientras cientos de carros permanecían atrapados sin posibilidad de avanzar, los delincuentes encontraban un escenario perfecto para actuar.

La doble calzada gana terreno

La ausencia de bloqueos también beneficia directamente las obras de construcción de la segunda calzada del corredor.

La concesión Ruta Magdalena Sierra Mar encargada de los trabajos ha manifestado satisfacción por el nuevo panorama, debido a que los cierres también dificultaban el traslado de maquinaria, trabajadores y materiales hacia los distintos frentes de intervención.

Cada bloqueo representaba horas perdidas y problemas logísticos para una obra que precisamente busca mejorar la movilidad de esta carretera.

Ahora, con el tránsito despejado, los vehículos de carga vinculados al proyecto pueden desplazarse con mayor facilidad y los trabajos pueden avanzar con menos interrupciones.

Dos semanas que marcan una diferencia

Dos semanas pueden parecer poco. En una carretera acostumbrada a quedar bloqueada constantemente, representan un cambio significativo.

Todavía existen inconformidades sociales y problemas de servicios públicos que requieren soluciones de fondo. Eso sigue allí y corresponde a las autoridades atenderlo.

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Pero la estrategia impulsada por el presidente Abelardo de la Espriella, ejecutada en coordinación con la gobernadora Margarita Guerra y la Fuerza Pública, está dejando hasta ahora una imagen distinta sobre la Troncal del Caribe.

Donde antes había kilómetros de vehículos detenidos, ahora hay movimiento. Donde los materiales para la doble calzada podían quedar atrapados durante horas, hoy pueden llegar a los frentes de obra. Y donde viajar significaba preguntarse primero si habría protesta, empieza a recuperarse algo elemental: salir hacia un destino y poder llegar sin que alguien cierre la carretera en el camino.


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