
“Una respuesta que nunca llegó”: Hombre espero 40 días por una remisión de la Nueva EPS, pero murió esperando
Tras permanecer más de un mes hospitalizado en Santa Marta, la familia de un paciente denunció que la falta de autorización para un traslado urgente a un centro especializado terminó marcando un desenlace fatal.
El tiempo se volvió en su contra y no hubo respuesta a tiempo. Durante 40 días, la salud de Martín Olivo se deterioró mientras aguardaba una remisión que nunca se concretó, en medio de trámites, solicitudes y silencios que terminaron por sellar su destino.
Todo comenzó en el barrio Cristo Rey, donde los primeros síntomas encendieron la alerta en su familia. Sin demora, lo trasladaron hasta la clínica Avidanti, en Santa Marta, donde ingresó por urgencias.
Allí lograron estabilizarlo inicialmente, le realizaron estudios médicos y trataron de contener la situación con los recursos disponibles. Sin embargo, los resultados apuntaban a un problema mayor: una masa en el hígado que requería diagnóstico preciso y manejo especializado. De ahí comenzó el calvario, por un examen que nunca llegaría.
“Esperábamos una respuesta que nunca llegó”
La indicación médica era que Martín necesitaba una biopsia urgente en un centro de mayor complejidad, fuera de la ciudad. Ese procedimiento, clave para definir su tratamiento, dependía de una remisión que debía ser autorizada por su entidad de salud. Pero ese paso nunca se dio.
A partir de ese momento, la familia inició un camino desgastante. Trámites acumulados. Solicitudes sin respuesta. Tutelas interpuestas en busca de una solución. Llamadas que no fueron contestadas. La espera se hizo interminable. Cada día, aseguran, era una batalla contra el deterioro de Martín y contra la incertidumbre.
“Esperábamos una respuesta que nunca llegó”, relatan sus allegados, con la voz marcada por la frustración. Mientras tanto, el estado del paciente empeoraba progresivamente, sin acceso a la atención especializada que requería con urgencia.
Según la denuncia, la Nueva EPS, entidad a la que estaba afiliado, no autorizó el traslado a tiempo. Y en casos como este, cada hora cuenta. El retraso terminó pesando más que cualquier tratamiento inicial.
En la madrugada de este martes, la espera terminó de la peor manera. Martín falleció, dejando tras de sí una historia atravesada por la falta de respuesta oportuna, por la insistencia de una familia que no dejó de luchar y por una remisión que nunca se materializó.
Ahora, su caso se suma a las voces que reclaman por fallas en la atención y por decisiones que, cuando llegan tarde, ya no tienen cómo revertir lo ocurrido.
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