Petro se sentó con los indígenas en la Sierra Nevada y se comprometió a devolverles su territorio ancestral


El presidente se reunió con comunidades indígenas y afrocolombianas en la Sierra Nevada de Santa Marta para discutir el reconocimiento de la “Línea Negra”, una decisión que implicaría ampliar el territorio ancestral hasta el mar y reconfigurar el control sobre zonas estratégicas del Caribe.

El presidente Gustavo Petro llegó este miércoles a la Sierra Nevada de Santa Marta y se sentó frente a los pueblos indígenas que durante siglos han reclamado lo mismo: que el Estado reconozca la Línea Negra, el límite espiritual y territorial que, según su cosmovisión, conecta la montaña con el mar.

No fue una reunión más. Fue una asamblea que había generado muchas expectativas. 

Allí, frente a líderes indígenas y comunidades afrocolombianas, el mandatario escuchó reclamos históricos y anunció que el Gobierno está dispuesto a avanzar en el reconocimiento pleno de ese territorio ancestral.

“Con las comunidades indígenas y afrocolombianas de la Sierra Nevada en asamblea general, para dialogar sobre el reconocimiento de la Línea Negra”, dijo el presidente durante el encuentro.

La frase que siguió dejó claro el alcance de lo que está en discusión.

“No solo será una expansión del territorio indígena hasta el mar, será la defensa de la vida”, afirmó Petro.

La declaración reabre uno de los debates más complejos del país: el control territorial en el llamado “Corazón del Mundo”, como los pueblos indígenas denominan a la Sierra Nevada.

Un reclamo que viene de siglos

Para los pueblos kogui, arhuaco, wiwa y kankuamo, la Línea Negra no es solo un límite geográfico. Es un sistema de sitios sagrados que conecta la montaña con el mar Caribe y que define el equilibrio espiritual del territorio.

Desde hace décadas estas comunidades han exigido que el Estado colombiano reconozca ese espacio como parte de su territorio ancestral.

La discusión ha generado tensiones en distintos momentos. Sectores económicos, autoridades locales y empresarios han advertido que el reconocimiento de nuevos espacios dentro de la Línea Negra podría afectar proyectos turísticos, infraestructura y actividades productivas en zonas costeras.

Sin embargo, los pueblos indígenas sostienen que la solicitud no es nueva.

Según sus autoridades tradicionales, se trata de una deuda histórica del Estado colombiano.

El mensaje político de Petro

Durante la reunión, Petro insistió en que la discusión no se limita a una ampliación territorial.

“Se recuperará una tierra ancestral que los mismos pueblos han pedido desde hace siglos”, afirmó.

El presidente sostuvo además que el reconocimiento de ese territorio forma parte de una estrategia más amplia para garantizar la paz en la región.

“Tenemos la responsabilidad de construir paz y libertad en el Corazón del Mundo”, señaló.

Sus palabras se dan en un momento en el que la Sierra Nevada enfrenta presiones por diferentes frentes: turismo descontrolado, conflictos territoriales, economías ilegales y disputas por el uso de la tierra.

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Un debate que apenas comienza

El anuncio del presidente no significa que la decisión esté tomada.

El reconocimiento de la Línea Negra implica procesos jurídicos, ambientales y administrativos complejos, además de la participación de distintas entidades del Estado.

También abre un debate inevitable sobre el uso del territorio en una de las regiones más estratégicas del Caribe colombiano.

Lo cierto es que, tras el encuentro de este miércoles en la Sierra Nevada, el tema volvió a la agenda nacional.

Y lo que está en juego no es solo tierra.

Es quién tiene la autoridad sobre uno de los territorios más sagrados y disputados del país.


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