
Mototaxista engañaba mujeres con rezos y supuestas limpiezas espirituales para abusar de ella: así cayó alias El Brujo
Alias ‘El Brujo’, un mototaxista que ya había cumplido una condena por delitos sexuales, fue enviado nuevamente a prisión tras ser señalado de utilizar falsos rituales espirituales para ganarse la confianza de mujeres, llevarlas a sectores apartados y abusar de ellas. Las autoridades aseguran que después las amenazaba para evitar que denunciaran.
El tiempo que permaneció en prisión no le sirvió para aprender la lección y una vez recuperó su libertad volvió a sus prácticas obscenas.
Las mujeres subías a su motocicleta pensando que iban a recibir ayuda y terminaban enfrentándose a un agresor sexual.
Así operaba alias ‘El Brujo’, un mototaxista que, según la Fiscalía, utilizaba falsos rituales espirituales para engañar mujeres, llevarlas a sectores aislados y abusar de ellas. El hombre ya había estado preso por hechos similares y nuevamente fue enviado a la cárcel.
La captura puso fin a una investigación que permitió reconstruir un patrón criminal que, de acuerdo con las autoridades, se repitió con varias víctimas en Santa Marta.
La trampa comenzaba durante el recorrido
La investigación adelantada por la Fiscalía y la Policía Judicial estableció que el hombre aprovechaba su oficio como conductor informal para acercarse a mujeres y ganarse su confianza.
Durante los recorridos hablaba de problemas personales, energías negativas, rezos y supuestas limpiezas espirituales. Poco a poco convencía a sus pasajeras de participar en actividades que, según él, podrían ayudarlas a solucionar conflictos sentimentales, familiares o económicos.
Lo que parecía una conversación casual terminaba convirtiéndose en el inicio de una agresión.
Una vez lograba manipular a las víctimas, las desviaba hacia sectores alejados y con poca presencia de personas.
Las agresiones y las amenazas
Según la investigación, en esos lugares apartados se consumaban los abusos sexuales.
Las autoridades establecieron que después de las agresiones el hombre recurría a amenazas para impedir que las víctimas acudieran ante las autoridades.
Las intimidaciones incluían advertencias relacionadas con posibles daños contra ellas o sus familias, generando temor y prolongando el silencio de varias afectadas.
Ese mecanismo le habría permitido actuar durante algún tiempo sin enfrentar nuevas denuncias formales.
Un reincidente sexual
Uno de los hallazgos más preocupantes del proceso apareció cuando los investigadores verificaron los antecedentes judiciales del capturado.
Alias ‘El Brujo’ ya había sido condenado por delitos sexuales cometidos bajo circunstancias similares.
Las autoridades confirmaron que el hombre había cumplido una pena privativa de la libertad por agresiones ocurridas en años anteriores, lo que evidenció un preocupante historial criminal relacionado con este tipo de conductas.
Pese a haber estado tras las rejas, presuntamente volvió a utilizar prácticamente el mismo método para buscar nuevas víctimas.
La justicia volvió a enviarlo a prisión
Con las pruebas recopiladas durante la investigación, la Fiscalía solicitó medidas judiciales en contra del señalado agresor.
Tras evaluar los elementos presentados por el ente acusador, un juez determinó que el procesado representa un riesgo para la comunidad y ordenó medida de aseguramiento en establecimiento carcelario mientras avanza el proceso en su contra.
La captura fue materializada por unidades de la Seccional de Investigación Criminal que hicieron efectiva la orden judicial emitida por las autoridades competentes.
El llamado de las autoridades
Luego del procedimiento, el comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Jaime Hernán Ríos Puerto, destacó la importancia de denunciar este tipo de hechos para evitar que los agresores continúen actuando.
El oficial recordó que muchas investigaciones avanzan gracias a la información suministrada por las víctimas y a los reportes oportunos realizados por la ciudadanía a través de las líneas de emergencia.
Mientras alias ‘El Brujo’ vuelve a una celda, las autoridades buscan establecer si existen más mujeres que pudieron haber sido afectadas por este mismo modus operandi.
Detrás del caso queda una conclusión inquietante: un hombre que ya había sido condenado por delitos sexuales regresó a las calles y, según la investigación, volvió a utilizar engaños, falsas promesas espirituales y amenazas para convertir a sus pasajeras en víctimas.
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