
A borracho lo llevaron a curarse una herida y terminó atacando a médicos: pasó el guayabo preso
El sujeto fue llevado a urgencias para recibir atención por una herida abierta en la mano, pero reaccionó violentamente contra el personal de salud, amenazó a un médico y provocó momentos de pánico dentro del centro asistencial. La Policía intervino y lo capturó.
Llegó como paciente y terminó convertido en un agresor descontrolado: Un hombre en presunto estado de embriaguez fue trasladado al IPC del barrio María Eugenia, en Santa Marta, para recibir atención médica por una herida abierta en una de sus manos, pero la atención de urgencias se transformó en una escena de tensión cuando el sujeto atacó al personal de salud que intentaba auxiliarlo.
Lo que debía ser una curación terminó en amenazas.
Según versiones preliminares, el hombre ingresó al centro asistencial bajo efectos del alcohol y, presuntamente, sustancias psicoactivas. Mientras médicos y enfermeros intentaban realizar el procedimiento de limpieza y sutura de la herida, el paciente reaccionó de manera violenta, insultando y agrediendo a quienes buscaban atenderlo. La situación escaló rápidamente.
De acuerdo con testigos, el sujeto tomó un objeto cortopunzante y amenazó a uno de los médicos, colocándolo a la altura del cuello mientras exigía que lo dejaran salir del lugar.
El episodio generó pánico entre trabajadores y pacientes que se encontraban en la sala de urgencias.
En medio de la intimidación logró retirarse momentáneamente del área, pero minutos después fue nuevamente ingresado al servicio médico mientras la situación ya era atendida por las autoridades.
Varias patrullas de la Policía Metropolitana de Santa Marta llegaron al IPC para controlar el altercado. La presencia de los uniformados permitió reducir al hombre, quien finalmente accedió a recibir la atención médica necesaria.
Una vez estabilizado, los policías le leyeron sus derechos y procedieron a su captura por los delitos de amenazas contra servidores de la salud y daño en bien ajeno. Posteriormente fue puesto a disposición de la URI de la Fiscalía.
El hecho encendió nuevamente las alarmas entre el personal médico, que denunció el riesgo constante al que se enfrentan durante la atención de pacientes violentos y reiteró el llamado al respeto por la labor sanitaria.
Lo que empezó como una urgencia médica terminó como un caso judicial dentro del mismo hospital
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