
La imprudencia volvió a matar en Santa Marta: joven de 21 años murió tras volarse un semáforo en moto con dos amigos
El inicio de 2026 dejó una nueva víctima joven en las vías de la ciudad. La víctima murió tras un violento choque entre una motocicleta y un taxi. Iba con dos amigos, a alta velocidad y en una moto con sobrecupo. Dos más luchan por sobrevivir.
El 2025 dejó demasiadas advertencias e historias dolorosas por accidentes cometidos en imprudencias, pero tal parece que no fueron suficientes. En pleno arranque de 2026, las cifras de jóvenes fallecidos por siniestros viales vuelven a crecer y confirman que la lección no fue aprendida. Esta vez, la imprudencia apagó la vida de Jefferson de Jesús Ospina Peralta, un joven de apenas 21 años.
El accidente ocurrió en la intersección de la calle 22 con la avenida del Ferrocarril, frente al Rumbódromo, uno de los puntos de mayor flujo vehicular de Santa Marta. Jefferson se movilizaba en una motocicleta junto a dos amigos. Iban de recocha, a alta velocidad, sin casco suficiente y sin medir consecuencias. Eran tres sobre una moto.
De acuerdo con las primeras versiones, la motocicleta se habría volado un semáforo y terminó siendo impactada violentamente por un taxi que transitaba por la vía. El choque fue brutal. El golpe lanzó a los tres jóvenes varios metros, dejándolos tendidos sobre el asfalto con lesiones de extrema gravedad.
Paramédicos y transeúntes auxiliaron a los heridos y los trasladaron de urgencia a la clínica Bahía. Minutos después, los médicos confirmaron lo peor: Jefferson no resistió la magnitud de los golpes y falleció debido a los múltiples traumas sufridos.
La tragedia no terminó ahí. Uno de sus acompañantes permanece en estado crítico tras la amputación de uno de sus pies y lucha por sobrevivir bajo atención especializada. El tercer joven también resultó gravemente herido y continúa bajo observación médica.
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A las afueras del centro asistencial, familiares y amigos vivieron escenas de angustia, llanto y desesperación mientras se adelantaban los procedimientos judiciales. El dolor se mezcló con la impotencia y las preguntas sin respuesta. Una familia quedó marcada para siempre.
Jefferson residía en el barrio La Estrella, en el sector de Galicia. Su muerte se suma a la lista de jóvenes que perdieron la vida creyendo que nada podía pasarles, que la velocidad no cobra factura y que la vida es eterna.
Las autoridades avanzan en la investigación para esclarecer las responsabilidades del siniestro, mientras reiteran el llamado a la prudencia en las vías. Sin embargo, el balance es claro y contundente: una vida apagada, dos más al borde de la muerte y otra tragedia que pudo evitarse. El 2026 apenas comienza y ya vuelve a escribirse con sangre en el asfalto.
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