“Ese bus no servía”: abuelo de una de las víctimas niega microsueño y señala fallas mecánicas como causa del accidente


Carlos Gutiérrez, abuelo de una de las jóvenes fallecidas en el siniestro vial que cobró la vida de varios estudiantes del Liceo Antioqueño de Bello, asegura que su nieta alertó por teléfono sobre fallas mecánicas graves minutos antes del accidente y exige que se investiguen las verdaderas causas.

Carlos Gutiérrez lo dice sin titubeos y lo repite una y otra vez desde que perdió a su nieta: para él, el accidente no fue producto de un microsueño. La explicación, insiste, está en el estado del bus que transportaba a Valeria López y a otros jóvenes recién egresados del Liceo Antioqueño de Bello.

Según su relato, el vehículo presentaba fallas mecánicas evidentes desde mucho antes del siniestro. No era una avería repentina ni un problema aislado. El bus se detenía constantemente, cada diez o quince minutos, obligando a los pasajeros a bajar las ventanillas para poder respirar ante la falta de ventilación.

“Mi nieta me llamó y me dijo que el carro venía varado completamente”, cuenta Carlos Gutiérrez, recordando las palabras que Valeria alcanzó a decirle por teléfono.

La comunicación entre ellos fue constante durante el trayecto de regreso. La joven se mostraba inquieta, nerviosa, con la sensación de que algo no estaba bien.

Las fallas, asegura la familia, no ocurrieron cuando ya venían de regreso. A pesar de las constantes paradas y del evidente mal estado del bus, el recorrido continuó. En medio de la preocupación, los pasajeros habrían solicitado que se enviara otro vehículo para reemplazar el que estaba averiado, pero esa ayuda nunca llegó.

La angustia creció con cada llamada. Valeria alertaba que avanzaban muy despacio, que el bus no respondía con normalidad y que el ambiente al interior del vehículo era tenso. Para su abuelo, esos minutos previos al accidente hoy pesan como una advertencia que no fue atendida.

De un momento a otro, la comunicación se cortó. Luego llegó la llamada que cambió todo. El bus había sufrido un accidente.

Carlos Gutiérrez se desplazó para conocer qué había ocurrido y se encontró con una escena que, según dice, lo acompañará por el resto de su vida.

Valeria López tenía planes claros. Quería estudiar odontología. Aún no se había matriculado, pero ya hablaba de su futuro, de la carrera que soñaba ejercer y de la vida que comenzaba tras graduarse. Esa proyección quedó truncada de forma abrupta, junto a la de otros jóvenes, en un hecho que hoy sigue rodeado de preguntas.

Entre el dolor y la indignación, Carlos Gutiérrez no solo llora la muerte de su nieta. También exige respuestas. Pide que las autoridades investiguen a fondo lo ocurrido y que el caso no se cierre con explicaciones apresuradas.

“Que resuelvan esto”, reclama. “Si alguien se da cuenta de que un bus está varado, que no lo dejen seguir. Para que no vuelva a pasar lo que pasó”.


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