Milagro en medio de la tragedia: dos menores sobreviven a brutal choque que le quitó la vida a su madre


Un accidente entre una motocicleta y una tractomula en la Ruta del Sol, a la altura de Mamancana en Santa Marta, dejó una mujer muerta, un hombre gravemente herido y dos menores que, contra toda lógica, sobrevivieron casi ilesos a una escena marcada por la tragedia.

La escena era imposible de asimilar. En el asfalto de la Ruta del Sol yacía el cuerpo destrozado de una mujer. A pocos metros, su esposo luchaba por mantenerse con vida, cubierto de sangre, apenas consciente. Y más allá, en silencio absoluto, estaban sus dos hijos pequeños: golpeados, aturdidos… vivos.

El accidente ocurrió en la vía a la altura de Mamancana. La familia se desplazaba en una motocicleta cuando, en cuestión de segundos, todo terminó. Un roce, un movimiento brusco del vehículo pesado y la moto perdió el control. El pavimento se convirtió en una trampa mortal.

Karina Toncel no tuvo oportunidad. Las llantas de la tractomula la alcanzaron y su cuerpo quedó sin vida sobre la carretera.

Su esposo, Luis, salió despedido varios metros más adelante. Quedó gravemente herido, con múltiples lesiones, aferrándose a la vida sin saber aún que la mujer con la que viajaba ya no volvería a levantarse.

Pero lo que más estremeció a quienes llegaron primero fue la imagen de los niños. Una niña, de entre 8 y 10 años, permanecía acostada, en estado de shock.

No lloraba. No gritaba. Solo miraba. A pocos pasos estaba su madre, inmóvil, irreconocible. La niña no entendía que ese silencio era definitivo, que ese cuerpo no volvería a abrazarla, que su papá —también tendido en la vía— estaba al borde de la muerte.

El otro menor, un bebé que iba en brazos, también sobrevivió. Contra toda lógica, no presentaba heridas de gravedad. Un milagro en medio de una escena que parecía sacada de una pesadilla.

La ambulancia llegó minutos después y trasladó a los heridos a un centro asistencial. Karina Toncel quedó en la carretera, convertida en otra víctima mortal de los accidentes viales que siguen cobrando vidas en las vías del Magdalena.

Los niños fueron atendidos y puestos a salvo. El padre continúa bajo pronóstico reservado.

Agentes de tránsito iniciaron las investigaciones para esclarecer lo ocurrido. El conductor de la tractomula aseguró que no vio a la motocicleta, que intentó sobrepasarlo a alta velocidad. Ahora serán las autoridades las encargadas de establecer responsabilidades.

Mientras tanto, queda la imagen que nadie puede borrar: dos niños vivos en medio del desastre, testigos de una tragedia que los marcó para siempre. Un milagro que duele. Un milagro que no alcanza a borrar la pérdida.


¿Quieres pautar

con nosotros?