Visita de Margarita Guerra a medio enfrentado con el Caicedismo desató furiosa reacción de Rafael Martínez: “esperamos que no la apuñalen”


La visita de la gobernadora del Magdalena a un medio históricamente enfrentado con el Caicedismo abrió una nueva grieta dentro del movimiento político de Carlos Caicedo. Rafael Martínez reaccionó con un duro mensaje en redes sociales y dejó en evidencia la tensión que comienza a crecer alrededor del liderazgo autónomo que intenta construir Margarita Guerra desde la Gobernación.

Mientras Margarita Guerra sonreía durante una entrevista con el director de un medio de comunicación que durante años fue señalado por el Caicedismo como opositor y perseguidor de su proyecto político, Rafael Martínez explotaba públicamente en Instagram con un mensaje cargado de molestia, reclamos y advertencias.

La visita de la gobernadora no fue un acto cualquiera. Dentro del universo político construido alrededor de Carlos Caicedo y del propio Rafael Martínez, ese medio de comunicación siempre estuvo marcado como un adversario. Durante años hubo distancia, confrontación y acusaciones mutuas. Por eso, el acercamiento de Guerra terminó interpretándose como un gesto de independencia política que no cayó bien en las filas del movimiento que la llevó al poder.

Y Martínez lo dejó claro.

“La política deja imágenes que dicen mucho”

El exgobernador del Magdalena publicó el video de la visita y acompañó las imágenes con un extenso mensaje en el que dejó ver incomodidad, molestia y un claro tono de reproche hacia la mandataria departamental.

“La política deja imágenes que dicen mucho”, escribió inicialmente Rafael Martínez, antes de lanzar una dura crítica contra quienes —según él— atacaron durante años al proyecto político de Fuerza Ciudadana.

Martínez aseguró que hubo sectores mediáticos que “persiguieron, atacaron y contribuyeron al intento de destruir el proyecto de transformación del Magdalena y a sus líderes”, mencionando incluso a Carlos Caicedo como una de las figuras afectadas por esa confrontación.

En su publicación sostuvo que esos sectores actuaban “como actores políticos disfrazados de periodismo” y cuestionó que ahora aparezcan cercanos a un gobierno nacido precisamente del movimiento político que antes combatían.

El mensaje subió aún más de tono cuando lanzó una frase que muchos interpretaron como una advertencia directa hacia Margarita Guerra:

“Esperamos no la apuñale como lo ha hecho con todo aquel que le dio la mano”, escribió refiriéndose al director del medio de comunicación que entrevistó a la gobernadora.

La frase sacudió el escenario político local porque dejó al descubierto algo que hasta ahora se comentaba en voz baja: las tensiones internas entre sectores del Caicedismo y la nueva forma de gobernar que intenta marcar Margarita Guerra.

Una gobernadora que empieza a mostrar distancia

Desde su llegada a la Gobernación, Margarita Guerra ha intentado proyectar una imagen distinta. Más abierta, menos confrontacional y con disposición de dialogar incluso con sectores históricamente alejados del movimiento político que representa.

Ese estilo comienza a generar ruido dentro de Fuerza Ciudadana.

La visita al medio de comunicación terminó convirtiéndose en una señal política poderosa porque rompió una línea que durante años parecía intocable. Y lejos de evitar la polémica, la propia gobernadora dejó entrever durante la entrevista que sabía perfectamente que ese acercamiento generaría molestias dentro del grupo político que respaldó su llegada al cargo.

A eso se suma otro ingrediente que empieza a incomodar aún más a algunos sectores del Caicedismo: la cercanía institucional que Margarita Guerra viene construyendo con el alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo Cuello.

La alianza con Pinedo que inquieta al Caicedismo

Durante los últimos meses, el alcalde de Santa Marta ha reiterado públicamente sus elogios hacia Margarita Guerra. En varios eventos la ha descrito como una dirigente distinta a quienes la antecedieron y ha insistido en la necesidad de trabajar articuladamente entre Alcaldía y Gobernación.

Incluso ya comenzaron a firmarse documentos y anuncios conjuntos alrededor de proyectos para el departamento y la ciudad.

Para muchos observadores políticos, esa relación institucional marca una diferencia importante frente a los años de tensión permanente entre la Alcaldía de Santa Marta y los gobiernos departamentales ligados al Caicedismo.

Carlos Pinedo ha insistido en que espera materializar proyectos conjuntos “por el bien de la ciudad”, mientras Guerra mantiene un discurso de apertura y diálogo que rompe con el tono de confrontación que caracterizó etapas anteriores.

Y precisamente ahí aparece el temor político que hoy empieza a rondar dentro del movimiento de Carlos Caicedo: que Margarita Guerra termine construyendo un liderazgo propio, autónomo y menos dependiente de las líneas tradicionales de Fuerza Ciudadana.

La pelea por el control político del relato

La reacción de Rafael Martínez dejó algo claro: dentro del Caicedismo existe preocupación frente al rumbo político que podría tomar la gobernadora.

Porque más allá de una simple entrevista, lo que realmente se discute es quién controla el relato político del Magdalena y hasta dónde Margarita Guerra está dispuesta a marcar distancia de las viejas confrontaciones.

Mientras Martínez insiste en hablar de “memoria política”, “dignidad” y “transformación”, la gobernadora parece intentar abrir una etapa menos radical y más pragmática, incluso sentándose con sectores que antes eran considerados enemigos políticos.

La pregunta que hoy comienza a recorrer los pasillos del poder en el Magdalena es si Margarita Guerra seguirá siendo únicamente la heredera política del Caicedismo o si está empezando a construir un camino propio desde la Gobernación.

Porque en política, a veces una simple fotografía termina diciendo mucho más que un discurso entero.


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