“Dijo que iba a trabajar, pero se fue a morir solo a un hostal”: la silenciosa tragedia de Ricardo en Santa Marta


El joven de 34 años salió de su casa en Pescaíto como cualquier otro lunes. Horas después desapareció. Su familia lo buscó durante toda la noche hasta que este martes recibieron la noticia que más temían:  había sido encontrado muerto en una habitación de hostal en Gaira. La depresión contra la que luchaba desde hace tiempo terminó arrebatándole la vida.

Ricardo José Villar Acosta siempre parecía estar bien. Sonreía, saludaba a todos, hacía chistes y se movía entre amigos, conocidos y campañas políticas como alguien lleno de energía. En Santa Marta mucha gente lo recuerda precisamente así: amable, colaborador y servicial.

Pero detrás de esa imagen había una batalla que llevaba tiempo destruyéndolo por dentro.

La tarde del lunes salió de su vivienda en el barrio Pescaíto diciendo que iba para su trabajo en un restaurante. Nunca llegó. Tampoco regresó a casa. Su celular dejó de responder y después apareció apagado. Ahí comenzó la angustia de su madre, quien de inmediato sintió que algo malo estaba pasando.

No era un miedo cualquiera. Ella sabía que su hijo venía luchando contra la depresión desde hacía meses y que ya había intentado quitarse la vida en una ocasión anterior.

Una lucha que muchos no vieron

Aunque seguía mostrándose alegre frente a los demás, Ricardo llevaba encima un sufrimiento que cada vez se hacía más pesado.

Su propia madre había intentado ayudarlo. Buscó apoyo, estuvo pendiente de él y en una ocasión logró impedir que atentara contra su vida. Después de eso pensó que estaba mejorando. Pensó que había logrado salir de ese oscuro momento.

Sin embargo, Ricardo seguía sintiéndose solo.

Quienes compartían con él diariamente difícilmente imaginaban lo que estaba ocurriendo en su interior. Seguía sonriendo. Seguía hablando con todo el mundo. Seguía siendo el muchacho sociable que se ganaba fácilmente el cariño de la gente.

Pero esta vez tomó una decisión de la que nadie pudiera rescatarlo.

El hostal en Gaira donde terminó todo

Las autoridades establecieron que Ricardo alquiló una habitación en un hostal ubicado en Gaira. Todo indica que llegó al lugar con el plan ya preparado.

Este martes, al final del día, fue encontrado muerto dentro de la habitación. Según la información preliminar, el cuerpo no presentaba signos de violencia. A su lado había pastillas con las que presuntamente habría acabado con su vida mientras dormía.

La noticia cayó cono un golpe devastador para su familia.

Mientras funcionarios realizaban la inspección judicial, en Pescaíto su madre rompía en llanto al confirmar que su hijo ya no volvería a casa.

Un hombre querido en Santa Marta

Ricardo tenía 34 años y era ampliamente conocido en distintos sectores de Santa Marta. Participó como voluntario en varias campañas políticas a la Gobernación del Magdalena, Cámara de Representantes y otros movimientos regionales, donde muchos destacan su liderazgo y capacidad de trabajo en equipo.

Por eso la noticia tomó por sorpresa a tantas personas.

Políticos, líderes sociales, amigos y conocidos comenzaron a expresar mensajes de dolor tras enterarse de lo ocurrido. Muchos coincidían en lo mismo: jamás imaginaron que estuviera atravesando una situación tan difícil.

La tragedia volvió a exponer una realidad que cientos de familias enfrentan en silencio. Personas que aparentan estar bien mientras libran por dentro una pelea diaria contra la depresión, el agotamiento emocional y la sensación de soledad.

Ricardo Villar era uno de ellos. Y esta vez, su madre ya no pudo llegar a tiempo para salvarlo.


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