
Sicarios vestidos de negro y con guantes siguieron y acribillaron a un ecuatoriano y un colombiano en Pereira
Ronald Javier Guachizaca Largo y Johan Mejía fueron asesinados frente al conjunto residencial Niza II. Los investigadores intentan establecer si el ataque fue ordenado por una estructura del narcotráfico con conexiones entre Colombia y Ecuador.
Los siguieron por la avenida 30 de Agosto, esperaron el momento para atacar y los mataron a tiros frente a un conjunto residencial de Pereira. Los sicarios, vestidos completamente de negro y con guantes, escaparon en motocicletas después de dejar muertos al ecuatoriano Ronald Javier Guachizaca Largo y al colombiano Johan Mejía.
El doble homicidio ocurrió durante la noche del domingo 13 de septiembre de 2026, frente al conjunto Niza II. Aunque la investigación apenas comienza, los primeros elementos recopilados por las autoridades apuntan a que se trató de un ataque planificado y ejecutado por hombres que conocían los movimientos de las víctimas.
La identidad y los antecedentes de Guachizaca pusieron sobre la mesa una hipótesis de mayor alcance: el crimen podría estar relacionado con una disputa entre redes del narcotráfico que operan en Colombia y Ecuador. Sin embargo, esa posible conexión internacional todavía deberá ser demostrada por los investigadores.
Vestidos de negro y con guantes
Las primeras indagaciones indican que Ronald Guachizaca y Johan Mejía se movilizaban por la avenida 30 de Agosto cuando comenzaron a ser seguidos. Dos hombres vestidos de negro y con guantes habrían participado en la persecución, una vestimenta que, según la información conocida, pudo utilizarse para dificultar su identificación.
El ataque se produjo cuando las víctimas llegaron al sector de Niza II. Allí, los agresores abrieron fuego en repetidas oportunidades y dejaron a los dos hombres gravemente heridos. Ambos murieron como consecuencia de los disparos.
Consumado el crimen, los responsables huyeron en motocicletas. La manera como se ejecutó el seguimiento refuerza la posibilidad de que los sicarios tuvieran información previa sobre la ruta, los desplazamientos y el lugar al que se dirigían los dos hombres.
La Policía Metropolitana de Pereira desplegó operativos en sectores como Cuba y San Judas. La búsqueda se concentra en ubicar las motocicletas, identificar a sus conductores y reconstruir el recorrido realizado antes y después del doble homicidio.
El ecuatoriano que concentra la investigación
Uno de los principales focos del caso está puesto sobre Ronald Javier Guachizaca Largo, ciudadano ecuatoriano nacido en Machala. Reportes preliminares atribuidos a las autoridades indican que tendría antecedentes judiciales y posibles vínculos con estructuras dedicadas al narcotráfico que operarían en Guayaquil.
Los investigadores buscan establecer qué hacía en Pereira, desde cuándo se encontraba en Colombia y cuáles eran sus actividades en la ciudad. También intentan determinar si había sido citado al lugar, si estaba ocultándose o si se desplazaba con frecuencia por el sector donde terminó asesinado.
Por ahora, las autoridades no han revelado cuál sería la posición que presuntamente ocupaba Guachizaca dentro de esas organizaciones. Aunque algunas versiones lo presentan como una figura de peso en el narcotráfico ecuatoriano, esa condición no ha sido confirmada oficialmente.
En cuanto a Johan Mejía, las pesquisas buscan aclarar qué relación tenía con el ciudadano ecuatoriano y si su presencia obedecía a vínculos personales, comerciales o ilegales. Tampoco se ha establecido si ambos eran objetivos del ataque o si uno de ellos murió por encontrarse junto al blanco principal.
La pista de una disputa internacional
Una de las líneas investigativas apunta a un posible ajuste de cuentas relacionado con el tráfico internacional de drogas. La procedencia de Guachizaca, sus supuestos antecedentes y la forma organizada del ataque llevaron a revisar conexiones entre estructuras criminales de Colombia y Ecuador.
Las autoridades tratan de establecer si las víctimas aparecían dentro de investigaciones adelantadas por organismos internacionales. También se analiza información sobre posibles actuaciones de agencias como la DEA y el FBI, pero hasta el momento este punto no ha sido confirmado públicamente.
La hipótesis de una disputa internacional deberá sostenerse con registros migratorios, comunicaciones, movimientos financieros y antecedentes judiciales. Los investigadores también revisarán los contactos que mantuvieron las víctimas durante sus últimos días y los lugares que visitaron antes de ser asesinadas.
Cámaras y motocicletas, claves para encontrar a los sicarios
Una parte importante de la investigación depende de los videos captados por cámaras de seguridad instaladas sobre la avenida 30 de Agosto y en los alrededores del conjunto Niza II. Las grabaciones podrían revelar desde qué punto comenzó el seguimiento y la dirección tomada por los agresores durante la fuga.
De manera preliminar, los investigadores tendrían información sobre las placas de algunas motocicletas y sus posibles propietarios. Esos datos están siendo verificados para determinar si los vehículos fueron utilizados directamente en el crimen, si eran robados o si sus identificaciones fueron alteradas.
Dentro de las indagaciones también han surgido los alias de “Junior”, “Anderson” y “Caco”, presuntamente relacionados con una oficina de cobro vinculada al narcotráfico. Su aparición en las líneas de investigación no representa una atribución formal de responsabilidad y las autoridades deberán establecer si tuvieron alguna relación con el doble homicidio.
El expediente todavía tiene preguntas centrales sin respuesta: quién dio la orden, cuál de los dos hombres era el objetivo y por qué fueron perseguidos hasta Niza II. La respuesta podría demostrar si Pereira fue utilizada como escenario para resolver una disputa criminal que comenzó mucho más allá de sus fronteras.
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