Santa Marta fue la primera ciudad de Colombia en declarar Calamidad pública por El Niño: qué implica esta medida extrema


Mientras el país apenas empieza a sentir los efectos de El Niño, Santa Marta activó un plan de emergencia para enfrentar lo que considera una amenaza sin precedentes.

Santa Marta tomó una decisión que ninguna otra ciudad de Colombia había adoptado hasta ahora. Con temperaturas históricas, fuentes hídricas cada vez más secas y una creciente preocupación por la salud pública, el Distrito declaró la calamidad pública por los efectos del fenómeno de El Niño, convirtiéndose en la primera capital del país en activar una medida extraordinaria para enfrentar la emergencia climática que apenas comienza.

La decisión fue adoptada semanas antes de que el fenómeno alcance su etapa más intensa, una estrategia que busca ganar tiempo frente a un escenario que expertos consideran particularmente complejo para una ciudad que históricamente ha enfrentado problemas de abastecimiento de agua.

Las autoridades aseguran que las señales de alarma ya están presentes. En varios sectores de la ciudad el suministro de agua comenzó a disminuir, los ríos muestran reducciones sensibles en sus caudales y las temperaturas han alcanzado niveles que empiezan a impactar directamente la salud de la población. Las autoridades advierten que lo que hoy parece una temporada de calor intensa podría convertirse en una crisis ambiental, sanitaria y social durante el segundo semestre del año.

La primera ciudad que decidió anticiparse

Mientras buena parte del país sigue observando los pronósticos climáticos, Santa Marta decidió actuar.

Darío Linero, director de la Oficina para la Gestión del Riesgo del Distrito, asegura que la declaratoria busca responder con rapidez a una amenaza que ya comenzó a mostrar sus efectos.

“Somos la primera ciudad de Colombia que se anticipó a este escenario. Declaramos la calamidad pública porque ya comenzamos a evidenciar disminución en las fuentes hídricas y porque los reportes meteorológicos confirman la consolidación del fenómeno de El Niño”, explicó el funcionario.

La medida permite movilizar recursos, acelerar contrataciones y ejecutar acciones de emergencia sin los tiempos habituales de la administración pública.

Para la alcaldía, esperar a que la crisis se materialice sería un error que podría costarle caro a una ciudad donde el acceso al agua ya es una de las principales preocupaciones ciudadanas en todas las épocas del año.

El agua, la mayor amenaza

La principal preocupación de los organismos técnicos está concentrada en la disponibilidad del recurso hídrico.

Santa Marta depende en gran medida de los caudales que nacen en la Sierra Nevada y que abastecen su débil sistema de captación. Sin embargo, la disminución de lluvias ya comienza a reflejarse en las fuentes que alimentan a la ciudad.

Según datos manejados por el Distrito, cerca del 30 % de los barrios ya presentan dificultades en el suministro de agua y la situación podría agravarse conforme avance la temporada seca.

Ante ese panorama, la Alcaldía prepara la contratación de nuevos carrotanques para reforzar el abastecimiento en sectores vulnerables.

“Ya estamos formulando proyectos para ampliar la distribución mediante carrotanques porque sabemos que el desabastecimiento se va a profundizar en los próximos meses”, señaló Linero.

La preocupación también alcanzó a las autoridades ambientales.

La Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) declaró prioridad absoluta el uso del agua para consumo humano y doméstico sobre cualquier actividad agrícola, industrial, comercial o recreativa.

La medida implica restricciones para llenar piscinas, regar jardines, lavar vehículos con mangueras y utilizar agua potable en actividades consideradas no esenciales.

El fantasma de los racionamientos

Uno de los temas que más inquieta a las autoridades es la posibilidad de que la crisis climática termine afectando otros sectores estratégicos.

La reducción de caudales amenaza los sistemas de abastecimiento de agua, pero también podría impactar la generación energética nacional.

Linero advierte que la disminución de reservas hídricas podría derivar en dificultades para la operación de algunos sistemas de producción energética y abrir la puerta a eventuales medidas de racionamiento durante los meses más críticos.

“Tenemos que prepararnos porque la afectación de los embalses podría generar consecuencias sobre la producción de energía hacia finales de año y comienzos del próximo”, afirmó.

Aunque por ahora no existe un anuncio oficial sobre cortes programados, el llamado de las autoridades es a reducir consumos innecesarios y fortalecer las acciones de ahorro desde ahora.

El riesgo de incendios aumenta cada día

Otro de los grandes temores está relacionado con los incendios forestales.

La combinación de vegetación seca, altas temperaturas, fuertes vientos y ausencia prolongada de lluvias crea condiciones ideales para la propagación de conflagraciones de gran magnitud.

Por esa razón, Corpamag prohibió de manera temporal las quemas a cielo abierto, las fogatas recreativas y cualquier actividad agrícola que implique el uso de fuego.

Las autoridades distritales también iniciaron campañas para prevenir incendios provocados por colillas de cigarrillo, botellas de vidrio abandonadas o quemas ilegales.

La preocupación es especialmente alta en la Sierra Nevada de Santa Marta, donde extensas zonas de bosque seco tropical podrían quedar expuestas a incendios de gran escala.

El calor ya está llegando a las clínicas

La emergencia climática dejó de ser únicamente un problema ambiental.

En varios colegios de la ciudad ya se han reportado casos de estudiantes afectados por golpes de calor, mareos y episodios de descompensación asociados a las altas temperaturas.

La sensación térmica supera frecuentemente los 40 grados centígrados y los especialistas advierten que los riesgos aumentarán conforme avance el año.

Médicos consultados coinciden en que la población más vulnerable está conformada por niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades cardiovasculares.

Las recomendaciones incluyen hidratarse constantemente, evitar actividades físicas entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde y reducir la exposición prolongada al sol.

La Secretaría de Salud y la Oficina de Gestión del Riesgo preparan campañas masivas de prevención para evitar que el aumento de temperaturas termine saturando los servicios médicos.

Una ciudad frente a una prueba inédita

Las proyecciones internacionales indican que El Niño podría consolidarse durante el segundo semestre de 2026 con probabilidades superiores al 70 por ciento, según reportes citados por Corpamag.

Eso significa menos lluvias, temperaturas más altas, mayor estrés sobre las fuentes hídricas y un incremento significativo del riesgo de incendios.

Frente a ese panorama, Santa Marta decidió moverse primero.

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La ciudad que durante años ha luchado contra la escasez de agua ahora enfrenta una amenaza climática que pone en riesgo su abastecimiento, su salud pública, sus ecosistemas y su actividad económica.

La declaratoria de calamidad pública es, en esencia, una carrera contra el tiempo. Las autoridades esperan que las medidas adoptadas hoy permitan evitar una emergencia mayor mañana.

Porque si las proyecciones se cumplen, el calor que hoy incomoda podría convertirse en una de las crisis más difíciles que haya enfrentado Santa Marta en los últimos años.


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