Salió a ver el partido del Junior y terminó muerto: sicarios fallaron el blanco y asesinaron a un hombre inocente en Barranquilla


El hombre llegó a un establecimiento comercial del barrio Ciudad Modesto para ver el partido del Junior. Cuando el encuentro terminaba, dos sicarios irrumpieron disparando contra otro hombre. Las balas alcanzaron al operario de maquinaria pesada, quien murió sin tener relación alguna con el ataque.

La noche que Harold Franco Soraca salió de su casa para ver jugar al Junior terminó en tragedia. Lo que parecía una jornada de fútbol, conversación y celebración se convirtió en una escena de muerte cuando dos sicarios llegaron en motocicleta y abrieron fuego dentro de un establecimiento comercial de Barranquilla.

Las autoridades confirmaron después que Harold jamás fue el objetivo del atentado.

El hombre, dedicado a labores de maquinaria pesada y reconocido por ser el sustento de su familia, murió por una equivocación. Una bala dirigida a otro terminó apagando su vida.

Una víctima que nada tenía que ver

El ataque ocurrió en un negocio ubicado en la calle 84B con carrera 13, en el barrio Ciudad Modesto.

Según la reconstrucción de las autoridades, Harold había llegado varias horas antes al establecimiento vestido con los colores de su equipo. Como cientos de aficionados, únicamente quería ver el partido del Junior acompañado de otros asistentes.

Durante gran parte de la noche todo transcurrió con normalidad. El encuentro deportivo estaba llegando a su fin y varias personas comenzaban a comentar el resultado mientras otras se preparaban para abandonar el lugar.

Fue entonces cuando aparecieron los asesinos.

Los sicarios buscaban a otro hombre

Las investigaciones preliminares indican que dos sujetos que se movilizaban en motocicleta llegaron hasta el establecimiento y, sin mediar palabra, comenzaron a disparar.

El objetivo era otro ciudadano que se encontraba dentro del mismo perímetro.

Sin embargo, Harold estaba sentado muy cerca de la persona contra quien iba dirigido el atentado y terminó recibiendo los impactos de bala.

La reacción de quienes presenciaron el ataque fue inmediata. Varias personas intentaron auxiliarlo y lo trasladaron de urgencia a un centro asistencial cercano con la esperanza de salvarle la vida. Pero el esfuerzo fue inútil.

Los médicos informaron que el hombre ingresó sin signos vitales.

Una familia destruida por una bala equivocada

Lo que más ha golpeado a sus familiares es que Harold no tenía antecedentes judiciales, requerimientos pendientes ni vínculos con actividades criminales.

La Policía verificó su historial y concluyó que su presencia en el lugar fue circunstancial. Su única intención era disfrutar del partido del Junior en compañía de otras personas.

Terminó convirtiéndose en una víctima colateral de una guerra ajena.

Detrás de la cifra de homicidios quedó una familia que perdió a quien representaba su principal apoyo económico y emocional.

La búsqueda del verdadero objetivo

Mientras los familiares intentan asimilar la tragedia, los investigadores avanzan en la recopilación de testimonios, videos de cámaras de seguridad y demás evidencias para identificar a los responsables.

Uno de los principales objetivos de la investigación es establecer quién era el hombre contra el cual iba dirigido el atentado y cuáles fueron los motivos que desencadenaron la acción criminal.

Por ahora, la única certeza es que Harold Franco Soraca salió de su casa para ver jugar al Junior y jamás regresó.

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Una ráfaga de disparos dirigida a otro hombre terminó arrebatándole la vida a quien nunca debió estar en la mira de los sicarios.


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