
Salió a buscar pasajeros y terminó muerto: bala dirigida a una casa acabó con la vida de joven mototaxista en Barranquilla
La víctima de 19 años, fue alcanzada por disparos en medio de un atentado sicarial contra una vivienda en el barrio Evaristo Sourdis. Los atacantes huyeron tras notar que habían herido a la persona equivocada.
Jair Andrés Sandoval no era el objetivo. No tenía que morir esa noche. Pero terminó en el lugar exacto donde las balas sí tenían destino.
Eran las horas de la noche del viernes cuando el joven de 19 años recorría la carrera 9E con calle 98, en el barrio Evaristo Sourdis, en Barranquilla. Iba en lo suyo, como cualquier otro día: buscando pasajeros, trabajando, resolviendo el día a día. En segundos, todo cambió.
Dos hombres en motocicleta llegaron hasta una vivienda del sector. El parrillero desenfundó el arma y disparó directamente contra el inmueble. Fue un ataque claro, dirigido. Pero en esa línea de fuego quedó Jair.
El error que le costó la vida
Las balas no iban para él, pero lo encontraron. El joven se desplomó en plena vía, alcanzado por disparos que lo sorprendieron sin defensa. Cayó sin entender, sin reaccionar, sin tiempo.
Los sicarios, al notar que habían herido a alguien distinto a su objetivo, escaparon de inmediato. No se quedaron a verificar. No corrigieron. Simplemente huyeron.
En el pavimento quedó Jair, gravemente herido, mientras el ataque que no era suyo ya había cobrado una vida.
La carrera contra el tiempo
Los vecinos reaccionaron como pudieron. Salieron, lo auxiliaron y lo trasladaron de urgencia al Hospital El Bosque. Había esperanza. Siempre la hay en esos trayectos apurados, en esos minutos donde todo depende de una respiración más. Pero no alcanzó.
Minutos después, los médicos confirmaron lo que ya se temía: Jair Andrés Sandoval había muerto.
Una rutina que terminó en tragedia
Jair vivía del mototaxismo. Esa noche hacía lo que hacía todos los días: recorrer las calles, buscar una carrera, llevar algo de dinero a casa. Era su forma de sostenerse. No estaba involucrado en el ataque. No tenía relación con el objetivo. Fue un cruce fatal, un instante mal ubicado en medio de una violencia que no le pertenecía.
Investigación sin respuestas
Unidades de la Sijín de la Policía asumieron el caso e iniciaron las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y determinar a quién iba dirigido realmente el atentado.
Hasta ahora, no hay capturas. No hay responsables identificados. Solo queda una escena repetida: sicarios que llegan, disparan y se van, dejando atrás consecuencias que no distinguen objetivos.
El saldo de una bala perdida
La noche cerró con un joven muerto por equivocación. Un trabajador que salió a rebuscarse y no regresó. Una víctima que nunca estuvo en la mira, pero terminó en el lugar donde la violencia decide sin preguntar.
En esa calle de Barranquilla, el ataque tenía destino. La muerte, no.
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