
Pagó $600 mil para no sentir el dolor de un tatuaje y terminó muerta: videos revelan sus últimos minutos
La investigación por la muerte de Yenifer García, de 33 años, destapó nuevos detalles sobre la sedación que recibió dentro de su vivienda para soportar una extensa sesión de tatuaje. Videos muestran cómo comenzó el procedimiento consciente y escuchando música. Después de recibir varios medicamentos quedó profundamente dormida y nunca volvió a reaccionar. La familia asegura que pagó $600.000 por el servicio y las autoridades establecieron que el hombre que habría suministrado los fármacos figura como auxiliar de enfermería, no como médico anestesiólogo.
Yenifer García pagó $600.000 para evitar el dolor de un tatuaje y terminó muerta sobre la misma camilla en la que esperaba permanecer sedada mientras trabajaban sobre su espalda. Lo que comenzó como un procedimiento estético dentro de su vivienda terminó en una desesperada reanimación de aproximadamente media hora y ahora es materia de investigación.
Días después de su muerte, nuevos detalles, videos y elementos encontrados en la casa empiezan a reconstruir lo sucedido. Las imágenes conocidas muestran a la mujer de 33 años consciente antes del procedimiento, hablando con normalidad y escuchando música. Luego vinieron los medicamentos y, con ellos, un sueño cada vez más profundo del que jamás despertó.
La investigación busca establecer qué sustancias recibió, en qué cantidades fueron administradas y bajo qué condiciones se practicó una sedación fuera de un centro médico. Otro interrogante apunta directamente hacia el hombre que habría realizado el procedimiento y las credenciales que tenía para hacerlo.
Pagó $600.000 por la sedación
Yenifer quería tatuarse una extensa zona de la espalda, un procedimiento que podía prolongarse durante varias horas y causarle un dolor considerable. Para evitarlo, optó por recibir medicamentos que le permitieran permanecer sedada mientras avanzaba el trabajo.
Por ese servicio, según la información conocida por su familia, habría pagado $600.000.
Al principio nada parecía advertir el desenlace. Los videos conocidos después de la tragedia muestran a Yenifer despierta y comunicándose normalmente. Incluso escuchaba música mientras se preparaban para iniciar el procedimiento.
La situación comenzó a cambiar después de que le suministraron los medicamentos. Yenifer empezó a quedarse profundamente dormida y llegó un momento en que quienes estaban a su alrededor descubrieron que ya no reaccionaba.
Su hija pidió ayuda al 123
La preocupación se convirtió rápidamente en una emergencia. Su hija se percató de que algo estaba mal y pidió ayuda a través de la línea 123.
Mientras llegaba una ambulancia, comenzó una carrera desesperada por mantenerla con vida. Las personas que estaban dentro de la vivienda intentaron reanimarla mientras recibían instrucciones mediante una videollamada.
Las maniobras se extendieron durante aproximadamente 30 minutos. Cuando finalmente llegaron los paramédicos, Yenifer permanecía inconsciente y sin responder a los esfuerzos realizados para auxiliarla. Lo que debía ser una sesión de tatuaje había terminado en una emergencia fatal.
Quien habría aplicado los medicamentos no figura como médico
Uno de los detalles que más interrogantes ha generado apareció cuando las autoridades comenzaron a verificar quién era el hombre señalado de suministrarle los medicamentos.
La familia entendía que se trataba de una persona relacionada profesionalmente con la anestesiología. Sin embargo, la revisión realizada por la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá arrojó un dato que ahora hace parte de la investigación: el hombre no figura registrado como anestesiólogo ni como médico.
De acuerdo con la información encontrada en los registros, aparece desde 2016 como técnico laboral auxiliar de enfermería.
Este hallazgo por sí solo no determina una responsabilidad penal en la muerte de Yenifer, pero abre un interrogante fundamental: bajo qué condiciones se realizó la sedación y qué competencias tenía la persona que administró los medicamentos.
Ketamina, midazolam y una jeringa quedaron en la vivienda
Después de la emergencia quedaron elementos que ahora podrían resultar claves para establecer qué ocurrió dentro del organismo de Yenifer.
Su familia encontró una caja de Ketamin-50, además de un frasco de Dormicum, medicamento cuyo principio activo es el midazolam. También apareció una jeringa y otros elementos relacionados con la administración de fármacos.
El hallazgo permite conocer algunas de las sustancias que estaban disponibles durante la sesión, aunque será la investigación la que deberá determinar cuáles fueron efectivamente administradas, las dosis utilizadas y la posible relación que tuvieron con el deterioro de la mujer.
Ese punto será fundamental para reconstruir los minutos críticos entre el momento en que Yenifer estaba consciente y aquel en que dejó de responder.
Una sedación domiciliaria que terminó bajo investigación
La muerte de Yenifer dejó de ser únicamente la historia de una mujer que sufrió una emergencia mientras se tatuaba. El caso ahora obliga a establecer cómo se organizó el procedimiento, quién ofreció el servicio, quién administró los medicamentos y qué medidas existían para reaccionar ante una eventual complicación.
También deberá determinarse si las sustancias halladas corresponden a las utilizadas durante la sedación y cuál fue exactamente la causa de la muerte.
Los videos muestran el contraste que hoy golpea a su familia: Yenifer estaba consciente, escuchaba música y se preparaba para soportar varias horas de tatuaje. Había pagado $600.000 precisamente para evitar el dolor.
Terminó inconsciente sobre aquella camilla y, pese a los desesperados intentos por reanimarla, nunca volvió a despertar.
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