
Natalia salió sola a buscar a un novio que no existía y terminó lejos de casa
La adolescente de 15 años, quien tiene síndrome de Down, abandonó su vivienda en el barrio San Fernando y viajó en una buseta hasta Zona Bananera. La alerta de un conductor permitió que fuera protegida por la Policía y regresara sana y salva con su madre.
Natalia Sophia Villa Pérez salió de su casa convencida de que encontraría a un supuesto novio. La cita nunca existió, pero aquella historia llevó a la adolescente de 15 años a abandonar sola Santa Marta, subir a una buseta y recorrer varios kilómetros mientras su madre la buscaba desesperadamente.
Durante casi cuatro horas, la familia de Natalia enfrentó uno de sus mayores temores: ignoraba dónde estaba, con quién se encontraba y qué podía ocurrirle. La menor, quien tiene síndrome de Down, había salido de su vivienda sin avisar y terminó en el corregimiento de Sevilla, jurisdicción del municipio de Zona Bananera.
Salió mientras su madre trabajaba
Todo comenzó alrededor de las 5:00 de la tarde. Natalia abandonó su casa, ubicada en el barrio San Fernando, sin comunicarles a sus familiares hacia dónde se dirigía. Su madre, Shirley Pérez, se encontraba trabajando cuando recibió la noticia de que la adolescente había desaparecido.
La mujer dejó de lado sus ocupaciones y comenzó a buscarla. También recurrió a las redes sociales para solicitar ayuda, con la esperanza de que alguna persona la hubiera visto caminando por Santa Marta o pudiera entregar información sobre su paradero.
Mientras la fotografía y los datos de Natalia comenzaban a circular, ella ya había avanzado considerablemente en su recorrido. La adolescente llegó hasta la Terminal de Transporte de Santa Marta y abordó una buseta que cubría la ruta hacia Guacamayal, en Zona Bananera.
Viajó sola y nadie lo advirtió al comienzo
Natalia permaneció dentro del vehículo durante el trayecto. Inicialmente, ninguno de los pasajeros habría advertido que se trataba de una adolescente que viajaba sin la compañía o autorización de un adulto.
La menor continuó su camino guiada por la idea de que se reuniría con un supuesto novio. Sin embargo, tras las verificaciones posteriores, se estableció que ninguna persona la esperaba y que tampoco existía una cita concertada.
Según la información conocida, la historia habría surgido de una situación relacionada con los contenidos que Natalia conservaba en su dispositivo móvil. Las autoridades determinaron que aquel encuentro solo existía en su imaginación, aunque para ella fue suficiente motivo para salir de su casa y emprender el viaje.
La sospecha de un conductor evitó que siguiera expuesta
El conductor de la buseta terminó siendo fundamental para proteger a Natalia. Al observar su comportamiento y advertir que algo podía estar ocurriendo, decidió informar el caso a la Policía de Infancia y Adolescencia.
La alerta permitió activar el procedimiento de protección. Hacia las 6:20 de la tarde, los uniformados lograron comunicarse con Shirley Pérez y le confirmaron que su hija había sido localizada. Natalia permanecía sana y bajo cuidado institucional en el corregimiento de Sevilla.
La intervención del conductor impidió que la adolescente continuara desplazándose sola o quedara expuesta a otros riesgos. Su reacción también permitió que la angustia de la familia comenzara a disminuir después de más de una hora sin noticias claras sobre su ubicación.
El reencuentro que terminó con la angustia
Mientras la Policía adelantaba los procedimientos correspondientes, la madre se desplazó hasta el lugar donde permanecía Natalia. Finalmente, cerca de las 8:40 de la noche, la adolescente fue entregada a su familia en medio de un reencuentro cargado de emoción.
El caso terminó con Natalia sana y salva, una noticia que llevó tranquilidad a quienes participaron en su búsqueda y compartieron la información a través de las redes sociales. También dejó en evidencia los riesgos que enfrentó durante el recorrido, desde que salió del barrio San Fernando hasta que fue ubicada en Zona Bananera.
Las autoridades destacaron la colaboración ciudadana y, especialmente, la reacción del conductor de servicio público. Su decisión de prestar atención y alertar a la Policía evitó que la adolescente siguiera sola detrás de una cita inexistente, mientras su madre recorría Santa Marta temiendo que algo grave le hubiera ocurrido.
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