Muerte de conductor turístico en operativo del Gaula desata tensión en la Troncal; se anuncian protestas y bloqueos


La comunidad denuncia presuntos abusos de las autoridades en la Sierra Nevada. Anuncian bloqueo de la vía este martes. La tensión en la Troncal del Caribe volvió a escalar. Esta vez, con un muerto.

Mario Alberto Arévalo Pedraza, conductor turístico de la región, falleció dos días después de recibir un disparo en medio de un procedimiento policial. El hecho ocurrió el sábado en cercanías al Parque Tayrona, en un retén instalado por unidades del Gaula en una zona ya marcada por protestas e inconformidades.

Mario Arévalo no sobrevivió a la herida. El proyectil, que impactó el lado izquierdo de su cuerpo, le causó lesiones graves que lo mantuvieron en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Julio Méndez Barreneche. En la mañana del lunes, sufrió un paro cardiorrespiratorio que terminó por apagar su vida.

Versiones enfrentadas

El comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Jaime Ríos Puertas, aseguró que se trató de un hecho accidental.

Según su versión, el conductor no atendió la señal de pare en el retén y, por el contrario, aceleró el vehículo, lo que generó una situación de riesgo para los uniformados.

Se activó el arma de fuego ante la amenaza que se generó sobre el personal”, explicó el oficial, quien insistió en que el caso está bajo investigación para esclarecer responsabilidades.

Pero en terreno, la historia suena distinta.

Un líder social de la zona, que pidió reserva, relató que el vehículo de Arévalo quedó detrás de otro automotor al que sí le ordenaron detenerse. En ese momento, el conductor habría intentado sobrepasarlo.

“Fue cuando le dispararon”, aseguró.

Dos versiones que hoy marcan el pulso de un caso que tiene a la comunidad en pie de protesta.

Un trabajador de la Sierra

Mario Alberto Arévalo no era un desconocido en la región.

Conducía un campero Toyota Land Cruiser con el que transportaba turistas, alimentos y habitantes entre sectores como Palomino, Machete Pelao y otras veredas de la Sierra Nevada. Ese vehículo era su sustento diario.

Su muerte no solo dejó una familia en duelo. También encendió la indignación de una comunidad que depende de ese tipo de transporte para su economía y movilidad.

Indignación y paro anunciado

Tras confirmarse el fallecimiento, líderes comunitarios convocaron a un paro para este martes 5 de mayo desde las 10:00 de la mañana. Las movilizaciones partirán desde Marquetalia hasta el sector 11 de Noviembre, con posibles bloqueos en la Troncal del Caribe.

Las comunidades —indígenas, afrodescendientes y campesinas— no solo exigen explicaciones, sino garantías frente a lo que consideran un patrón de abusos.Han anunciado, además, que elevarán solicitudes ante entidades del Estado e incluso organismos internacionales, buscando acompañamiento y verificación de lo que ocurre en la zona. El ambiente es de tensión permanente.

La tensión viene en aumento

El caso de Arévalo no es el único episodio de violencia que involucra a la fuerza pública con la comunidad. El pasado 9 de marzo de 2026, en la misma Troncal del Caribe, cerca de Mendihuaca y Machete Pelao, un menor indígena resultó gravemente herido tras disparos de soldados del Batallón de Montaña N.º 6.

Según los reportes, los militares accionaron sus armas contra un vehículo que tampoco habría atendido una señal de pare. El menor terminó en UCI.

Ese episodio desató una reacción fuerte: la comunidad retuvo a cerca de diez soldados exigiendo explicaciones.

Hoy, ese antecedente vuelve a tomar fuerza en medio del nuevo caso.

Más presencia, más fricción

La presencia de la fuerza pública en esta zona ha aumentado en los últimos meses. La orden, desde el Gobierno nacional, es la de recuperar el control territorial frente a la influencia de grupos armados ilegales.

Sin embargo, en terreno, esa estrategia enfrenta resistencia.

Líderes comunales aseguran que los operativos, lejos de generar tranquilidad, están sembrando miedo. Denuncian tratos abusivos, procedimientos violentos y decisiones que ponen en riesgo a la población civil.

Las autoridades, por su parte, sostienen que actúan bajo protocolos y en escenarios de alta complejidad operativa. En medio de ese choque de percepciones, la comunidad queda en el centro.

Una zona en disputa

Expertos en orden público advierten que la situación es aún más compleja.

Señalan que algunos líderes sociales podrían estar siendo instrumentalizados por grupos armados, que buscan presionar el retiro de la fuerza pública mediante protestas y bloqueos.

Esa hipótesis no es menor en una región donde históricamente han coexistido economías ilegales, control territorial y tensiones sociales.

Pero para quienes viven allí, la discusión va dirigida a lograr seguridad sin abusos.

Lo que viene

El caso de Mario Alberto Arévalo entra ahora en fase de investigación.

Las autoridades deberán establecer si el disparo fue realmente una reacción proporcional ante una amenaza o si se trató de un uso indebido de la fuerza.

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Mientras tanto, la Troncal del Caribe sigue en alerta por una nueva parálisis que se derive de los cierres de vía, lo cual afecta al turismo y por ende a la economía de la región.


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