Los ejecutaron con de 20 tiros: brutal homicidio de una pareja dentro de su vehículo


José Martín Leal y Johana Katerine Castillo fueron asesinados dentro de su vehículo en una estación de servicio en la vía hacia Urimaco. Cuatro hombres en motocicleta los interceptaron y abrieron fuego sin darles oportunidad de escapar.

La pareja estaba dentro de su carro, un Chevrolet blanco de placas GZO-202, cuando llegaron por ellos. Cuatro hombres armados en motocicleta se acercaron y dispararon a quemarropa. Más de 20 tiros. Una ráfaga cerrada, sostenida, dirigida al mismo objetivo: que nadie saliera vivo.

El vehículo quedó detenido en medio de la vía, convertido en un cascarón perforado. El vidrio del conductor quedó completamente destruido. Las balas atravesaron puertas, ventanas, láminas. No hubo dónde esconderse.

El ataque fue en una estación de servicio

El crimen ocurrió en la carretera que conduce al corregimiento de Urimaco, en inmediaciones del sector de El Zulia, zona rural de Cúcuta. La pareja se había detenido en una estación de servicio tras abastecer combustible.

Ahí los alcanzaron.

Las primeras versiones indican que el carro estaba parqueado cuando los sicarios llegaron y dispararon sin advertencia. No hubo discusión, no hubo forcejeo. Solo tiros. Muchos tiros.

El lugar quedó marcado por la violencia. Vidrios en el suelo, latas retorcidas y el silencio pesado que queda después de una ejecución.

Murieron dentro del vehículo

José Martín Leal y Johana Katerine Castillo no alcanzaron a reaccionar. Sus cuerpos quedaron dentro del carro, en los mismos asientos donde segundos antes estaban con vida.

La escena fue acordonada por las autoridades mientras unidades judiciales iniciaban la inspección técnica. Criminalística revisó cada impacto, cada casquillo, cada rastro que pudiera explicar lo ocurrido.

Pero la evidencia más clara ya estaba ahí: fue una emboscada.

Un ataque planeado

Hasta ahora, el móvil no ha sido confirmado. Sin embargo, la forma en que se ejecutó el crimen deja poco espacio para dudas.

No fue improvisado. No fue al azar.

La cantidad de disparos, la coordinación de los atacantes y el momento elegido indican que iban por ellos. Sabían dónde estaban. Sabían cuándo llegar. Y tenían claro que no podían fallar.

La investigación apenas comienza

Las autoridades avanzan en la recolección de pruebas para identificar a los responsables y establecer las razones detrás del ataque.

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Por ahora, hay más preguntas que respuestas.

Pero una cosa ya está clara: la intención era matar. Y lo hicieron de una manera brutal.


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