El heroico rescate de pescadores a una tortuga que moría en silencio: Corpamag la atendió y la devolvió al mar


El actuar oportuno de pescadores de Ciénaga permitió rescatar a una tortuga caguama en peligro crítico, activar a las autoridades y garantizar su atención médica antes de ser liberada en plena temporada de reproducción.

Un grupo de pescadores de Ciénaga evitó que una tortuga muriera en silencio, atrapada entre raíces de mangle, agotada, vencida por los días que llevaba sin poder moverse. No fue suerte. Fue decisión. Fue humanidad en medio del agua.

La vieron enredada en el sector del puente de La Barra, en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Una caguama, hembra adulta, pesada, respirando con dificultad. Era evidente que llevaba tiempo luchando sola.

Y ahí, donde muchos hubieran seguido de largo, ellos se quedaron.

Se metieron al agua. La soltaron con cuidado. La levantaron entre varios, como si entendieran que no estaban cargando un animal, sino una vida que todavía quería seguir. No la dejaron sola

El rescate no terminó cuando la liberaron de las raíces. Ahí empezó lo más importante.No la devolvieron al agua sin saber en qué estado estaba. Hicieron lo correcto: pidieron ayuda. Se comunicaron con Corpamag y con la Policía Nacional. Activaron a las autoridades como se debe, sin perder tiempo.

Ellos mismos la trasladaron hasta la estación de Policía. No la soltaron. No se desentendieron. La entregaron con la certeza de que ya estaba en manos expertas.

Fue un trabajo completo. De principio a fin.

La cadena que salvó una vidaLa respuesta llegó. El equipo del Centro de Rescate de Fauna Marina —una alianza entre Corpamag, el Centro de Vida Marina y la Fundación CIM Caribe— asumió el caso.

La revisaron con urgencia. La estabilizaron. La evaluaron.

Y entonces apareció otra razón para no haberla dejado morir: la tortuga estaba gestando vida. Tenía huevos en buen estado. Salvarla era salvar mucho más.

“Este tipo de reportes nos permite actuar de manera oportuna y salvar estos ejemplares”, explicó la bióloga Julieth Prieto.

No había tiempo que perder. Debía regresar al mar.

Una historia que sigue

Había una marca en su cuerpo. Una marquilla que contaba que ya había sido rescatada antes.

Volver a donde pertenece

El momento fue especial y emotivo. La liberaron y se fue. Con vida. Con huevos. Con la posibilidad intacta de regresar a las playas del Magdalena a cumplir su ciclo.

Los que hacen que sí sea posible

Aquí hay algo que vale más que la noticia. Pescadores que decidieron actuar cuando nadie los estaba obligando. Que entendieron que cuidar el mar también es cuidarse a sí mismos. Que no se limitaron a ver, sino que hicieron.Y autoridades que respondieron, que no fallaron, que hicieron su parte.

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Cuando esa cadena funciona, pasan cosas como esta. Una tortuga que iba a morir… vuelve a nadar.


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