Lo mataron para callarlo: reconoció al sicario de un atentado y le pegaron un tiro en la cabeza cuando salió a comprar comida para sus hijas


Un hombre de 48 años, terminó asesinado en plena calle durante la noche del Día de las Madres en Barranquilla. Su familia asegura que jamás tuvo problemas con nadie y que lo mataron después de presenciar un ataque sicarial y reconocer al hombre que disparó.

Said David Taboada Corrales salió a comprar comida para sus hijas y terminó muerto sobre el pavimento con un tiro en la cabeza. La bala que acabó con su vida, según su familia, no fue producto de una pelea ni de cuentas pendientes. Fue un disparo para callarlo. Para evitar que hablara.

Para impedir que identificara al sicario que acababa de atacar a otro hombre en el sector Villamojón, barrio Santa María, en Barranquilla.

La escena quedó marcada por el caos. Disparos, personas corriendo desesperadas y vecinos buscando refugio mientras el cuerpo de David permanecía tendido en plena calle, sin vida, en medio de la confusión que dejó el atentado ocurrido durante la noche del Día de las Madres.

“Mi papá no tenía problemas con nadie”

La víctima tenía 48 años, residía en el barrio 7 de Abril y era padre de dos hijas, entre ellas una niña de apenas tres años. Sus familiares lo describen como un hombre trabajador, tranquilo y completamente dedicado a su hogar.

Dicen que jamás estuvo involucrado en problemas violentos y que quienes lo conocían saben que era una buena persona.Por eso hoy sostienen con dolor que David quedó atrapado en una guerra ajena.

Las versiones entregadas por sus allegados indican que sicarios llegaron hasta el sector Villamojón para asesinar a otro hombre. En medio del ataque, David habría quedado cerca de la escena y alcanzó a ver quién disparaba.

Esa situación, creen sus familiares, terminó sellando su destino.

Lo mataron porque vio al sicario”, repiten hoy entre lágrimas.

El asesino le disparó una sola vez en la cabeza. El impacto fue suficiente para quitarle la vida de inmediato.

Mientras tanto, el hombre que inicialmente era el objetivo del atentado fue trasladado gravemente herido tras recibir múltiples impactos de bala.

El último recorrido de un padre

Dentro de la casa de la familia Taboada Corrales todavía cuesta entender cómo una salida cotidiana terminó convertida en tragedia.

David había salido únicamente a comprar comida para sus hijas. Nada más.No estaba armado. No estaba involucrado en el atentado. No buscaba a nadie. Solamente quedó en el lugar equivocado cuando los sicarios abrieron fuego y, presuntamente, reconoció a uno de ellos.

A mi papá sí me lo mataron ahí mismo, le pegaron un tiro en la cabeza y quedó tirado”, contó uno de sus hijos, devastado por la forma en que ocurrió todo.

Sus allegados recuerdan que era un hombre pendiente de su familia, de sus nietos y de cada detalle del hogar. Aseguran que constantemente llamaba para saber cómo estaban todos y que siempre estaba dispuesto a ayudar.

Ahora lo único que les quedó fue una noticia que les destruyó la vida en cuestión de segundos.

Después del atentado, el miedo comenzó a sentirse en cada rincón del sector Villamojón. Pocas personas quieren hablar sobre lo ocurrido aquella noche y muchos prefieren guardar silencio por temor a represalias.

Las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer plenamente cómo ocurrió el crimen y quiénes participaron en el ataque sicarial.

Mientras eso ocurre, la familia de Said David Taboada Corrales insiste en que su muerte no puede quedar impune.

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Hoy lloran a un hombre que salió a comprar comida para sus hijos y terminó ejecutado de un disparo en la cabeza por, presuntamente, reconocer al sicario de un atentado que ni siquiera iba dirigido contra él.


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