La operación secreta que dejó al descubierto una red de cocaína infiltrada en el aeropuerto de Santa Marta


El operativo pasó completamente desapercibido para los viajeros y permaneció bajo reserva durante semanas. La investigación de la Dijín, la Fiscalía y la DEA terminó con seis capturados solicitados en extradición y dejó al descubierto cómo una organización infiltró la seguridad del aeropuerto para sacar cargamentos de cocaína en aviones privados.

Mientras cientos de pasajeros caminaban por los pasillos del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar convencidos de que era un día cualquiera, agentes de la Dijín ejecutaban una captura que nadie imaginó. El procedimiento se realizó con absoluto sigilo, sin alboroto y bajo un hermetismo que se prolongó durante semanas. Hoy se sabe que aquella detención fue el primer golpe contra una organización que utilizaba el aeropuerto de Santa Marta para enviar cocaína a Estados Unidos en vuelos privados.

Las autoridades mantuvieron el caso bajo estricta reserva porque la investigación apenas comenzaba. Cualquier filtración podía poner en riesgo una operación que buscaba identificar a todos los integrantes de la estructura y documentar la ruta utilizada para sacar la droga del país.

Una investigación que cruzó fronteras

El proceso fue liderado por la Dirección de Investigación Criminal (Dijín) y la Fiscalía General de la Nación, con el apoyo de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Desde Bogotá se coordinó cada movimiento mientras los investigadores seguían el rastro de la organización sin alertar a sus integrantes.

La estrategia dio resultado. Una vez reunidas las pruebas, las autoridades capturaron en Santa Marta a seis personas requeridas en extradición por una corte del estado de Ohio, en Estados Unidos, por delitos relacionados con el narcotráfico.

Aquella captura silenciosa que pasó inadvertida dentro de la terminal aérea terminó convirtiéndose en el punto de inicio para desmantelar toda la estructura criminal.

La droga salía en aviones privados

Con el avance de las investigaciones apareció uno de los hallazgos más delicados del expediente. Según las autoridades, la organización utilizaba aviones privados que despegaban desde la pista del aeropuerto de Santa Marta para enviar cargamentos de cocaína hacia territorio estadounidense.

La droga era camuflada antes de cada vuelo y el éxito de la operación dependía de la infiltración que la organización había logrado dentro del propio aeropuerto.

De acuerdo con la investigación, alias ‘Conde’, quien se desempeñaba como supervisor de seguridad de la terminal aérea, aprovechaba su cargo para facilitar el paso de los cargamentos y ayudar a evadir los controles establecidos.

Los investigadores también señalan a alias ‘Barbas’ como el presunto responsable de coordinar la producción de la cocaína y organizar la logística necesaria para cada envío internacional.

El apoyo de las ACSN

La investigación también reveló que la organización contaba con el respaldo de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), estructura criminal que, según las autoridades, brindaba esquemas de seguridad y apoyo logístico para movilizar la droga antes de que fuera embarcada.

Ese respaldo permitía mantener protegida la operación en la región y garantizar que los cargamentos llegaran hasta la terminal aérea sin contratiempos.

Cada integrante cumplía un papel específico dentro de un engranaje criminal que operó de manera coordinada hasta que la investigación logró romper la cadena.

El golpe que comenzó con una captura silenciosa

Lo que parecía una simple detención dentro del aeropuerto terminó revelando una sofisticada red con capacidad para infiltrar una terminal aérea, utilizar aviones privados como medio de transporte de cocaína y sostener alianzas con estructuras armadas ilegales para proteger el negocio.

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El hermetismo con el que fue manejada la operación permitió a la Dijín, la Fiscalía y la DEA seguir cada paso de la organización hasta consolidar un expediente que hoy deja al descubierto una de las investigaciones más delicadas adelantadas en los últimos meses en Santa Marta.

Aquella captura que nadie vio terminó exponiendo una estructura que había convertido el aeropuerto internacional de la ciudad en una plataforma para el envío de cocaína hacia Estados Unidos y que ahora enfrenta un proceso judicial con alcance internacional.


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