Las últimas noches de Theodorus: el neerlandés que llegó a Minca buscando naturaleza, terminó rodeado de fiestas, drogas y un misterio que aún espera respuesta


Nuevos testimonios de vecinos y documentos conocidos por las autoridades reconstruyen la vida que llevaba el empresario hotelero antes de ser encontrado muerto en su finca. Mientras Medicina Legal define la causa del fallecimiento, la investigación pone la lupa sobre el cambio de comportamiento que, según la comunidad, experimentó durante los últimos meses.

Hace apenas unos días, Theodorus Ludovicus Johannes Mul era para muchos otro extranjero que había encontrado en Minca el lugar ideal para comenzar una nueva vida. Hoy, después de su muerte, los habitantes del corregimiento empiezan a contar una historia muy distinta: la de un empresario hotelero que pasó de convertirse en un amante de la naturaleza a un hombre al que varios vecinos aseguran haber visto cada vez más inmerso en fiestas electrónicas, presunto consumo de drogas y comportamientos que despertaban preocupación.

Mientras Medicina Legal define qué provocó su muerte, la Fiscalía intenta reconstruir cómo fueron los últimos meses del ciudadano neerlandés y qué ocurrió antes de que fuera encontrado sin vida en su finca, ubicada sobre la vía hacia El Campano.

Un proyecto de vida que nació entre las montañas

Theodorus llegó desde Geldrop, en los Países Bajos, atraído por el paisaje, el clima y la biodiversidad de la Sierra Nevada de Santa Marta. Como muchos europeos que descubrieron el potencial turístico de Minca, decidió quedarse, invertir y hacer de ese pequeño corregimiento su hogar.

En 2019 registró El Paso del Tucán, un ecohotel dirigido principalmente a visitantes europeos interesados en el avistamiento de aves y el turismo de naturaleza. Años después abrió un segundo establecimiento, 500 Garrapatas, donde ofrecía hospedaje, camping y restaurante.

Durante varios años fue reconocido como un anfitrión alegre y un extranjero plenamente integrado a la comunidad.

“Él construyó y prestaba servicio de hospedajes. A pesar de su edad, era un hombre muy alegre y aparentemente sano de salud. Solía hacer muchas fiestas en su casa tipo hostal que se iban hasta el amanecer”, recordó Abdaris Ibarra, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Minca.

Las fiestas dejaron de ser una simple reunión

Lo que inicialmente parecían encuentros entre viajeros fue tomando otra dimensión, según relatan vecinos del sector.

Las reuniones en el hospedaje comenzaron a hacerse frecuentes y las fiestas electrónicas se extendían durante toda la noche. Para algunos residentes aquello era parte del ambiente turístico; para otros, con el paso del tiempo, el comportamiento del neerlandés empezó a generar inquietud.

Habitantes consultados aseguran que durante los últimos meses era común verlo bajo aparentes efectos de sustancias estupefacientes y que su actitud cambió de forma evidente.

Aunque esas versiones todavía hacen parte de la información que verifica la Fiscalía, coinciden con varios testimonios recopilados durante la investigación.

Los huéspedes también dejaron constancia

Las dudas sobre el comportamiento del empresario hotelero también quedaron registradas en plataformas de hospedaje meses antes de su muerte.

Se conocieron dos reseñas publicadas por turistas franceses que estuvieron en uno de sus hoteles durante febrero de este año y que hoy forman parte del material revisado por los investigadores.

Uno de los visitantes aseguró que, tras reclamar por el estado de la habitación, el propietario reaccionó de forma agresiva y “parecía estar bajo los efectos de alguna droga”.

Otro huésped fue más contundente al afirmar que el dueño «parecía consumir drogas duras«, comentario que llamó la atención de los investigadores por coincidir con versiones entregadas recientemente por habitantes de Minca.

Hasta ahora esas publicaciones representan únicamente testimonios de viajeros y no constituyen una prueba sobre las causas de la muerte.

Un celular que podría contar sus últimos días

Además de los análisis toxicológicos practicados por Medicina Legal, los investigadores concentran parte de la investigación en el teléfono celular del extranjero.

Los mensajes almacenados en el dispositivo, las llamadas recientes y los contactos con turistas y personas cercanas podrían ayudar a establecer qué ocurrió durante las horas previas a su fallecimiento y si alguien estuvo con él antes de morir.

La Fiscalía también busca establecer si residía completamente solo en la finca o si otras personas permanecían allí de manera temporal.

Una respuesta que sigue pendiente

La comunidad de Minca todavía intenta entender cómo terminó la historia de uno de los extranjeros más conocidos del corregimiento.

Amigos han iniciado gestiones para ubicar a sus familiares en los Países Bajos, mientras avanzan los trámites legales relacionados con el cuerpo.

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Por ahora, la investigación continúa abierta. La principal hipótesis sigue apuntando a una posible sobredosis, pero ninguna autoridad ha confirmado oficialmente esa versión. La última palabra la tendrá Medicina Legal, cuyo dictamen definirá si la muerte del empresario hotelero fue consecuencia del consumo de sustancias o si detrás del caso existe otra explicación que todavía permanece sin resolver.


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