
Gobernadora movió al Gobierno y consiguió $1.474 millones para ambulancias en la Sierra: campesinos dicen que “sin ella no los hubieran escuchado”
La gobernadora del Magdalena anunció la llegada de cuatro ambulancias para zonas rurales de la Sierra Nevada tras mesas de concertación con campesinos en Fundación. Líderes comunitarios aseguran que su intervención fue clave para que el Gobierno nacional los incluyera en los diálogos sobre la Línea Negra.
La presión de los campesinos de la Sierra Nevada llevaba años chocando contra puertas cerradas. Reclamos por salud, participación y reconocimiento terminaban casi siempre en reuniones sin respuestas concretas. Esta vez, en medio de los diálogos territoriales realizados en el municipio de Fundación, el panorama comenzó a cambiar con un anuncio que aterrizó en cifras y vehículos: $1.474 millones para fortalecer la atención médica en las zonas rurales más apartadas del Magdalena.
La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, confirmó que el Ministerio de Salud aprobó recursos para la compra de cuatro ambulancias destinadas al Hospital San Cristóbal de Ciénaga. Dos serán básicas y dos medicalizadas, una dotación que busca enfrentar las emergencias en corregimientos y veredas donde una enfermedad o un accidente todavía pueden convertirse en una sentencia de muerte por la demora en recibir atención.
El anuncio se hizo durante el Espacio de Diálogo Territorial sobre la Línea Negra, escenario en el que campesinos de Fundación, Zona Bananera y Ciénaga también aprovecharon para reconocer públicamente el papel de la mandataria en las conversaciones con el Gobierno nacional.
Ambulancias para caminos donde la salud llega tarde
Las mesas de concertación técnica realizadas a finales de abril terminaron convirtiéndose en resoluciones firmadas. Según informó la Gobernación, mediante las Resoluciones 0093 y 0435 de 2026, el Ministerio de Salud aprobó los recursos que permitirán adquirir los vehículos asistenciales para el Hospital San Cristóbal de Ciénaga.
La necesidad era urgente. En amplias zonas de la Sierra Nevada los traslados médicos siguen dependiendo de trochas, motocicletas improvisadas o vehículos particulares. Hay sectores donde una mujer en trabajo de parto, un campesino herido o un adulto mayor enfermo deben esperar horas para llegar a un centro asistencial.
Por eso, el anuncio fue recibido entre aplausos por líderes comunitarios que venían insistiendo en que la discusión sobre la Línea Negra también debía incluir las condiciones de vida de las comunidades campesinas asentadas en el territorio.
“Sin la gestión de Margarita Guerra no nos hubieran tenido en cuenta en los diálogos sobre la Línea Negra”, expresó el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Betania, en el corregimiento de Santa Clara, municipio de Fundación.
Campesinos sienten que por fin los escucharon
El encuentro reunió delegados de los ministerios del Interior y Agricultura, representantes de la Agencia Nacional de Tierras, del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, alcaldes municipales y miembros de la fuerza pública.
Pero más allá de la presencia institucional, el mensaje que quedó entre los campesinos fue otro: sienten que, por primera vez en mucho tiempo, alguien abrió el espacio para que pudieran sentarse en la mesa donde se toman decisiones sobre el territorio que habitan.
Dirigentes sociales como Jilari Sánchez y Moisés Suescún aseguraron que los diálogos avanzaron gracias a la intermediación de la gobernadora. En medio de las intervenciones, varios líderes incluso compararon la actual administración con gobiernos anteriores que, según dijeron, nunca los involucraron en discusiones de este nivel.
“Ella es la mejor gobernadora del país. Valió la pena elegirla”, afirmaron algunos asistentes durante el espacio de concertación.
La Línea Negra y una discusión que sigue creciendo
El debate sobre la delimitación de la Línea Negra ha generado tensiones históricas entre comunidades indígenas, campesinos y entidades estatales. Para cientos de familias rurales, el temor siempre ha sido quedar por fuera de decisiones que impactan directamente sus tierras, actividades agrícolas y permanencia en el territorio.
Por eso, la inclusión de delegados campesinos en estas conversaciones terminó convirtiéndose en uno de los puntos más sensibles del encuentro realizado en Fundación.
Mientras el Gobierno nacional avanza en las discusiones territoriales, los campesinos de la Sierra insisten en que la prioridad también debe enfocarse en resolver problemas básicos que todavía golpean a las comunidades: salud, vías, acceso a servicios y garantías para seguir viviendo en el campo.
En medio de esa discusión, las cuatro ambulancias terminaron siendo más que un anuncio administrativo. Para muchos habitantes de la Sierra Nevada representan una señal de que, esta vez, sus reclamos sí comenzaron a traducirse en decisiones reales.
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