
El que amenazaba con matar terminó muerto: sicarios acabaron con presunto ladrón que tenía azotado a Cartagena
La víctima conocida como ‘El Hernancito’, fue asesinado a plena luz del día en Cartagena. El joven, señalado de cometer hurtos en la zona, quedó tirado sobre un andén tras ser atacado por hombres en moto que le dispararon sin darle oportunidad de escapar.
La calle donde muchas veces otros terminaron arrodillados entregando celulares, cadenas y billeteras, esta vez quedó marcada por el cuerpo de quien, según versiones de la comunidad, sembraba miedo con un arma de fuego en El Pozón en Cartagena. A Andrés Felipe Altamar Rico, de apenas 19 años y conocido como ‘El Hernancito’, lo alcanzaron las balas en plena vía pública. Dos sicarios en motocicleta lo interceptaron y le dispararon a quemarropa hasta dejarlo tirado sobre un andén, sin posibilidad de levantarse.
El ataque ocurrió hacia las 5:20 de la tarde del miércoles 13 de mayo en el sector Los Ángeles, en Cartagena. La escena volvió a mostrar la violencia que consume varios barrios populares de la ciudad: disparos en plena tarde, vecinos escondiéndose detrás de puertas y un cuerpo expuesto frente a toda la comunidad.
Lo interceptaron y le dispararon sin freno
De acuerdo con las versiones preliminares, ‘El Hernancito’ caminaba por una calle destapada cuando aparecieron dos hombres en motocicleta.
El parrillero desenfundó un arma y comenzó a disparar directamente contra él. Fueron varios tiros seguidos. La ráfaga retumbó por varias cuadras y sembró el pánico entre los residentes del sector.
Algunos vecinos alcanzaron a correr. Otros cerraron las puertas de golpe para evitar quedar atrapados en medio del ataque. El joven cayó de inmediato sobre el andén y quedó inmóvil mientras los sicarios escapaban de la zona.
Quienes estaban cerca aseguran que todo ocurrió en segundos.
El barrio quedó paralizado
Después de los disparos vino el silencio incómodo que suele quedar cuando la muerte pasa por una calle.
El cuerpo permaneció varios minutos tendido frente a la mirada de habitantes que observaban desde lejos, con miedo de acercarse ante la posibilidad de que los atacantes regresaran.
Poco a poco algunos residentes comenzaron a salir de sus casas. Miraban la escena con cautela. Otros sacaron sus celulares. En redes sociales empezaron a circular imágenes del lugar exacto donde quedó el joven rodeado de curiosos y patrullas policiales.
Aunque posteriormente fue auxiliado y trasladado a un centro asistencial, llegó en estado crítico. Minutos después los médicos confirmaron su muerte.
Tenía anotación por hurto calificado
Tras el crimen, la Policía Metropolitana de Cartagena informó de manera preliminar que Andrés Felipe Altamar Rico registraba una anotación en el Sistema Penal Oral Acusatorio, SPOA, por el delito de hurto calificado. En el sector, varias versiones apuntan a que el joven era señalado de cometer robos utilizando arma de fuego e intimidando a sus víctimas con amenazas de muerte.
La ironía terminó golpeando fuerte en el barrio: el hombre que, según relatos de la comunidad, salía a sembrar terror apuntándole a otros con una pistola, terminó asesinado de la misma forma en plena calle.
Ahora las autoridades intentan establecer quién ordenó el ataque y cuál fue el verdadero móvil detrás del homicidio que volvió a llenar de miedo las calles de El Pozón.
Mientras avanza la investigación, en el barrio quedó otra imagen difícil de borrar: un joven tirado sobre el pavimento, la gente mirando desde lejos y una ciudad donde las balas siguen resolviendo cuentas pendientes antes de que llegue la justicia.
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