“Se acabó el negocio de los carrotanques”: Pinedo asegura que millonario gasto que se hizo 14 años ahora se invierte en infraestructura


El alcalde de Santa Marta afirmó que durante 14 años el Distrito gastó recursos públicos en contratos de carrotanques mientras la crisis de agua seguía creciendo. Ahora, según dijo, ese dinero está siendo destinado a redes de acueducto y alcantarillado para acabar con la dependencia de soluciones temporales.

Durante años, en Santa Marta hubo barrios donde el agua solo llegaba en carrotanque. Familias enteras aprendieron a sobrevivir esperando un camión cisterna bajo el sol, cargando baldes y almacenando agua en tanques improvisados mientras la ciudad seguía creciendo en medio de una crisis que parecía eterna.

Ese modelo, según el alcalde Carlos Pinedo, se convirtió en un negocio sostenido con recursos públicos. Un esquema que, de acuerdo con sus declaraciones, terminó beneficiando a particulares mientras el sistema de acueducto seguía colapsado y miles de samarios continuaban viviendo con el servicio a medias o simplemente sin él.

Ahora, el mandatario asegura que decidió cortar de raíz esa práctica.

Santa Marta no podía seguir gastando millones y millones de pesos en carrotanques mientras el problema de fondo seguía igual. Esa plata que se llevaban algunos hoy la estamos invirtiendo en la solución real que necesita el Distrito”, afirmó Pinedo.

El alcalde insistió en que los recursos públicos deben traducirse en obras permanentes y no en medidas temporales.

“Hoy estamos invirtiendo en agua y alcantarillado para todos los samarios y samarias. Lo que queremos es que el agua llegue por las tuberías y no por contratos”, sostuvo.

El fin de un modelo que duró más de una década

La administración distrital sostiene que el dinero que durante casi tres lustros fue destinado al alquiler y operación de carrotanques hoy está siendo dirigido a obras de infraestructura hidráulica y sanitaria.

Según Pinedo, luego de revisar las finanzas públicas, su gobierno tomó la decisión de dejar atrás los contratos de distribución móvil de agua que funcionaron durante 14 años como respuesta a la emergencia permanente que vive la ciudad.

“Tomamos la decisión de acabar con ese modelo porque la emergencia terminó convirtiéndose en costumbre. La ciudad necesita soluciones definitivas y hacia allá estamos llevando los recursos”, expresó el mandatario.

La decisión, aunque políticamente fuerte, apunta a desmontar un esquema que terminó normalizando la crisis. Mientras los barrios dependían de carrotanques para abastecerse, el problema estructural seguía intacto: tuberías deterioradas, redes insuficientes y un sistema incapaz de responderle a una ciudad que desde hace años creció más rápido que sus servicios públicos.

El alcalde sostiene que el dinero público dejó de irse en medidas transitorias para comenzar a financiar obras permanentes.

“La solución no podía seguir andando sobre ruedas”

La apuesta del Distrito ahora está enfocada en ampliar redes de acueducto y alcantarillado, cerrar brechas operativas y fortalecer la infraestructura hídrica de Santa Marta.

Pinedo aseguró que actualmente la ciudad ejecuta uno de los mayores niveles de inversión en tuberías y saneamiento básico que haya tenido el Distrito.

“Estamos haciendo inversiones históricas en infraestructura porque Santa Marta merece dejar atrás esta crisis. El agua tiene que dejar de depender de carrotanques y empezar a depender de un sistema fuerte y eficiente”, manifestó.

Para el mandatario, seguir dependiendo de carrotanques equivalía a mantener viva una emergencia que terminó convirtiéndose en costumbre. Por eso insiste en que la ciudad debe abandonar el modelo de contingencia para pasar a soluciones técnicas de fondo.

La administración distrital sostiene que el objetivo es que los recursos de los cerca de 650 mil samarios se traduzcan en mejoras reales del sistema estatal de acueducto y alcantarillado, dejando atrás un esquema donde el agua llegaba por contratos y no por infraestructura.

La crisis que todavía persigue a Santa Marta

Aunque el discurso del gobierno apunta a una transformación estructural, la crisis de agua sigue siendo una de las heridas más profundas de Santa Marta.

En muchos sectores todavía hay familias que reciben agua por horas, barrios que pasan días completos sin servicio y comunidades donde almacenar agua sigue siendo parte de la rutina diaria.

“La plata de los samarios tiene que verse reflejada en soluciones reales. Nosotros decidimos invertir en obras que permanezcan y que verdaderamente cambien la vida de la gente”, concluyó Pinedo.

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La apuesta del gobierno local es dejar de apagar incendios con carrotanques y comenzar, finalmente, a construir las obras que Santa Marta lleva décadas esperando.


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