Alertan que el río Magdalena está cerca de sus niveles más bajos en 45 años; caños de la Ciénaga ya dejaron de recibir agua


La caída del caudal del río Magdalena ya está frenando el ingreso natural de agua hacia los caños de la Ciénaga Grande en Remolino. CORPAMAG advirtió que los niveles actuales están cerca de los registros más bajos de los últimos 45 años y el avance del fenómeno de El Niño amenaza con empeorar el panorama en el segundo semestre de 2026.

El agua dejó de correr con la fuerza suficiente y la Ciénaga Grande empezó a pagar las consecuencias. En Remolino, varios caños que dependen del río Magdalena están perdiendo conexión natural porque el nivel del afluente cayó tanto que ya no logra empujar el agua hacia el sistema lagunar.

La alerta fue emitida por Corpamag luego de varios análisis técnicos que evidencian una reducción sostenida en los niveles del río durante los últimos meses. El comportamiento, ligado a la temporada seca y al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, ya genera preocupación por el impacto que podría provocar sobre fincas, parcelas y comunidades que dependen de esos cuerpos de agua.

El río bajó y los caños comenzaron a secarse

El problema se concentra en los caños El Salado y El Burro, dos de las conexiones hidráulicas más importantes entre el río Magdalena y la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Según explicó Corpamag, el ingreso de agua depende de que el río tenga una altura suficiente para generar presión y permitir el flujo hacia los caños. Ese proceso técnico se conoce como “gradiente hidráulico”.

Hoy ese gradiente prácticamente desapareció.

El río perdió nivel por la intensidad de la temporada seca y el agua ya no logra entrar de manera natural hacia las derivaciones ubicadas en el municipio de Remolino. La consecuencia inmediata es una desconexión temporal entre el Magdalena y parte del sistema lagunar.

Aunque la Corporación aclaró que este comportamiento hace parte de la dinámica natural en épocas de sequía, el panorama genera alarma porque los registros actuales están acercándose a mínimos históricos.

Los niveles ya rozan cifras críticas

Para entender la gravedad del comportamiento del río, Corpamag realizó un análisis comparativo con datos históricos entre 1980 y 2025.

El resultado encendió las alertas.

Las mediciones tomadas durante 2026 muestran que los niveles del Magdalena vienen cayendo progresivamente y ya están cerca de los valores más bajos registrados en las últimas cuatro décadas para esta época del año.

Si la tendencia continúa, el agua que alimenta naturalmente los caños podría seguir disminuyendo y afectar de manera directa a productores, campesinos y habitantes que dependen del sistema hídrico de la Ciénaga Grande.

La advertencia también aplica para otros interconectores hidráulicos que reciben agua desde el Magdalena, debido a que el comportamiento del río impacta de manera general todo el complejo lagunar.

El Niño amenaza con empeorar la crisis

La preocupación aumentó después de las recientes proyecciones del IDEAM y del Ministerio de Ambiente.

Según las autoridades ambientales, la probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño pasó del 62 % al 82 % para el trimestre mayo-junio-julio de 2026. Los modelos climáticos incluso señalan que hacia finales de año la probabilidad podría alcanzar el 96 %, con una intensidad entre fuerte y muy fuerte.

Ese escenario significa más calor, menos lluvias y una presión todavía mayor sobre el río Magdalena y la Ciénaga Grande.

Ante el riesgo, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres emitió la Circular 028 de 2026, en la que ordena activar medidas de preparación y mitigación frente a la posible consolidación del fenómeno climático.

Las compuertas no solucionan el problema

La entidad también aclaró uno de los puntos que más inquietud genera entre comunidades y usuarios del sistema hídrico: las compuertas instaladas en algunos caños.

La entidad explicó que esas estructuras ayudan a regular el intercambio de agua en momentos específicos, pero su función es complementaria. El verdadero motor que permite alimentar los caños sigue siendo el nivel natural del río Magdalena.

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En otras palabras, aunque las compuertas se abran, el agua seguirá sin entrar si el río permanece bajo.

Mientras tanto, la Corporación anunció que mantendrá el monitoreo técnico permanente sobre el comportamiento hidrológico del sistema y que informará cualquier cambio que pueda agravar la situación en la Ciénaga Grande de Santa Marta.


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