Abelardo pone hora a su ofensiva contra el crimen: Bloques de Seguridad arrancarán el 7 de agosto a las 4 de la tarde


El presidente electo anunció que, apenas horas después de asumir el poder, comenzará la implementación de los Bloques de Seguridad Urbana en las ciudades más golpeadas por la delincuencia. Extorsión, homicidio, microtráfico y estructuras criminales estarán entre los principales objetivos de una estrategia que pretende unir Fuerza Pública, inteligencia, investigación judicial, alcaldías y Gobierno Nacional.

El nuevo Gobierno todavía no comienza y Abelardo De la Espriella ya le puso fecha y hora a una de sus primeras pruebas: 7 de agosto, 4:00 de la tarde. Para ese momento, cuando apenas hayan transcurrido unas horas desde su posesión presidencial, está previsto que comiencen a operar los Bloques de Seguridad Urbana con los que promete enfrentar la criminalidad que golpea a las principales ciudades del país.

La apuesta es ambiciosa y también deja poco margen para las excusas. El presidente electo asegura que quiere pasar rápidamente de las promesas de campaña a los resultados en las calles, concentrando esfuerzos contra fenómenos como la extorsión, el homicidio y el microtráfico, además de las organizaciones que financian, coordinan y se benefician de esas actividades ilegales.

El anuncio se produjo en Barranquilla, al cierre de una Cumbre de Seguridad en la que participaron alcaldes de las principales capitales del país. Allí se discutieron las necesidades de los territorios y se trazó la hoja de ruta con la que el nuevo Gobierno pretende comenzar su ofensiva contra la delincuencia desde el primer día.

Los Bloques de Seguridad saldrán a operar desde el primer día

El modelo planteado por De la Espriella busca evitar que cada institución enfrente por separado los problemas de seguridad. Los nuevos bloques estarán conformados mediante la articulación de la Fuerza Pública, organismos de inteligencia, unidades de investigación judicial, autoridades territoriales y Gobierno Nacional.

La estrategia comenzará prioritariamente en aquellas ciudades donde los indicadores de criminalidad representen mayores desafíos. Cada territorio tendrá metas y mecanismos de seguimiento para evaluar si las operaciones están produciendo los resultados esperados.

“Tengan la certeza de que estamos trabajando desde ya para implementar, desde el próximo 7 de agosto a las 4 de la tarde, nuestro plan de recuperación de la seguridad en las ciudades y en todos los territorios de Colombia. Vamos a empezar con nuestros Bloques de Seguridad Urbana”, afirmó el presidente electo.

La precisión de la hora pretende enviar un mensaje: la seguridad será uno de los asuntos que De la Espriella quiere atender inmediatamente después de asumir la Presidencia.

Extorsión, homicidios y microtráfico, entre los objetivos

Los bloques tendrán entre sus prioridades el combate contra delitos que afectan directamente la vida cotidiana en los centros urbanos. La extorsión aparece como uno de los principales frentes, especialmente por la presión que las organizaciones criminales ejercen sobre comerciantes, transportadores, empresarios y pequeños negocios.

También estarán en la mira las estructuras vinculadas con homicidios y microtráfico. Para ello, el nuevo Gobierno pretende fortalecer las labores de inteligencia y apoyarse en herramientas tecnológicas que permitan identificar patrones criminales y establecer quiénes se encuentran detrás de las organizaciones.

La estrategia plantea además que las operaciones no terminen con la captura del delincuente encargado de ejecutar materialmente un delito. La intención anunciada es avanzar hacia quienes financian las estructuras, administran sus recursos y dan las órdenes.

“Los delincuentes tienen pocas horas para someterse”

Durante su intervención, De la Espriella utilizó un discurso especialmente fuerte para advertir cuál será la postura de su administración frente a las organizaciones criminales.

“Vamos a articularnos y vamos a darle resultados porque la gente está cansada de los discursos. Los delincuentes tienen pocas horas para someterse a la justicia. Si no se someten, iremos por ellos y los vamos a dar de baja como corresponde”, manifestó.

El mandatario electo agregó que las acciones también estarán dirigidas contra los niveles superiores de las organizaciones:

Vamos a perseguir a quienes manejan la plata y a quienes dan las órdenes tras bambalinas”.

Sus declaraciones elevan desde ya las expectativas sobre la estrategia. Una vez posesionado, corresponderá a las autoridades ejecutar las operaciones dentro del marco constitucional y legal que regula el uso de la fuerza y los procedimientos contra integrantes de organizaciones criminales.

Inteligencia para llegar hasta quienes manejan el dinero

Uno de los cambios que pretende introducir el nuevo Gobierno será concentrar esfuerzos en la estructura financiera de las organizaciones. La lógica planteada es que capturar únicamente a quienes ejecutan extorsiones, homicidios o actividades de microtráfico permite reemplazarlos rápidamente mientras los responsables de mayor nivel permanecen intactos.

Por eso, la inteligencia tendrá un papel central en los Bloques de Seguridad Urbana. Las investigaciones buscarán establecer movimientos financieros, cadenas de mando, conexiones entre organizaciones y personas encargadas de administrar los recursos obtenidos mediante actividades ilícitas.

La información recopilada por las diferentes instituciones deberá ser compartida y utilizada para planificar operaciones conjuntas, evitando duplicidad de esfuerzos y buscando atacar simultáneamente diferentes componentes de una misma estructura.

Los alcaldes tendrán participación directa

La Cumbre de Seguridad celebrada en Barranquilla también permitió sentar a los mandatarios locales con quienes estarán encargados de ejecutar la nueva política nacional.

De la Espriella aseguró que durante el encuentro fueron identificadas las necesidades particulares de las ciudades y se definieron acciones para comenzar a trabajar desde el 7 de agosto. Según el presidente electo, la coordinación previa permitirá que su administración llegue al poder con una hoja de ruta ya construida y pueda iniciar operaciones sin esperar varios meses de planificación.

Los Bloques de Seguridad Urbana tendrán además conexión con las estrategias destinadas a las zonas rurales que estarán bajo el liderazgo del Ministerio de Defensa. La intención es evitar que la presión sobre las estructuras delincuenciales en las ciudades simplemente provoque su desplazamiento hacia otros territorios.

El 7 de agosto comenzará la prueba

De la Espriella convirtió la seguridad en una de las primeras promesas que deberán ser medidas desde el comienzo de su mandato. Ya estableció el día, la hora, los delitos prioritarios y parte del modelo con el que pretende enfrentarlos.

Ahora falta la parte más difícil: demostrar resultados.

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Desde las 4:00 de la tarde del 7 de agosto, los Bloques de Seguridad Urbana tendrán que comenzar a convertir el discurso en operaciones, investigaciones y resultados verificables. La extorsión, los homicidios y el microtráfico llevan años golpeando a diferentes regiones y han sobrevivido a múltiples planes anunciados desde Bogotá.

El nuevo presidente promete que esta vez será diferente. Y al comenzar la estrategia el mismo día de su posesión, también puso en marcha desde el primer momento el reloj con el que los ciudadanos medirán una de sus principales promesas: recuperar el control de las ciudades y golpear a las estructuras criminales desde quienes disparan y cobran extorsiones hasta quienes manejan el dinero y dan las órdenes.


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