
Reactivan viaducto de $1,6 billones entre Ciénaga y Barranquilla y plantean una nueva vida para el viejo Pumarejo
Invías anunció avances en tres proyectos estratégicos para el Caribe: la construcción de un primer viaducto de 4,6 kilómetros, la búsqueda de financiación para un segundo y la identificación de hasta $160.000 millones para intervenir el antiguo puente Pumarejo. Parte de esta última estructura podría conservarse con fines turísticos.
La erosión que amenaza la carretera entre Ciénaga y Barranquilla mantiene bajo presión una de las conexiones más importantes del Caribe. Por este corredor se movilizan pasajeros, alimentos y mercancías, y cualquier afectación compromete la comunicación entre Magdalena y Atlántico. Frente a ese problema, Invías anunció la reactivación de las obras de un viaducto que busca mejorar la movilidad y enfrentar el deterioro de este tramo de la Troncal del Caribe.
El anuncio fue presentado en Barranquilla por el director general de la entidad, Juan Camilo Ostos, quien también expuso los avances para un segundo viaducto y la intervención del antiguo puente Laureano Gómez, conocido como el viejo Pumarejo. Los tres proyectos tienen alcances distintos: uno está en construcción, otro necesita financiación y el tercero requiere concretar qué parte de su estructura será retirada y cuál podría conservarse.
Un viaducto para enfrentar el deterioro de la carretera
El primer viaducto se construye en el sector del kilómetro 18 de la vía Ciénaga-Barranquilla. Tendrá una longitud aproximada de 4,6 kilómetros y una inversión estimada de $1,6 billones, según la información presentada por Invías.
Su importancia va más allá de facilitar el paso de vehículos. La obra busca responder a los problemas ambientales y de erosión que han afectado históricamente este corredor, indispensable para la conexión de Santa Marta y otros municipios del Magdalena con Barranquilla y el resto del Caribe.
La reactivación representa un avance para una vía cuya estabilidad resulta fundamental para el transporte regional. Sin embargo, el anuncio de las obras todavía debe traducirse en su ejecución y entrega: será entonces cuando los usuarios puedan contar con la solución prevista para este sector.
El segundo viaducto tiene diseños, pero le faltan recursos
El siguiente proyecto contempla un viaducto de aproximadamente 3,8 kilómetros, con un costo estimado de $1,1 billones. Según Ostos, cuenta con estudios, diseños a nivel de detalle y licencia ambiental, condiciones que permiten avanzar en la gestión de los recursos necesarios para construirlo.
El punto pendiente es la financiación. Invías trabaja en la identificación de una fuente que permita garantizar la ejecución, por lo que el estado de preparación técnica debe distinguirse del inicio efectivo de las obras.
Entre los dos viaductos, la inversión estimada alcanza los $2,7 billones. Esa cifra muestra la dimensión de la intervención proyectada para el corredor, aunque el segundo componente depende todavía de una decisión financiera que permita llevarlo del diseño a la construcción.
El viejo Pumarejo podría conservar parte de su estructura
El otro anuncio se concentra en el antiguo puente Pumarejo. Invías informó que existen recursos identificados por hasta $160.000 millones para intervenirlo, pero la propuesta ahora contempla una deconstrucción parcial, en lugar del desmonte completo previsto inicialmente.
El cambio abre la posibilidad de conservar elementos de la estructura y darles un nuevo uso. La entidad y el Distrito de Barranquilla estudian una intervención que combine las necesidades de competitividad marítima con el aprovechamiento turístico de algunas partes del puente.
Ostos explicó que se busca aprovechar parte de la estructura como un corredor de competitividad marítima. El alcance de esa propuesta deberá concretarse con la administración distrital, especialmente en lo relacionado con los componentes que puedan permanecer y las condiciones para su utilización.
Una propuesta turística ligada a las comunidades
El proyecto también plantea incorporar a las comunidades que habitan en el entorno del antiguo puente. “La idea es también usar algunas partes del puente para ser un corredor turístico, por las comunidades que allí habitan”, manifestó el director de Invías.
Por ahora, se trata de una posibilidad en estudio. Su desarrollo exige definir cuáles elementos pueden conservarse y cómo se integraría ese espacio con el territorio y sus habitantes. El anuncio plantea un futuro distinto para la estructura, pero aún quedan decisiones sobre el alcance de la intervención.
Además, se analiza el aprovechamiento de materiales recuperables, como hierro y cemento, para contribuir a la financiación del proyecto. Esta alternativa forma parte de la evaluación de la deconstrucción parcial y deberá incorporarse a las condiciones finales de ejecución.
Tres proyectos con tareas pendientes
La agenda presentada por Invías reúne obras que pueden influir en la movilidad, el transporte de carga y el turismo del Caribe. Su avance, sin embargo, depende de resolver asuntos concretos: mantener la ejecución del primer viaducto, conseguir los recursos del segundo y acordar con Barranquilla la intervención del viejo Pumarejo.
Para quienes utilizan diariamente la vía Ciénaga-Barranquilla, el resultado más esperado será contar con un corredor estable frente a los problemas que lo han deteriorado. En el antiguo puente, la decisión pendiente es qué podrá conservarse y cómo ese aprovechamiento responderá tanto a las necesidades marítimas como a las de las comunidades de su entorno.
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