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A ‘Kevin Masacre’ lo habrían entregado los suyos: la llamada que precipitó su captura


Un integrante de su propia organización habría revelado las características de la camioneta en la que se movilizaba por La Guajira. Tras su captura, información de inteligencia sobre un posible rescate obligó a trasladarlo bajo estrictas medidas de seguridad a Bogotá.

A Kevin David Moscote Redondo, alias Kevin Masacre, la amenaza le habría llegado desde la misma organización en la que pretendía ascender. Un hombre de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) habría suministrado por teléfono la información que permitió interceptarlo en una carretera de La Guajira, cuando se desplazaba en una camioneta blanca de alta gama.

Según la información de inteligencia conocida sobre el procedimiento, la llamada entregó datos precisos del vehículo y de su recorrido. Con esas características, uniformados de la Policía y agentes de civil desplegaron un operativo que terminó con su captura, sin que opusiera resistencia.

El detenido era considerado por las autoridades uno de los principales candidatos para asumir la jefatura de la estructura Javier Cáceres, tras la muerte de Nain Pérez Toncel, alias Bendito Menor, ocurrida en septiembre. Sin embargo, sus movimientos habrían quedado expuestos por una filtración interna, en circunstancias que recuerdan la presunta traición que también habría rodeado la caída de su antecesor.

De una reunión clandestina a un operativo en carretera

Antes de ser capturado, Moscote Redondo habría participado en una reunión en la zona rural de Maicao con presuntos narcotraficantes, algunos de ellos extranjeros. De acuerdo con la información de inteligencia, el encuentro buscaba coordinar envíos de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.

Al terminar, abordó la camioneta para dirigirse a Riohacha, donde tendría otra cita. Para entonces, un integrante de su propia organización ya habría alertado a las autoridades sobre el vehículo en el que viajaba y la ruta que seguiría.

La información permitió concentrar la búsqueda en la carretera. Los agentes ubicaron la camioneta entre el tráfico, la interceptaron y detuvieron a quien, según los investigadores, buscaba consolidar su posición dentro del negocio del narcotráfico de las ACSN.

Durante el registro, los uniformados encontraron un revólver, una granada y más de cien cartuchos. También establecieron, según el reporte del procedimiento, que el vehículo tenía una denuncia por hurto.

La alerta que obligó a sacarlo de Riohacha

La captura fue seguida por otra preocupación: la posibilidad de que integrantes del grupo armado intentaran recuperarlo. Aunque inicialmente fue llevado a una estación de Policía en Riohacha, información de inteligencia advirtió sobre un presunto plan para facilitar su fuga.

Ante ese riesgo, las autoridades dispusieron su traslado a las instalaciones de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), en Bogotá. El movimiento se realizó bajo rigurosas medidas de seguridad para impedir una eventual acción contra los uniformados encargados de su custodia.

La alerta cambió el manejo del detenido. Mantenerlo en La Guajira, de acuerdo con la evaluación de seguridad, podía abrir una oportunidad para que la organización intentara intervenir y frustrar el procedimiento.

Un aspirante al mando, señalado por inteligencia

A alias Kevin Masacre las autoridades lo señalan de participar en el manejo de rutas del narcotráfico, la adquisición de armas y municiones y las disputas con otras estructuras ilegales. También es investigado por su presunta relación con homicidios, extorsiones y hurtos.

Su posible ascenso dentro de la estructura Javier Cáceres lo había convertido en un objetivo para los organismos de seguridad. La información que habría salido de su propio grupo permitió ubicarlo antes de que consolidara ese propósito.

Ahora permanece bajo custodia en Bogotá, mientras avanzan las actuaciones judiciales. La llamada que reveló su recorrido y la posterior alerta sobre un posible rescate dejaron en evidencia dos momentos de su captura: primero, la presunta delación desde adentro; después, el riesgo de que la misma organización intentara devolverlo a la clandestinidad.


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