
Otro golpe al bolsillo en el Caribe: kilovatio subiría a casi mil pesos desde noviembre en Atlántico, Magdalena y La Guajira
El kilovatio hora pasaría de $873 a $936, según la información suministrada. El incremento, cercano al 7 %, alcanzaría a unos 1,3 millones de clientes residenciales y comerciales.
Mantener el mismo consumo de energía podría dejar de ser suficiente para evitar una factura más alta en miles de hogares del Caribe. Desde el primero de noviembre, según la información conocida, comenzaría un ajuste progresivo en el precio del kilovatio hora que llevaría la tarifa de $873 a $936 en Atlántico, Magdalena y La Guajira.
La diferencia es de $63 por cada kilovatio hora consumido. Aunque el valor puede parecer pequeño cuando se observa por unidad, su efecto se acumula durante el mes y termina reflejado en el recibo que deben pagar las familias y los establecimientos comerciales.
El ajuste anunciado alcanzaría a cerca de 1,3 millones de clientes. Para quienes ya distribuyen sus ingresos entre alimentación, vivienda, transporte y servicios públicos, representaría una nueva presión sobre un presupuesto que deberá cubrir un mayor costo incluso si el uso de los electrodomésticos permanece igual.
El mismo consumo, un costo mayor
El paso de $873 a $936 equivale a un incremento aproximado del 7,2 %. Su impacto puede ilustrarse con una vivienda que consuma 300 kilovatios hora mensuales: calculado únicamente con esos precios, el valor de la energía pasaría de $261.900 a $280.800, una diferencia de $18.900.
El ejemplo no corresponde necesariamente al total de una factura, pues el cobro final puede variar por subsidios, contribuciones y otros conceptos aplicables. Sin embargo, permite dimensionar lo que significa pagar más por cada unidad de energía utilizada.
En los comercios, el efecto dependerá de cuánto consuman sus equipos y del tiempo que deban mantenerlos encendidos. Neveras, congeladores y otros aparatos necesarios para la actividad diaria hacen que reducir el gasto energético no siempre sea una decisión sencilla.
Un ajuste que exige claridad
La información suministrada señala que el aumento será progresivo hasta llegar a $936 por kilovatio hora. No obstante, no precisa las etapas de aplicación ni cuándo se alcanzaría ese valor para todos los usuarios.
Ese detalle es fundamental para entender los próximos recibos. La fecha de entrada en vigor de una tarifa y el período de consumo incluido en cada factura deben revisarse antes de atribuir cualquier diferencia al incremento anunciado.
También requiere confirmación la referencia a penalizaciones de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) por aumentos en el consumo. Sin identificar la disposición vigente, sus condiciones y los usuarios a quienes aplica, no es posible afirmar que todas las familias que gasten más electricidad recibirán un cobro adicional por ese motivo.
La presión llega al presupuesto familiar
El efecto más directo del ajuste sería que cada kilovatio hora costaría más. Por eso, conservar los hábitos de consumo no garantizaría mantener el valor que se venía pagando por la energía utilizada.
Para los hogares de Atlántico, Magdalena y La Guajira, la atención estará puesta en el precio aplicado, las fechas facturadas y la cantidad de kilovatios consumidos. Allí podrá establecerse cuánto del aumento del recibo corresponde a la tarifa y cuánto a una variación en el uso del servicio.
De concretarse el ajuste en los términos anunciados, noviembre comenzaría con una obligación adicional para cerca de 1,3 millones de clientes: reorganizar sus cuentas para cubrir una energía más costosa.
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