Antes de que se la llevaran, prefirió destruirla: motociclista destrozó su propia moto durante operativo en Santa Marta


La escena ocurrió al mediodía de este jueves en la avenida del Ferrocarril, cerca de las bodegas de Dole. El motociclista pidió a los agentes que no inmovilizaran el vehículo porque, según explicó, era su único medio para desplazarse entre su trabajo y su casa. Ante el procedimiento y asegurando que carecía del dinero para recuperarla de los patios, reaccionó destruyendo su propia motocicleta.

La motocicleta todavía estaba en sus manos, pero para él ya estaba perdida. Cuando entendió que los agentes de tránsito continuarían con la inmovilización y que una grúa se la llevaría a los patios, el joven tomó una decisión desesperada: si económicamente no tendría cómo recuperarla, tampoco permitiría que se la llevaran intacta.

La escena ocurrió al mediodía de este jueves 27 de agosto sobre la avenida del Ferrocarril, cerca de las bodegas de Dole, en Santa Marta, durante uno de los operativos de tránsito que vienen desarrollándose en diferentes sectores de la ciudad.

El motociclista había sido requerido por las autoridades y su vehículo debía ser inmovilizado debido al incumplimiento de las normas de tránsito. La grúa estaba preparada para llevárselo, pero antes comenzó una discusión cargada de frustración.

El hombre pidió que le permitieran conservar la moto. Explicó que era el único vehículo que tenía y que la utilizaba diariamente para desplazarse desde su casa hasta el trabajo y regresar. También reconoció que carecía de los recursos económicos necesarios para mantener al día la documentación exigida.

Eso, sin embargo, no impedía legalmente que los agentes continuaran con el procedimiento.

“Es lo único que tengo”

El joven insistió. Su argumento estaba marcado por una realidad económica que, según expresaba, lo había llevado precisamente hasta ese momento: si no tenía dinero para poner al día los documentos, mucho menos tendría para pagar posteriormente las obligaciones necesarias para sacar la motocicleta de los patios.

La petición chocó con el deber de los agentes de hacer cumplir las normas. El vehículo debía ser inmovilizado y la grúa se encontraba allí para ejecutar el procedimiento.

Fue entonces cuando la frustración se transformó en rabia.

Al comprender que perdería por tiempo indefinido su medio de transporte porque difícilmente conseguiría el dinero para recuperarlo, el motociclista comenzó a destruir lo que minutos antes había pedido desesperadamente que le dejaran conservar.

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A piedras, palos y patadas contra su propia motocicleta

El hombre descargó su impotencia contra la moto. La golpeó con piedras, palos y patadas ante la mirada de quienes presenciaban el operativo.

Cada golpe deterioraba el vehículo que utilizaba para movilizarse. La escena resultaba contradictoria: había pedido conservarlo porque lo necesitaba para trabajar, pero terminó destruyéndolo antes de que fuera subido a la grúa.

Su reacción tampoco modificaba la causa que había originado el procedimiento. La motocicleta estaba siendo requerida por incumplimientos de tránsito y los agentes tenían previsto continuar con su inmovilización.

Lo ocurrido dejó una imagen fuerte de la tensión que se viene presentando alrededor de los controles a motociclistas en Santa Marta: ciudadanos que dependen de estos vehículos para sus actividades diarias, pero que circulan sin cumplir completamente los requisitos establecidos y terminan enfrentándose a multas e inmovilizaciones.

Operativos que han terminado en enfrentamientos

Las autoridades de tránsito han intensificado los controles en distintos puntos de Santa Marta para detectar motocicletas y conductores que circulan incumpliendo las normas.

Los procedimientos han encontrado resistencia en algunos motociclistas. En diferentes operativos se han registrado discusiones y enfrentamientos cuando los agentes comunican que los vehículos serán inmovilizados.

Para muchos propietarios, que una motocicleta termine en los patios implica además del comparendo asumir los costos asociados al procedimiento y posteriormente reunir los requisitos necesarios para recuperarla. Esa situación genera resistencia, pero las dificultades económicas tampoco eximen del cumplimiento de las normas establecidas para circular.

Precisamente esa fue la encrucijada que quedó expuesta este jueves en la avenida del Ferrocarril.


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