
“La cárcel o el cementerio”: Pinedo endurece el discurso contra los bandidos en Santa Marta
El alcalde Carlos Pinedo lanzó una dura advertencia contra las estructuras criminales que operan o pretenden asentarse en la ciudad. Aseguró que los delincuentes tienen el camino de someterse a la justicia o ser capturados y advirtió que, de persistir en el crimen, los cementerios “los esperan con los brazos abiertos”.
El alcalde Carlos Pinedo Cuello les habló sin rodeos a los delincuentes en Santa Marta: abandonar el crimen, terminar capturados o exponerse a morir en medio de la guerra que ellos mismos decidieron librar. El mandatario endureció su discurso de seguridad y dejó una frase que rápidamente concentró la atención: los cementerios Jardines de Paz y San Miguel “los esperan con los brazos abiertos”.
La advertencia fue lanzada durante la entrega de cámaras de seguridad realizada este viernes 21 de agosto en el parque San Miguel. Allí, frente a autoridades y ciudadanos, Pinedo aseguró que Santa Marta seguirá reforzando su capacidad para enfrentar a las organizaciones que se disputan rentas ilegales y pretenden imponer miedo en diferentes sectores de la ciudad.
“Aquí el bandido no tiene cabida”
Pinedo reconoció una realidad que durante años ha representado un enorme desafío para las autoridades: Santa Marta es un territorio estratégico para las estructuras delincuenciales. Su ubicación geográfica, la presencia del puerto, la salida al mar, los ríos y la cercanía con la Sierra Nevada convierten a la ciudad en un punto codiciado para distintas economías ilegales.
Sin embargo, el mandatario sostuvo que esas condiciones no significan que la ciudad tenga que resignarse al dominio criminal. “Aquí el bandido no tiene cabida”, expresó, al tiempo que aseguró que la mayoría de los samarios quiere vivir en tranquilidad y está por encima de quienes buscan sembrar violencia.
Según Pinedo, su administración mantiene un equipo trabajando de manera permanente en seguridad y el propósito es convertir a Santa Marta en un referente en esta materia, primero en el Magdalena y posteriormente en el escenario nacional. “Tenemos un equipo 24/7 dispuesto para que eso sea así”, afirmó.
La advertencia más dura: justicia, captura o cementerio
El tono de su intervención aumentó cuando decidió dirigirse directamente a quienes permanecen vinculados a actividades criminales. El alcalde planteó inicialmente dos caminos: someterse voluntariamente ante las autoridades o terminar capturados por la fuerza pública.
Después lanzó la frase más fuerte de su discurso.
Al referirse a una tercera posibilidad para quienes persistan en la delincuencia, mencionó directamente a los cementerios Jardines de Paz y San Miguel y aseguró que estos “los esperan con los brazos abiertos”. El mensaje marcó una posición mucho más agresiva frente a las organizaciones delincuenciales y dejó claro que la Alcaldía pretende acompañar con presión operativa su estrategia de seguridad.
La declaración también llega en medio del permanente desafío que representan para Santa Marta los homicidios, las extorsiones y las disputas entre estructuras criminales que buscan conservar o ampliar su influencia en distintos sectores de la ciudad.
Pinedo cuestionó los anteriores diálogos
El alcalde también aprovechó su intervención para cuestionar los resultados de los diálogos que meses atrás se adelantaron alrededor de la situación de violencia en Santa Marta. Según manifestó, esos acercamientos terminaron sin producir los resultados concretos que esperaba la ciudad.
Ahora, con la nueva política de seguridad planteada desde el Gobierno nacional, Pinedo confía en que exista un escenario diferente y que la articulación entre las autoridades permita aumentar la presión contra quienes continúen delinquiendo.
El mandatario cerró su intervención insistiendo en que la delincuencia representa una minoría frente a una ciudad que reclama tranquilidad. “Somos más los buenos que los malos”, sentenció.
Su mensaje, sin embargo, fue mucho más allá de esa frase. Desde el parque San Miguel, Pinedo trazó públicamente la línea con la que pretende enfrentar a los criminales: sometimiento, captura y persecución permanente. Y para quienes decidan mantenerse en una guerra contra el Estado y contra la ciudad, dejó sobre la mesa su advertencia más polémica: “Jardines de Paz y San Miguel los esperan con los brazos abiertos”.
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