“Esta guerra entre bandas tiene que acabar ya”: Alex Char cita cumbre de seguridad tras brutal masacre en Barranquilla


El asesinato de tres jóvenes, dos de ellos menores de edad, llevó al alcalde de Barranquilla a convocar una ofensiva contra las estructuras criminales. La cúpula de la Policía llegará a la ciudad y habrá reunión con MinJusticia y el Inpec para atacar las órdenes de homicidios y extorsiones que estarían saliendo desde las cárceles.

Tres jóvenes asesinados, dos de ellos de apenas 16 y 17 años, volvieron a poner a Barranquilla frente a la violencia que deja la confrontación entre estructuras criminales. La masacre ocurrida en el barrio Las Nieves provocó una reacción inmediata del alcalde Alejandro Char, quien lanzó una advertencia y anunció una cumbre de seguridad para enfrentar tanto a las bandas que actúan en las calles como a quienes estarían impartiendo órdenes desde las cárceles.

¡Esta guerra entre bandas tiene que acabar ya!”, manifestó Char después del ataque registrado la noche del jueves 20 de agosto. El pronunciamiento coincide con una de las hipótesis que manejan las autoridades, según la cual la acción armada estaría relacionada con una confrontación entre organizaciones delincuenciales rivales.

La respuesta anunciada tendrá dos frentes: reforzar los operativos en las calles de Barranquilla y revisar qué está ocurriendo dentro de los establecimientos penitenciarios desde donde, según las autoridades, integrantes de organizaciones criminales continúan coordinando delitos.

Tres muertos y dos de ellos eran menores

La violencia golpeó esta vez al barrio Las Nieves. Las víctimas mortales fueron identificadas como Erik Eduardo Cervantes Buitrago, de 16 años; Daniel Sebastián Borrero García, de 17, y Daddys David Barrios Ospino, de 20.

En el mismo ataque resultó herido Eduardo Barreto Soto, de 63 años, quien tuvo que recibir atención médica.

La corta edad de dos de las víctimas aumentó la preocupación alrededor del episodio y de la participación de jóvenes y adolescentes en escenarios atravesados por disputas criminales.

Tras el ataque comenzaron las labores de búsqueda de los presuntos responsables. Los procedimientos permitieron la captura de Nain Bechara Bassa y Emanuel Barrio Cantillo, ambos de 21 años, quienes quedaron a disposición de las autoridades judiciales para determinar su presunta participación en el hecho.

Las investigaciones deberán establecer ahora quién ordenó la masacre, cuál fue el móvil y si efectivamente detrás de los asesinatos se encuentra la disputa entre estructuras delincuenciales.

La cúpula de la Policía llegará a Barranquilla

Char aseguró que la respuesta institucional comenzará con un reforzamiento de las acciones policiales. Para ello sostuvo comunicación con el subdirector de la Policía Nacional, general Norberto Mujica.

“Ante los hechos ocurridos anoche y durante los últimos días, me comuniqué con el subdirector de la Policía Nacional, general Norberto Mujica, quien me confirmó que llegará a Barranquilla para liderar acciones contundentes contra quienes pretenden acabar con la tranquilidad de los barranquilleros”, señaló el alcalde.

La presencia del alto oficial busca coordinar directamente las operaciones contra las estructuras que protagonizan las disputas violentas en diferentes sectores de la capital del Atlántico.

El coronel Rodrigo Manrique, al frente de las acciones policiales, ha señalado que una de las líneas investigativas apunta precisamente a enfrentamientos entre organizaciones rivales. Esa hipótesis deberá ser confirmada con las evidencias recopiladas dentro del proceso.

La mirada vuelve hacia las cárceles

La ofensiva anunciada por Char, sin embargo, pretende ir más allá de capturar a quienes disparan en las calles.

Este viernes el mandatario liderará una reunión de alto nivel con el ministro de Justicia, Iván Cancino, y el director nacional del Inpec, Daniel Gutiérrez. Sobre la mesa estará una problemática que durante años ha representado un desafío para las autoridades del Caribe: delincuentes privados de la libertad que presuntamente continúan impartiendo instrucciones para cometer homicidios, extorsiones y otras acciones criminales.

El propósito del encuentro será definir medidas que permitan cerrarles espacios de operación a los cabecillas que, pese a permanecer recluidos, conservarían capacidad para comunicarse con integrantes de sus organizaciones en libertad.

La preocupación está especialmente relacionada con las extorsiones y las disputas territoriales. Para las autoridades, capturar a quienes ejecutan los delitos resulta insuficiente cuando detrás existe una cadena de mando que permanece activa desde un centro penitenciario.

Tiene que acabar ya

El mensaje de Char marca el tono de las medidas que serán discutidas después de la masacre. El alcalde pretende que la llegada del alto mando policial y la reunión con las autoridades penitenciarias produzcan decisiones concretas para intervenir las estructuras criminales.

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La presión también recae sobre las investigaciones. Las capturas realizadas después del ataque constituyen apenas el primer paso de un proceso que deberá determinar responsabilidades y llegar hasta quienes planearon el crimen.

Barranquilla vuelve así a enfrentar uno de sus principales desafíos de seguridad: cortar la cadena que conecta a quienes ordenan los delitos con quienes terminan ejecutándolos en los barrios.


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