El terremoto ya deja 181 muertos y 1.310 heridos: tristeza, dolor y esperanza en medio del desastre


El terremoto de magnitud 7,4 deja hasta el momento 181 personas fallecidas, 1.310 heridas y 153 estructuras colapsadas. Pereira enfrenta uno de los panoramas más graves, con 72 muertos, 37 desaparecidos y 15 personas que permanecen atrapadas. El Gobierno declaró el desastre de carácter nacional mientras el país entra en una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes.

Colombia amaneció este martes contando muertos y buscando desaparecidos. El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país durante la mañana del lunes deja hasta ahora 181 fallecidos, 1.310 heridos y 153 estructuras colapsadas, mientras los socorristas continúan entrando entre las ruinas con la esperanza de encontrar personas con vida.

El balance, entregado por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), confirma la dimensión de una tragedia que todavía puede crecer. Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen entre las ciudades con mayores afectaciones, pero la capital de Risaralda enfrenta una situación especialmente crítica.

Allí hay 72 muertos, 37 desaparecidos y 15 personas que permanecen atrapadas bajo los escombros. Por eso, las próximas horas pueden marcar la diferencia entre un rescate y una nueva víctima.

Pereira carga con una de las peores partes de la tragedia

El epicentro del terremoto fue localizado en Chocó, a 12 kilómetros de San José del Palmar, con una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano. Sin embargo, la fuerza del movimiento golpeó con especial dureza a Pereira.

En la capital de Risaralda permanecen desplegados 267 rescatistas, mientras se espera el refuerzo de grupos especializados y equipos necesarios para intervenir estructuras donde todavía existiría la posibilidad de encontrar sobrevivientes.

Las operaciones son complejas. Hay que retirar toneladas de concreto y otros materiales con rapidez, pero cada movimiento debe hacerse evitando nuevos desprendimientos sobre las personas atrapadas o los propios integrantes de los organismos de emergencia.

Los equipos realizan llamados, guardan silencio para detectar voces o golpes y verifican diferentes puntos antes de comenzar intervenciones más profundas.

Con 37 personas desaparecidas y otras 15 atrapadas, la búsqueda se convirtió en una carrera contra el tiempo.

Una ciudad modificada para dejar trabajar a los rescatistas

Pereira tuvo que cambiar su funcionamiento mientras enfrenta la emergencia. Las clases fueron suspendidas, se decretó un día sin carro y también se estableció toque de queda.

Las medidas buscan reducir la circulación, facilitar el desplazamiento de ambulancias, bomberos y organismos de socorro y mantener despejadas las vías necesarias para transportar heridos, personal especializado y maquinaria.

Mientras unos buscan debajo de las estructuras, miles de personas enfrentan otro problema: dónde dormir después de perder sus viviendas o tener que abandonarlas por el riesgo de colapso.

La tragedia ya se convirtió en una emergencia humanitaria

El terremoto dejó mucho más que edificios destruidos. Familias enteras necesitan agua, alimentación, atención médica, alojamiento y elementos básicos para enfrentar los próximos días.

En Pereira fueron habilitados como puntos de atención el Coliseo Mayor, Parque El Vergel, Parque El Oso, Estadio Mora Mora, Parque Olaya Herrera y la Plaza de Ferias.

También se establecieron centros de acopio en sectores como Parque Industrial, 2.500 Lotes, Tokio, Consota, Kennedy, Ormazá y San Nicolás para recibir y distribuir ayudas entre los damnificados.

La atención humanitaria tendrá que mantenerse mientras se determina cuántas viviendas pueden seguir siendo habitadas y cuáles representan un riesgo para sus ocupantes.

Gobierno declaró el desastre nacional

La magnitud de la emergencia llevó al presidente Abelardo De La Espriella a declarar el desastre de carácter nacional, una decisión que permitirá concentrar recursos y fortalecer la coordinación entre las instituciones que atienden las regiones afectadas.

El mandatario anunció además subsidios de arrendamiento para las familias que perdieron sus viviendas mientras avanza la reconstrucción.

Ese proceso será largo. Primero será necesario determinar cuáles edificaciones pueden recuperarse y cuáles tendrán que ser demolidas. Después vendrá la reparación de viviendas, colegios, hospitales, vías y redes de servicios públicos afectadas por el terremoto.

La emergencia, por tanto, seguirá mucho después de que terminen las operaciones de búsqueda.

Empresarios también comienzan a movilizar ayudas

El sector privado empezó a organizar una respuesta frente a las necesidades que dejó el desastre.

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) convocó a empresarios, ciudadanos y organizaciones a participar en una jornada de solidaridad destinada a reunir donaciones y movilizar recursos hacia las comunidades golpeadas.

La ayuda será necesaria durante las próximas semanas y meses. Además de reconstruir casas e infraestructura, las regiones afectadas deberán recuperar empleos y actividades económicas interrumpidas por la emergencia.

181 muertos y un balance que todavía puede empeorar

Las autoridades advierten que las cifras siguen sujetas a actualización mientras avanzan las inspecciones y los municipios consolidan sus reportes.

Hasta ahora son 181 personas muertas, 1.310 heridas y 153 estructuras colapsadas. Detrás de ese balance todavía existen familias buscando nombres entre las listas de desaparecidos, hospitales atendiendo heridos y rescatistas tratando de llegar hasta quienes siguen atrapados.

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Pereira concentra una de las mayores angustias. Sus 37 desaparecidos y las 15 personas que permanecen bajo los escombros explican por qué cada hora cuenta.

El terremoto ocurrió el lunes, pero Colombia continúa en plena tragedia. Primero será necesario sacar a quienes todavía puedan estar vivos, atender a los heridos y encontrar a los desaparecidos. Después llegará una tarea que tardará mucho más: levantar nuevamente las ciudades y comunidades que un sismo de magnitud 7,4 dejó destruidas en cuestión de segundos.

Las próximas horas serán decisivas para salvar vidas. Los próximos meses dirán qué tan rápido podrá levantarse el país de una tragedia que ya deja 181 muertos.


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