Abelardo de la Espriella descarta definitivamente la planta desalinizadora para Santa Marta: “no es un proyecto viable”


El presidente confirmó que el proyecto no será ejecutado y aseguró que, aunque los recursos están garantizados en el CONPES, su Gobierno no invertirá el dinero en una obra que considera inviable. Ahora Nación y Distrito tendrán que buscar otra alternativa para enfrentar la histórica falta de agua potable de Santa Marta.

Santa Marta vuelve a quedarse esperando una solución definitiva para su problema de agua. El presidente Abelardo De la Espriella confirmó este viernes que la planta desalinizadora proyectada para la ciudad finalmente no será construida, al considerar que la iniciativa, tal como está planteada, no ofrece garantías para su ejecución.

“No es un proyecto viable”, sentenció el mandatario al término de una reunión con alcaldes y autoridades del Magdalena.

La declaración pone freno a una iniciativa que había avanzado durante los últimos meses y sobre la cual existían recursos garantizados por el Gobierno Nacional. De la Espriella reconoció precisamente que el dinero está contemplado en el CONPES, pero aseguró que esa disponibilidad presupuestal no obliga al Ejecutivo a gastarlo en una alternativa que, después de ser revisada, considera inconveniente.

“Se debe ser responsables y no podemos ejecutarlos en un proyecto que no funcionará”, sostuvo el jefe de Estado.

La plata está, pero la desalinizadora no va

La decisión representa un nuevo giro para uno de los proyectos que había generado mayor expectativa en Santa Marta frente a la histórica crisis del acueducto.

La ciudad lleva años enfrentándose a un déficit de agua potable que se hace más fuerte durante las temporadas secas. Barrios enteros dependen periódicamente de carrotanques, mientras en distintos sectores la baja presión y las interrupciones forman parte de la rutina de miles de familias.

Precisamente por eso, la desalinizadora había sido presentada como una de las grandes apuestas para aumentar la disponibilidad de agua potable mediante el tratamiento de agua de mar.

El proyecto incluso había avanzado en su estructuración y había generado durante las últimas semanas una discusión sobre la ubicación de las plantas. Ahora la decisión presidencial cambia por completo el escenario: la solución mediante desalinización queda descartada por el Gobierno Nacional.

“No podemos ejecutarlos en un proyecto que no funcionará”

De la Espriella insistió en que tener los recursos disponibles no es suficiente para justificar la ejecución de una obra si existen reparos sobre su viabilidad.

Según explicó, su Gobierno deberá actuar con responsabilidad frente a esos recursos y evitar comprometerlos en una infraestructura que, bajo las condiciones evaluadas, considera que no solucionaría de manera adecuada el problema.

El presidente anunció que su equipo de Gobierno trabajará junto con la Alcaldía de Santa Marta para determinar cuál puede ser la alternativa técnica y financieramente viable que permita destinar esos recursos a una solución efectiva.

La tarea que queda ahora es enorme: encontrar otra opción capaz de responder a una ciudad que durante décadas ha esperado una solución estructural para su abastecimiento.

Otra vez Santa Marta tendrá que esperar

El anuncio deja una nueva frustración entre los samarios. Más allá de las discusiones técnicas alrededor de la desalinizadora, el proyecto había vuelto a generar la expectativa de que finalmente comenzaría a ejecutarse una obra de gran escala para enfrentar el déficit de agua.

Ahora esa alternativa queda archivada y Santa Marta regresa a un punto conocido: tiene recursos previstos, una emergencia histórica por resolver, pero todavía carece de una obra definitiva que garantice el agua que necesita.

De la Espriella aseguró que la búsqueda de una solución continuará y que Nación y Distrito revisarán las alternativas disponibles.


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